Como buena friki de la cultura y especialmente de los museos, en mi primera visita a Belgrado, visité varios museos muy interesantes que os quiero comentar.
A través de la cultura también se conoce un país, y Serbia, sin duda, está habitada por ciudadanos muy cultos, una prueba de ello es la gran cantidad de librerías que encontramos por todas partes y de conciertos que se ofrecen por toda la ciudad.
Belgrado tiene una oferta de museos sorprendentemente buena. Sin duda, los entendidos en museografía encontrarán motivos de crítica, pues la orientación y la distribución no son el fuerte de estos museos. 
Para una primera visita, yo priorizaría estos:
– Museo de Yugoslavia: está algo lejos, por lo que tomé uno de los autobuses gratuitos que salen del centro que me dejó justo enfrente.
Entre unos magníficos jardines, encontramos los tres edificios que conforman este museo.
El primero alberga todos los regalos que a lo largo de su mandato, fueron entregados a Josip Broz, el mariscal Tito. Elementos realmente curiosos.

Desde ropa, esculturas, fotografías hasta todo lo imaginable. También fragmentos de periódicos y revistas de la época.

El segundo edificio es la Casa de las Floreṣ, el mausoleo en el que yacen los restos del mariscal Josip Broz, Tito (1892-1980).
Cuando yo estuve también estaba la exposición “Ha muerto el camarada Tito”, que continúa reflexionando sobre los temas que se reflejan a través de Tito, así como sobre su papel en la historia. Partiendo de la muerte de Tito, la exposición ofrece la oportunidad de percibir este acontecimiento, además de la incertidumbre social que le siguió, invitando a los visitantes a conectar el contenido de la exposición con sus propios recuerdos, sentimientos, experiencias y conocimientos. A la “gente común” se le dio un gran protagonismo en la exposición y, por primera vez, en este espacio, también se introdujeron voces críticas.

También se puede pasar tiempo en el antiguo jardín de la residencia, hoy convertido en el Parque de las Esculturas, que junto con el jardín de la cafetería del museo forma un lugar perfecto para descansar.
El tercer edificio está dedicado a exposiciones temporales, arte contemporáneo y a memorias de la sociedad yugoslava.
La entrada cuesta 800 RSD.
– Museo Nacional: esta institución es el museo más antiguo del país y fue fundada en 1844. El museo alberga colecciones prehistóricas así como del período clásico, colecciones de cultura y arte medieval, colecciones de pinturas del período comprendido entre los siglos XVIII y XX, colecciones de piezas de arte de artistas extranjeros y una abundante colección numismática. Un total de más de 400.000 objetos, incluyendo numerosas obras de arte extranjeras.
Respecto al edificio: originariamente había sido construido entre 1902 y 1903 para la Dirección de Fondos del Banco Hipotecario, uno de los bancos más antiguos de Belgrado. Fue realizado siguiendo el proyecto ganador del concurso, obra de los arquitectos Andra Stevanović y Nikola Nestorović. En este edificio se utilizó por primera vez un tipo particular de hormigón armado para la fundición.
Las fachadas están basadas en los principios del neorrenacimiento con elementos del neobarroco en las cúpulas. La mayor atención se prestó a la escalera monumental.
Se trata del museo más importante del país, y alberga más de 5.600 pinturas y 8.400 dibujos y grabados, muchos de los cuales son considerados obras maestras. Dispone de departamentos de arqueología, arte medieval, arte post-medieval y moderno y numismática.
El objeto más valioso es el Evangelio de Miroslav, el manuscrito más antiguo y de mayor valor escrito en escritura cirílica, redactado alrededor de 1190,
La entrada cuesta 600RSD. 

– Museo de la historia de Serbia: fue creado oficialmente en 1963, aunque sus antecedentes se remontan a los años cincuenta. Su misión es conservar, estudiar y explicar el patrimonio histórico de Serbia y de los distintos pueblos y culturas que han vivido en su territorio.
No es únicamente un museo de grandes acontecimientos políticos. Sus colecciones permiten acercarse a la historia a través de armas, uniformes, banderas, monedas, medallas, fotografías, mapas, documentos, objetos personales, obras de arte y objetos cotidianos. En total conserva más de 35.000 piezas, organizadas en 23 colecciones y cuatro fondos.
La entrada cuesta 400 RSD.
– Museo de Arte Contemporáneo: también está algo alejado pero en bus llegaréis en un momento.
(MoCAB / MSUB) es uno de los museos más importantes de arte moderno y contemporáneo de Serbia y de la antigua Yugoslavia.
La forma geométrica del edificio me fascina. Fue construido basándose en los diseños de Ivanka Raspopović e Ivan Antić, ganadores del concurso anunciado para el edificio en 1959. El museo fue construido con el espíritu del modernismo, se abrió al público en 1965 y fue declarado monumento histórico en 1987.
Sin embargo, debido a su gran necesidad de renovación, el museo se cerró en 2007. Aunque las obras de reconstrucción comenzaron de inmediato, para 2010 todo el proyecto se detuvo por falta de fondos. La renovación del museo continuó en 2016, esta vez basada en los geniales planos del arquitecto Dejan Todorović, realizados en solo tres meses, gracias a los cuales el museo pudo finalmente reabrir en el otoño de 2017.
Se fundó en 1958 como Museo de Arte Moderno. Su colección permanente alberga unas 35.000 obras de arte, entre ellas piezas de Andy Warhol, Joan Miró, Antoni Tàpies, Max Ernst, etc.
La entrada son 600 RSD.

– Museo Nikola Tesla: aquí preparad vuestra visita pues se accede solamente con visita guiada y algunas son en serbio y otras en inglés. Tenéis que reservar.
En mi grupo éramos 40 personas y fue algo incómodo pues ni se oía ni se veían bien las explicaciones.

El museo está especialmente indicado si os interesa la ciencia, la tecnología y la historia de Tesla (que no es una marca de coches). Lo más interesante son las demostraciones de sus inventos, especialmente las bobinas de Tesla y los experimentos de electricidad inalámbrica.
La entrada cuesta 800 RSD.
– Museo etnográfico: se fundó en 1901 al separar el Departamento Etnográfico del Museo Nacional.
La propuesta y la base conceptual y teórica para la creación de un museo dedicado al estudio de la vida popular fueron elaboradas por el historiador Stojan Novaković, miembro de pleno derecho de la Sociedad Científica Serbia (actual Academia Serbia de Ciencias y Artes).
En la segunda planta encontramos la exposición permanente que muestra una variedad de objetos etnográficos, incluidos utensilios de barro y metal, joyas, amuletos, artículos de vidrio y textiles, armas, herramientas, huevos de Pascua y otros objetos de museo, que fueron trasladados a la Fundación Stevča Mihailović, una casa que Mihailović legó en su testamento «al pueblo serbio para mi memoria eterna, con el objetivo de convertirla en un museo para el Reino de Serbia».
La planta baja está destinada a exposiciones puntuales.
Me encantó el espacio de la cafetería que hay para tomar algo, así como su tienda.
La entrada cuesta 600 RSD.
En este link encontráis más museos para visitar en la capital Serbia.
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Para ver más fotos y comentarios sobre mi experiencia en Belgrado podéis mirar #GraupixBelgrade
Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.