Japón me ha gustado mucho como país, pero sobretodo como sociedad, los japoneses son las personas más educadas que he conocido nunca, son amables, dispuestos a ayudar, hablen inglés o no, respetuosos, sonrien a los extranjeros, sólo tengo que buenas palabras.

JAPÓN

La población de Shirakawa-gō o El pueblo del río blanco en la es un pueblo conocido  por sus casas típicas, de un estilo arquitectónico llamado en japonés Gassho-zukuri o construcción con las palmas de las manos juntas, que designa las casas con el tejado muy inclinado con el fin de soportar las precipitaciones de nieve, muy abundantes en esta región montañosa. En efecto, las montañas y los bosques ocupan el 96% del territorio en las regiones de Shirakawa y Gokayama, dejando el 4% restante para las tierras de cultivo. Es patrimonio histórico de la humanidad desde 1.995.

http://www.shirakawa-go.gr.jp/flash.html

CÓMO LLEGAR

Para llegar a Shirakawa-gô cogí el autobús desde Takayama. Saliendo de la estación de tren de Takayama, a mano izquierda está la compañía de autobuses Nohi. Salen autobuses a las 8.50, 9.50, 10.50, 11.50, 12.50, 13.50, 15.50, 17.50 y 19.00. Tardan casi una hora en llegar y prácticamene todo el camino son túneles
La vuelta es a las 6.53, 10.45, 12.00, 13.00, 14.00, 15.00, 16.00
Autobús de ida y vuelta cuesta 4.300¥ y cuidado con la disponibilidad de billetes en fin de semana, recomiendo ser previsores.
Fui en una excursión de un día.

COSAS A VER

Los edificios gasshô-zukuri son las construcciones típicas que había en la región. Tienen forma de A y un tejado como de paja muy gruesa.

Hay dos oficinas de turismo: una ante la parada del autobús, donde fui y me facilitaron un mapa, y otra dentro del pueblo. El recorrido empieza después de pasar un puente en suspensión que atraviesa el río. Una vez dentro del pueblo me sorprendió ver que hay gente que todavía vive en algunas de estas casas. Hay algunas que se pueden visitar y todas cuestan lo mismo: 300¥. Se pueden visitar todas las plantas de las casas y son como museos donde se exponen diferentes enseres de la época. Lo mejor fue el mirador que hay al final del pueblo, a 15 minutos a pie, que ofrece unas vistas muy espectaculares del pueblo y de todo el valle.