La gran sorpresa en este viaje por Uzbekistán fue para mí Khiva – también escrito Jiva-. ¡¡¡Qué ciudadón!!! Directamente sacada de un decorado perfecto de Hollywood, concretamente de una película que evoca historias persas y de las mil y una noches. Es incluso demasiado perfecta por su distribución y limpieza. Dentro de las murallas, en Itchan Kala, todo es precioso. 
Nosotras pasamos 2 noches en la ciudad – nos parecieron suficientes- y llegamos en coche – en un trayecto de 6 horas- procedentes de Bujará.
Aquí podéis leer mis consejos prácticos imprescindibles sobre el país.
Khiva
Es famosa por su casco histórico perfectamente conservado, lleno de mezquitas, minaretes, palacios y callejuelas de adobe. Se puede subir a la muralla -a riesgo propio pues no hay barandillas- y es toda una experiencia.
Su parte más conocida es Itchan Kala, el interior de la ciudad vieja amurallada, declarada Patrimonio de la Humanidad. Al caminar por ella da la sensación de viajar varios siglos atrás.
Para llegar a Khiva desde Bujará alquilamos un coche con conductor durante 6 horas. Pagamos 68€.
Aquí os comparto todo lo que tenéis que ver:
– Itchan Kala: el casco histórico amurallado (Patrimonio de la Humanidad). Todo lo importante está dentro, así que básicamente estarás explorando este recinto.
– Minarete Kalta Minor: uno de los símbolos de Khiva, ancho y cubierto de azulejos turquesa. Inacabado, pero espectacular. Fue creado por Muhammad Amin Kan, como el minarete más grande y alto del mundo musulmán. Según su plan, la altura del minarete debía ser de 70 a 80 metros, y su diámetro debía disminuir considerablemente a medida que aumentaba la altura, lo que se suponía que aumentaría la estabilidad del minarete. El diámetro de su base es de 14,2 metros. Algunas fuentes mencionan que se pretendía alcanzar los 110 metros.
La construcción comenzó en 1852 y se detuvo abruptamente en 1855, cuando la altura del minarete alcanzó los 29 metros. Según el historiador y escritor de Jiva, la construcción no se completó porque Muhammad Amin Kan murió en una batalla en 1855.
No se puede subir.

– Madrasa Muhammad Amin Khan: justo al lado del Kalta Minor; hoy es un hotel, pero su arquitectura sigue siendo impresionante.
– Mezquita Juma: muy diferente a otras pues su interior está sostenido por 213 columnas de madera tallada, todas diferentes.
Fue erigida a finales del siglo XVIII sobre las ruinas de una construcción previa. Este es un edificio original sin portales ni cúpulas, sin galerías ni patios. Su tamaño es de 55 x 46m. Es posible entrar a la mezquita desde sus cuatro lados. Desde la fachada norte, de frente a una de las calles principales de la ciudad, la mezquita está de frente a un minarete de 52 metros de altura.
Entrar cuesta 30.000 soms.
– Pasear por la muralla: aviso que es a vuestra cuenta y riesgo pues no hay barandillas y a pesar que es plano y bastante amplio, vigilad.
Nosotras subimos desde la puerta del norte.
Subir cuesta 40.000 soms.
Las murallas son de adobe. El recinto amurallado de Itchan Kala, con sus cuatro puertas, mide 600 m de longitud y 400 m de anchura. En la muralla exterior occidental se encuentra la ciudadela Konya Ark. La fortaleza tiene un tamaño de unas 1,2 hectáreas.

– Minarete Islam Khoja: es el más alto de la ciudad. Subir cuesta 100.000 soms y es todo un reto, pues son 175 escalones irregulares. Pero las vistas desde arriba valen la pena.
La parte superior es circular, estrecha y tiene vistas (con rejas) de 360 grados. Espectacular:
– Palacio Tash Khauli: es el antiguo palacio real con patios y decoración muy elaborada. Construido en la primera parte del siglo XIX. Su patio de Tash-Khovli es famoso por su ingenioso diseño. El contraste de estructuras abiertas y cerradas, y el uso creativo de la luz y la sombra.
El nombre del complejo palaciego «Tash-Khauli» significa «patio de piedra». Su construcción comenzó con la edificación de la habitación y el harén del Khan. Luego, en la parte oriental había locales para recibir a los invitados, y en la parte occidental una sala de audiencias. Todos los edificios del palacio están conectados entre sí por pasillos sin iluminación.
Entrar son 40.000 soms.

– Festival internacional de Danza Lazgi: tiene lugar cada dos años, en los años pares y en la primavera. Tuve la suerte de coincidir con el último día y asistí a su clausura.
El baile Khorezm Lazgi, que ocupa un lugar especial en la rica historia del arte de la danza en Uzbekistán, es conocido en el extranjero por su estilo de interpretación distintivo y su atractivo cautivador. La inclusión del baile Khorezm Lazgi en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO también da testimonio de su singularidad como forma de arte.
El Festival Lazgi se estableció con el fin de preservar y desarrollar las tradiciones centenarias de la “danza Khorezm Lazgi”, fortalecer los lazos de amistad y hermandad entre los pueblos a través de la danza y ampliar aún más la cooperación creativa internacional y los vínculos culturales.
Más de 300 bailarines, grupos de danza profesionales, maestros del arte de la danza, musicólogos y artistas renombrados participaron desde más de 30 países de todo el mundo.
Con motivo del Festival internacional de danzas folclóricas Lazgi (que tiene lugar cada dos años) los hoteles estaban llenos. Nos quedamos en un guesthouse correcto y céntrico pero que no repetiría. Recomiendo Saroy Khiva y el hotel dentro de un madrasa Orient Star Khiva.
Recomiendo dos terrazas con vistas espectaculares para cenar: Caravan Khiva y Terrassa Khiva, dos opciones fabulosas.

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Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.