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Bukhara -o Bujará- es probablemente la ciudad más auténtica de Uzbekistán: su casco histórico parece detenido en el tiempo, con mezquitas, madrasas y callejuelas de la Ruta de la Seda. Es tan bonito, impoluto y perfecto que parece un decorado de cartón piedra de una película de Hollywood.
A diferencia de Samarcanda, que impresiona por sus monumentos gigantescos, Bujará tiene un ambiente más íntimo y medieval. Visitar la fortaleza de los emires, pasear entre sus coloridos bazares o sus baños árabes son experiencias únicas que harán que conectes con la cultura y la tradición local. Déjate perder entre sus laberínticas calles, donde se pueden descubrir sinagogas, santuarios o madrasas olvidadas. Durante siglos fue un gran centro comercial, cultural y religioso del mundo islámico.
Nosotras pasamos 2 noches en la ciudad – que nos parecieron suficientes- y llegamos en tren desde Samarcanda.
Aquí podéis leer mis consejos prácticos imprescindibles en Uzbekistán.

Qué ver

Complejo Poi Kalon: el conjunto más emblemático de la ciudad, con el impresionante minarete Kalon, la mezquita y la madrasa. Es el símbolo de Bujará.
Allí se puede visitar la mezquita Siddikiyo (también conocida popularmente como parte de la Mezquita Kalyan o Kalon), la entrada cuesta 20.000 soms.
Minarete Kalon: con más de 45 metros de altura, fue durante siglos una de las estructuras más altas de Asia Central. No se puede subir.

Fortaleza Ark: es la antigua residencia de los emires, una ciudadela enorme que muestra el poder que tuvo Bujará en el pasado.
Fue construido y habitado inicialmente alrededor del siglo V d.C. La estructura actual del Ark comenzó a desarrollarse durante el siglo XVI bajo la dinastía uzbeka Shaybanid, mientras que todos sus edificios existentes fueron construidos en los últimos tres siglos. Además de ser una estructura militar, el Ark abarcaba lo que era esencialmente una ciudad que, durante gran parte de la historia de la fortaleza, estuvo habitada por las diversas cortes reales que ejercieron influencia sobre la región circundante a Bujara.
El Ark se usó como fortaleza hasta que cayó ante Rusia en 1920. Actualmente es una atracción turística y alberga museos que cubren su historia. Los museos y otras áreas restauradas incluyen un museo arqueológico, la sala del trono, la sala de recepción y coronación, un museo de historia local y la mezquita de la corte.
La entrada cuesta 60.000 soms.

Disfrutar de las mejores vistas al anochecer desde su enorme terraza es imprescindible:
Complejo Lyabi-Hauz: una de las zonas más agradables: una plaza con estanque rodeada de edificios históricos, cafés y ambiente relajado. El conjunto de Lyabi-Hauz no solo es un lugar emblemático para los habitantes, sino también una de las principales cosas que ver en Bujará por su encanto histórico y ambiente tradicional.

Madrasa Chor Minor: pequeña pero muy fotogénica, famosa por sus cuatro torres con cúpulas azules. Construido por el califa Niyozkuli – un rico comerciante de origen turcomano- en 1807. Su nombre significa literalmente “cuatro minaretes”, en referencia a las cuatro torres con cúpulas azules que coronan el edificio. A diferencia de las grandes madrasas monumentales de Uzbekistán, Chor Minor era un complejo relativamente pequeño y privado, utilizado como escuela religiosa y residencia para estudiantes.
Lo más llamativo de la arquitectura es la composición simétrica de las cuatro torres, las cúpulas turquesa, y la mezcla de influencias persas, uzbekas e incluso decoraciones que recuerdan motivos budistas y zoroastrianos. Aunque parecen minaretes, las torres no cumplían realmente esa función. Cada una tiene decoración diferente, lo que ha dado lugar a interpretaciones simbólicas sobre religiones y culturas de la Ruta de la Seda.
Subir son 40.000 soms.

Mezquita Bolo Haouz: lo más llamativo es su pórtico de madera tallada, sostenido por columnas delgadas de madera pintada con motivos geométricos y florales. Estas columnas reflejan un estilo muy característico de la región y crean una sensación ligera y decorativa, casi como si el edificio estuviera “bordado” en madera.

Frente a la mezquita hay un estanque, que históricamente servía como fuente de agua para la comunidad. El reflejo del pórtico en el agua es una de las imágenes más fotografiadas de Bujará. También la llaman mezquita de las 40 columnas, aunque sólo tenga 20, pero con el reflejo en el estanque parece que sean 40.
Cúpulas Comerciales: las cúpulas comerciales son una colección de cuatro estructuras históricas unificadas por su propósito original. Son algo laberínticas:
En el apogeo de la Ruta de la Seda, estas cúpulas marcaban los bulliciosos centros comerciales de la ciudad, cada uno especializado en mercancías diferentes. Hoy, estas cúpulas siguen funcionando como mercadillos, perfecto para turistas:

Museo Fayzulla Khodjaev: se encuentra en el barrio de Goziyon, la sección antigua de la ciudad. La casa pertenecía al padre de Fayzulla Khojaev, Ubaydullokhoja, un rico comerciante que comerciaba pieles de karakul en Rusia, Alemania y otros países. La casa de Fayzulla Khodjaev es un maravilloso ejemplo de la arquitectura residencial del siglo XIX.
La superficie total del edificio es de tres hectáreas. Se compone de una sección doméstica y havli darun, (interior, zona femenina) y havli berun, (exterior, zona masculina).
La casa-museo tiene las siguientes exposiciones: la exposición etnográfica, que muestra la rica vida de los comerciantes de los siglos XIX-XX, la exposición dedicada a la vida de Fayzullo Khodjaev, el destacado estadista de Bujará, y la exposición “Cocina de una Casa de Comerciante Adinerado”.
Los objetos de especial interés son la cerámica (siglo XIX) hecha en las fábricas rusas Gardner y Kuznetsov, los instrumentos musicales orientales del siglo XIX, la ropa de seda y terciopelo de los bujaranos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y la platería y objetos de cobre de uso cotidiano de los siglos XIX-XX.
Entrar cuesta 30.000 soms.

Mercado central: también conocido como Kolhozny Rynok. Este bullicioso mercado es un gran lugar para experimentar la vida diaria de los lugareños. El Bazar Central ofrece una amplia gama de productos, incluyendo productos frescos, especias, carnes y productos lácteos. Además de alimentación, también se encuentran artículos para el hogar, ropa y electrónicos.
Mausoleo de Ismail Samani: situado en un parque en donde se ubica un antiguo cementerio. Este mausoleo, uno de los lugares más apreciados de la arquitectura de Asia Central, fue construido entre los siglos noveno y décimo (entre 892 y 943) como el lugar de descanso de Ismail Samani, un emir poderoso e influyente de la dinastía Samánida, una de las dinastías persas que gobernaron en Asia Central, y que gobernó la ciudad en los siglos IX y X.

Museo Judío: no lo encontraréis fácilmente pues no está abierto al público como tal. Está ubicado dentro del Hotel Shapiran, bonito y estilo boutique, que alberga este histórico museo.
Se puede  explorar interiores antiguos preservados, puertas de madera tallada, inscripciones originales y objetos cotidianos que han sobrevivido durante siglos. La casa se encuentra dentro del histórico barrio judío, y es conocida como la Antigua Casa Judía. Data de los siglos XVII–XVIII y perteneció a familias judías de la ciudad. Hoy en día, ha sido cuidadosamente restaurada y transformada en un complejo cultural con un museo, un restaurante y un hotel.
Con el tiempo, Bujará se convirtió en el hogar de la mayor población judía de Asia Central. A principios del siglo XX, la comunidad contaba con alrededor de 30,000 personas. Durante muchas generaciones vivieron relativamente separados y conservaron sus propias tradiciones.
Esta situación cambió a fines del siglo XX y principios del siglo XXI, cuando la mayoría de los judíos dejó la ciudad. Hoy en día, solo quedan entre 200 y 500 miembros de la diáspora en Bujará que continúan protegiendo sus costumbres, la vida religiosa y el patrimonio material.
Palacio Sitorai Mohi-Khosa: a unos 4 kms del centro, vale mucho la pena visitarlo. Construido entre 1912 y 1918 por orden del último emir de Bujará, el palacio está ahora rodeado por un pintoresco parque y sus salones se han convertido en un museo de artes aplicadas. Las zonas de recepción, el salón de té y la casa de huéspedes originales se han conservado meticulosamente. 
En 1927, poco después de la caída del Emirato de Bujará, el palacio se transformó en museo. Sus exposiciones han cambiado periódicamente a lo largo de los años. En la actualidad, alberga el Museo de Artes y Oficios, que exhibe muebles palaciegos de los siglos XIX y XX, joyas y objetos bordados en oro hechos por artesanos de Bujará y objetos de arte de porcelana rusa y japonesa que datan de los siglos XIV al XX.
Sus jardines son preciosos y albergan una zona con pavos reales.

Dormir y comer

Nuestro hotel fue Silk Road Terrace, un hotel precioso, de estilo algo soviético con muchos dorados y marrones, a diez minutos a pie del centro. Pagamos 50€ por la doble con desayuno.
Para cenar nos encantó la terracita dentro de una antigua madrasa del restaurante Mavrigi.

Podéis mirar #GraupixBukhara para más fotos y comentarios sobre el destino
En este link podéis ver mis fotos de Bujará
Podéis leer mis consejos prácticos imprescindibles en Uzbekistán en este link.
Todo lo que necesitáis saber sobre Tashkent, la capital del país, en este link
Podéis leer mi artículo sobre Samarcanda aquí.
Aquí os comparto qué souvenirs comprar en Uzbekistán.