Brasil no es sólo el país del carnaval más conocido del mundo, pasión desenfrenada para la mayoría de brasileños, es un país de variedades increíbles y dónde podemos encontrar todo lo que deseamos.

BRASIL

Verano 2003

INTRODUCCIÓN

Brasil no es sólo el país del carnaval más conocido del mundo, pasión desenfrenada para la mayoría de brasileños, es un país de variedades increíbles y dónde podemos encontrar todo lo que deseamos.

Geográficamente es el quinto país más grande del mundo con 8,5 millones de km2 que ocupan prácticamente la mitad del territorio de Sudamérica. El 36% del territorio brasileño es a la cuenca del Amazonas. La variedad geográfica es inmensa.

En Brasil viven 170 millones de personas, que mayoritariamente se concentran en todo el largo del litoral. Brasil es una mezcla de razas pues el país ha sufrido oleadas de inmigraciones, sobretodo de África: los esclavos fueron traídos al Brasil colonial de Portugal, y durante el siglo XIX y XX llegaron portugueses, españoles, italianos y japoneses. Curiosamente São Paulo posee la mayor comunidad nipona fuera de Japón. Al norte y noreste, la mayoría de la población es mulata (mezcla de europeos con africanos) y mestiza (mezcla de europeos con indígenas). La población acomodada del sur, de raza blanca, concentra la mayor parte del poder político y económico.

Es el único país Sudamericano dónde se habla portugués, y nosotros como catalanoparlantes no tuvimos problemas para hacernos entender en “portuñol”, una mezcla entre castellano, catalán, castellano y un portugués muy básico. Tienen buen conocimiento de Cataluña y Barcelona, y sobretodo muchas referencias al fútbol, al Barça.

La mayoría de vuelos entre España y Brasil conectan São Paulo y Río de Janeiro con Madrid, y últimamente se está explotando Natal y Recife como destinos turísticos y tienen también conexión directa con España sobretodo a la temporada alta (agosto y Navidad). En Brasil Navidad es la temporada alta y es cuando hace más calor, aunque en el mes de agosto, también hacía mucho calor.
Es un buen momento para viajar pues el Real está bajo y el nivel de vida es muy asequible.
Durante todo el viaje hemos contado con la ayuda desinteresada de los brasileños que se han mostrado siempre muy simpáticos y atentos.