Mi experiencia en The Balé Phnom Penh (Camboya)

Corría el año 2009 cuando visité Bali por primera vez. Uno de los hoteles donde me alojé fue The Balé. Lo elegí porque me habían hablado muy bien del resort y porque soy amante de la arquitectura de líneas claras y que acentúen la confortabilidad. The Balé Bali es sencillamente espectacular, villas preciosas con piscina privada. LifestyleRetreats tiene diversos hoteles en la isla, y todos ellos bastante diferentes. He tenido la suerte de estar en todos y os puedo asegurar que os encantarán. Más información y fotos sobre otros LifestyleRetreats en mi artículo sobre hoteles en Bali

Cuando me enteré en ILTM Asia que abrían The Balé en Phnom Penh, la primera aventura fuera de Indonesia de LifestyleRetreats, no me lo pensé dos veces y planeé unos días en la capital camboyana.
Aproximadamente a 20 minutos en coche del centro de Phnom Penh y situado a orillas del río Mekong, la propiedad ofrece un entorno de único. Manteniendo un ambiente exclusivo, el complejo cuenta con 18 elegantes suites, de las cuales cuatro son Courtyard -dan a un pequeño patio privado (ideal para practicar yoga, leer, descansar o una cena romántica). El patio también se disfruta desde la inmensa bañera.

y las otras cuatro son Riverfront -tienen vistas al río y tienen o un balcón o un jardín con jacuzzi exterior-. 

Mi experiencia empezó con un #pickupinstyle en el centro de la ciudad y en un rato llegué al resort.

El pasillo de entrada, largo, con bambú, enredadoras verdes y una estatua de Buda al final, ya nos anuncia que estamos en un santuario de paz.

La zona de checkin es un living monísimo y con vistas. Allí me reciben con bebida y snack de bienvenida. Empezamos bien.

Me trasladé a mi Suite 21, con vistas al río. En mi suite cabían perfectamente cuatro personas más, pues había dos sofá cama, que podrían servir para hospedar a una familia con hijos.
El color blanco, los tonos claros y la madera local son los protagonistas de la decoración.

La parte del living disponía de éstos dos sofás, mesa-escritorio, un enorme dormitorio y un baño con bañera y ducha separadas.

Y ese jardín enorme, de un verde intenso con vistas al Mekong. Os aseguro que es el lugar perfecto para descansar, y olvidarnos de todo. El sonido del río inspira a una siesta de verano larga y sin reloj.
También son muy relajantes las partes públicas: la piscina y los jardines, un goce para los ojos:

De hecho, de noche, la arquitectura del resort es igualmente impresionante:

El restaurante del resort, el Theato, propone una carta con un perfil saludable, mucho protagonismo de productos locales y asiáticos.
Uno de los mejores postres de mi vida lo disfruté en mi primera noche: un mousse de chocolate negro acompañado de piña a la plancha y su espuma.

Todo el pan y la bollería son hechos en casa. Por eso, el desayuno es delicioso, los cruasanes huelen a mantequilla, son crujientes y con muchas vueltas y un color uniforme comme il faut. Los diferentes panes que ofrecen son todos super buenos.
No dejéis de pedir la tostada con aguacate, avellanas y huevo poché, lloraréis de placer. De hecho si vuestra estancia coincide con el fin de semana, veréis que hay muchos locales que van a desayunar al resort.

Y si en lugar de cenar en el restaurante, preferís disfrutar de cena romántica, os pueden organizar cena privada en la piscina enfrente del río:

o en el patio de la suite.

Una actividad relacionada con la gastronomía es la clase de cocina jemer: el día empieza con una visita a un mercado local y un desayuno tradicional en un puesto del mercado. Se compran los ingredientes para la clase y se cocina con el chef quien va guiando la clase.

Siguiendo la filosofía del bienestar de LifestyleRetreats, el spa dispone de tres salas de tratamiento dobles; sus tratamientos ponen énfasis en el masaje camboyano y en la aromaterapia, así como en técnicas balinesas.
O también podemos ponernos en forma en el gimnasio.

Si queréis visitar la ciudad, os propongo que leáis mis imprescindibles en Phnom Penh con propuestas de must-visit, y algunas tiendas y restaurantes que seguro son de vuestro interés.
Una propuesta super interesante y que os recomiendo es la de visitar la Isla de la Seda en bicicleta. Es una excursión que ocupa toda la mañana, sale del centro de la ciudad, se pedalea a lo largo del Mekong y se coge el ferry para llegar a la isla, y se circula entre pueblos y carreteras sencillas. La Camboya rural y tradicional.

Visitamos la factoría familiar de Chan Nara y lo primero que hicimos fue degustar un festín de fruta tropical, que me sentó ideal por el calor que hacía.

Más tarde nos explicaron todo el proceso de la producción de seda artesanal que ha pasado de generación en generación, de hecho quien nos lo explicaba era la quinta generación de la familia haciendo lo mismo. También se pueden pueden comprar diferentes productos maravillosos hechos allí.

La excursión sigue con visitas a un par de templos locales –aunque sean locales, no significa que sean pequeños, al contrario, eran espectaculares-. Y culmina con una comida en el centro.

La posibilidad de alojarse en un resort tan espectacular como The Balé Phnom Penh, hace que la visita a la capital camboyana se pueda combinar con relax y gastronomía como en ningún otro lugar de la ciudad.
Desde Phnom Penh regresé a Barcelona via Singapur con Silk Air que conecta con Singapore Airlines, una muy buena combinación para aterrizar en mi ciudad a primera hora de la mañana del día siguiente.

Si queréis visitar Camboya o países vecinos en un tour organizado, sin tener que preocuparos de nada, os sugiero Charming Cambodia, los he utilizado dos veces y doy fe de su profesionalidad y conocimientos de la zona.