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Pues sí, seguimos en Cairo, en el maravilloso hotel Four Seasons Nile Plaza donde todo parece maravilloso y es una burbuja de lujo enmedio de la bulliciosa metrópolis. A lo lejos se oyen los cláxons y gritos de vez en cuando, será la manera que tienen los egipcios de hablar. El árabe siempre me ha parecido un idioma que por su tono me transmiten que están enfadados, y no es así, es su tono de hablar y la tonalidad del árabe. Interesante sería tener nociones básicas. Cuando viajo a un país cuyo idioma desconozco, me aprendo unas diez frases para poderme comunicar con los locales y empezar con buen pie, sea con el taxista, con el dependiente de una tienda o con los miles de pseudoguías que está acechando a los turistas.
Ayer aproveché para llegar a la puerta de Bab-Al-Futuh y pasearme por la calle Al-Muizz Li Din Allah, lo que comunmente se conoce como el tour por el Cairo islámico: la calle no es como la podríamos imaginar, con aceras, o peatonal sino que es un caos de coches, motos, asnos tirando carros, personas transportando miles de cosas, gente sentada en la calle, comerciantes vivarachos saludando, y miles de tiendas. Entre tienda y tienda varias mezquitas muy antiguas, todas ellas debidamente señalizadas y que cuestan 10 o 20 libras egipcias. Encontré una en la que me dijeron si pagaba el tiquet de 50 libras, me valía para varias mequitas. Todo muy pintoresco y digno de visitar. Aquí unas fotos que muestran perfectamente qué ví ayer:
 
 
 
 
 
 
Allí mismo se encuentra el mercado medieval Khan El-Jalili, el clásico zoco árabe lleno de callejuelas y de puestecillos vendiendo desde souvenirs, a especias, a sábanas, a ropa, a joyas o trajes para la danza del vientre. Lo que quieras se encuentra aquí.
El regateo es un arte aquí y los simpáticos egipcios te saludan con «welcome» y te invitan a visitar sus puestecillos.
Con miles de impresiones y superando el perenemente caótico tráfico de Cairo, regresé a mi burbuja de lujo y visité el Kempinski Nile Hotel, una joya de hotel con 191 habitaciones. 
Sinceramente me encantó, por su decoración elegante y de un lujo discreto y agradable. 
Su relaciones públicas, Eman Yasaky otra mujer egipcia guapísima y muy simpática. Ella me enseñó todo el hotel y me hizo probar el Aida vino espumoso egipcio, o sea cava egipcio. Se liberó de mi cuando disfruté de un tratamiento de 2 horas en su maravilloso spa: todo de chocolate, body scrub, wrap, masaje y jacuzzi. Espectacular. 
Salí flotando hacia el restaurante turco Osmanly, donde te reciben con la tradición otomana de lavarte las manos con agua de jazmín. El delicioso olor queda impregnada, me encanta. Cené fantásticamente, la comida oriental me encanta. 

Y seguiré contando mis experiencias por Egipto
Mis fotos del Cairo linkar aquí