Llevaba muchos años queriendo visitar Tirana, la capital de Albania, y por fin conseguí vuelo directo con Wizz Air. Concretamente, pasé seis noches, aunque la mayoría de amigos que habían visitado la ciudad, me decían que con 2 días enteros era suficiente. Soy una persona a la que le gusta entrar en el máximo número de museos posibles, visitar terrazas con vistas y buena comida, así como conocer cafés y similares. Y necesito tener tiempo para trabajar unas horas. Por eso, siempre necesito más tiempo en cada destino.
Curiosidades
– Es una ciudad bien estructurada y fácil de entender para situarse. Es muy caminable, yo apenas tomé el transporte público.
– Los autobuses locales son antiguallas y todavía pasa un cobrador una vez que se está dentro. Cuestan 40 lek. No tienen aire acondicionado.
– La bandera de Albania presenta un águila negra de dos cabezas sobre un fondo rojo. El águila simboliza la fuerza y la soberanía, mientras que el rojo representa la valentía y los sacrificios realizados por la libertad del país.
– Los albaneses tienen 3 cosas «sin las que no pueden vivir»: café -por todas las ciudades encontráis múltiples cafeterías que son centro de socialización-, cigarrillos -siguen fumando demasiado- y coches Mercedes: uno de cada tres vehículos es un Mercedes.
– Muchos albaneses hablan italiano por lo que el castellano no les es desconocido.
– Los albaneses conducen realmente de forma temeraria.
Dormir y comer
– Dormí en el Hotel Hortus, a 10 minutos caminando de la plaza Skanderberg, un hotel boutique muy bonito, abierto en enero de 2026 y con un desayuno estupendo. Pagué 79€ por mi habitación.
Lo reservé directamente, tuve que pagar la mitad por transferencia, cuando hice la reserva, unos dos meses antes. Y tienen un servicio por Whatsapp que responden a todo con mucha rapidez. Repetiría sin dudarlo.
Una amiga mía durmió en el Hotel Artistic Tirana, más sencillo y me dijo que estaba muy bien.
Yo visité el Tirana Marriott y es, sin duda, el mejor de la ciudad.
– Sky Club, es el restaurante con mejores vistas de la ciudad, en la planta 18 y 19. En la planta 19 encontramos una forma arquitectónica parecida a un ovni y que es giratoria, por lo que el paisaje es cambiante. Ahí podemos tomarnos un cóctel, y también cenas ligeras.

Yo cené en su restaurante en la planta 19, tiene parte interior y exterior. La comida es de influencia italiana y, aparte de unos linguini con marisco, disfruté de un delicioso tiramisú con vistas:
Otros restaurantes muy tradicionales de comida albanesa que me recomendaron, pero no tuve tiempo de ir: Restorant Tymi, Tradita te Meri, Restorant Kashta, Radio Bar y Era.
– Nouvelle Vague: es el número 16 de Europe’s 50 Best Bars 2026 y el 28 The World’s 50 Best Bars 2025.
Fundado en 2012 por los hermanos Cali, de origen albanés, aunque crecieron en Grecia, regresaron a Tirana con el objetivo de abrir el bar. Los cócteles a menudo incluyen licores locales como el raki (un destilado de uva) para ofrecer un sabor de la región, y con ritmos de reggae, funk y tropicales en rotación regular, el ambiente siempre es jovial.

Qué ver
– Plaza Skanderberg: Es el corazón de la ciudad y el punto de partida ideal para explorarla. Aquí se encuentran numerosos edificios históricos, la ópera y varios museos.
Los elementos de la nueva plaza ocupan casi 28.000 m2 cuadrados pavimentados con baldosas de todos los lugares donde viven los albaneses. Este pavimento de piedra es una especie de pirámide poco profunda, con el punto más alto en el medio, a unos 1,80 m. Su significado es que cualquiera puede estar en este lugar y sentir que, de alguna manera es importante. En otras palabras, el ciudadano es el centro de atención de esta plaza. Todas las piedras de Albania y de la diáspora simbolizan la unificación de todos los albaneses. La plaza cuenta con más de 100 fuentes de agua fresca que emergen del suelo para mantener el lugar fresco durante el verano.
El héroe nacional de Albania es Skanderbeg, cuyo nombre real era Gjergj Kastrioti (1405–1468). Fue un líder militar y noble del siglo XV que unió a los príncipes albaneses y dirigió una rebelión de 25 años contra el Imperio Otomano. Aquí, su estatua ecuestre en la plaza que lleva su nombre:
– Mezquita Et’hem Bej: su construcción comenzó a finales del siglo XVIII y finalizó en el siglo XIX bajo el mandato de la familia gobernante de la época otomana.
Destaca especialmente por sus decoraciones interiores y frescos, poco comunes en el arte islámico, donde aparecen paisajes, árboles y puentes. Durante el régimen comunista, cuando la práctica religiosa estaba prohibida, la mezquita permaneció cerrada durante años. En 1991 reabrió sus puertas tras una multitudinaria entrada de ciudadanos, convirtiéndose también en un símbolo de libertad religiosa en el país.
Evidentemente, tenéis que ir vestidos con decoro, pero aquí no me hicieron cubrir el cabello.
La entrada es gratuita, pero piden una aportación voluntaria con mucha insistencia. 
– Pirámide de Tirana: es uno de los edificios más singulares y simbólicos de la capital albanesa. Su construcción, en hormigón, alcanza los 21 metros de altura y ocupa una superficie de 11.835 m², por lo que llegó a ser definida como un ejemplo de arquitectura brutalista.
Se suben 115 escalones hasta su parte más alta y no hay ascensor – sí existe uno, pero no es para los turistas, sino para los trabajadores del edificio-.
Fue inaugurada en 1988 como museo dedicado a Enver Hoxha, el antiguo líder comunista de Albania. Diseñada con una estructura futurista en forma de pirámide, pretendía representar el poder y la modernidad del régimen de la época.


Tras la caída del comunismo, el edificio tuvo distintos usos, como centro de conferencias, base de la OTAN durante la guerra de Kosovo y espacio cultural. Durante años estuvo abandonado y se convirtió en un lugar popular entre los jóvenes, que subían por sus inclinadas paredes. En mayo de 2023, la pirámide fue renovada y transformada en un moderno centro cultural y tecnológico para jóvenes, combinando su valor histórico con nuevos espacios educativos y creativos.

– La Torre del Reloj: es un monumento otomano declarado patrimonio cultural. En la década de 1820, Tirana, con una población de aproximadamente 13.000 habitantes, ya se había convertido en una de las principales ciudades de la Albania otomana. El siglo XIX marcó un período de crecimiento significativo, durante el cual una mezquita construida por Molla Bey y su hijo, el poeta Bejtexhi Haxhi Et’hem Bey, se convirtió en un monumento notable de la ciudad. Tras la construcción del minarete de la mezquita, Et’hem Bey también construyó la torre del reloj y una madrasa.
La finalización de la torre del reloj fue en 1838.
Subir cuesta 200 lek.

– Castillo de Tirana: la Fortaleza de Justiniano, conocida simplemente como el Castillo de Tirana, es la única que se encuentra en el centro de la ciudad. La fortaleza es donde en su momento, se cruzaban las principales carreteras de este a oeste y de norte a sur, formando el corazón del pueblo tal como era entonces. La historia del castillo se remonta a antes del año 1300. Sus muros tienen 6 m de altura y son un vestigio de la era bizantina. Los cimientos de los muros, recientemente descubiertos, se han incorporado a la calle peatonalizada Murat Toptani.
Hoy en día del castillo queda poco y es una zona con tiendas y restaurantes. Muy turístico.
– Casa de Enver Hoxha: hoy en día no se puede visitar como museo. Alberga la residencia de artistas y el centro cultural del proyecto Villa 31 Artexplora. De hecho, la villa se abre a todos los visitantes un fin de semana cada trimestre cuando los artistas muestran lo que han hecho durante su residencia.
Está planificado abrir la casa como museo con visitas guiadas.
La antigua residencia de Enver Hoxha ofrece una visión única de la vida privada del líder comunista de Albania. Está situada en el corazón del barrio de Blloku y fue su hogar personal desde 1944 hasta 1985. A diferencia de los grandes palacios de otros dictadores europeos, su villa parecía modesta. Su ubicación estratégica reflejaba su gusto personal y la filosofía austera del régimen. Los interiores revelan detalles sobre el estilo de vida y la seguridad que rodeaba al liderazgo del país, y han sido conservados por los arquitectos franceses NeM, contando una historia silenciosa pero potente de esta época histórica. Durante el periodo comunista, el público no podía acercarse a esta zona.
Tuve la suerte de que me hicieran un tour privado. Es realmente espectacular y sus muebles art déco son preciosos.

– Barrio de Blloku: es una zona muy animada y exclusiva, céntrica, conocida por sus cafés, bares y restaurantes de moda. En el pasado, este barrio estaba reservado para altos funcionarios comunistas, pero ahora se ha convertido en un destino popular tanto para locales como para turistas. Algunas de las principales atracciones de Blloku incluyen los cafés y restaurantes de moda de la Rruga Ibrahim Rugova, la vida nocturna animada de la Rruga Ismail Qemali y la Pirámide de Tirana.

Museos
– Casa de los Hojas: se considera equivalente a la sede de la Stasi de la antigua Alemania del Este. Su nombre tiene un doble significado: cosas ocultas en los bosques, pero también las hojas de libros y archivos sobre personas. La casa original fue construida en 1931 con la función principal de clínica médica. Durante la Segunda Guerra Mundial, bajo la ocupación alemana, fue utilizada por la Gestapo.
Inmediatamente después del fin de la guerra, fue recuperada por el régimen comunista albanés y utilizada como oficina de seguridad para investigaciones. Dentro de la casa, se observa el peor lado del régimen dictatorial en Albania, así como la historia de miles de personas perseguidas que estaban en contra del gobierno.
En enero de 2015, se presentó al público la idea de transformar la casa en un museo. Está justo en el corazón de la ciudad, frente a la Catedral Ortodoxa de Tirana y cerca del Banco Nacional de Albania. El museo ha estado abierto al público desde el 23 de mayo de 2017.
Entrar cuesta 700 lek.

– Museo Histórico Nacional: me dicen que es el museo más interesante para conocer la turbulenta historia de los albaneses. Se trata además, del museo más importante de Albania y contiene una historia bien documentada del país.
Pero cuando yo estuve en Tirana, estaba en reformas, y me dijeron que no volvería a abrir hasta 2028.

– Bunk’Art 1: es un gran museo subterráneo situado en las afueras de Tirana, dentro de un enorme búnker antinuclear construido durante la dictadura comunista de Enver Hoxha. El refugio fue diseñado para proteger al gobierno y a la élite política en caso de guerra o ataque nuclear.
El museo combina historia, arte y memoria histórica. A lo largo de sus numerosas salas y túneles, los visitantes pueden descubrir cómo era la vida durante el régimen comunista, la paranoia militar de la época y el aislamiento que vivió Albania durante décadas. También se exponen objetos originales, habitaciones conservadas y diferentes instalaciones audiovisuales y artísticas.
Además de su valor histórico, Bunk’Art 1 impresiona por su arquitectura subterránea y por mostrar una parte importante y compleja de la historia contemporánea de Albania.
Entrar cuesta 900 lek.

– Bunk’Art 2: es un museo ubicado en un antiguo búnker subterráneo construido durante la dictadura comunista de Enver Hoxha. El espacio formaba parte de una red de refugios secretos destinados a proteger a altos cargos del Ministerio del Interior en caso de ataque nuclear o militar. Hoy en día, el museo ofrece un recorrido por la historia reciente de Albania, especialmente por el periodo comunista y el sistema de vigilancia y represión del régimen.

A través de documentos, fotografías, instalaciones y reconstrucciones de salas originales, los visitantes pueden conocer cómo funcionaba la policía secreta y cómo era la vida bajo la dictadura.
Bunk’Art 2 se ha convertido en uno de los lugares más impactantes para comprender la memoria histórica y política de Albania.
Entrar cuesta 900 lek.

Otros
– Disfrutar del mejor spa en la ciudad: Repeat Beauty & Spa. Forma parte del Repeat Wellness Club y ofrece servicios de spa y belleza junto con las instalaciones de gimnasio.
Inaugurado en 2016, es, sin duda el mejor spa de la ciudad, y digo que lo es porque fui a visitar varios.
Creado a partir de la convicción de que el cuidado debe sentirse natural, cercano e integrado en la vida cotidiana, Repeat Beauty & Spa ofrece un refugio sereno dedicado al bienestar y la renovación. Dispone de dos saunas finlandesas, un hammam, circuito de pediluvio y cuatro salas de tratamientos.
A través del poder del tacto, el calor y la calma, cada experiencia está concebida para cuidar no solo de tu apariencia, sino también de cómo te sientes, cómo te mueves y cómo conectas con el mundo que te rodea.
Yo disfruté de un masaje tailandés de las manos expertas de una terapeuta tailandesa y de un lifting facial
Salí totalmente renovada.

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En este link podéis ver mis fotos de Tirana.
Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.