Después de haber leído muchos libros sobre la Ruta de la Seda, Samarcanda es la imagen que siempre había tenido en mi cabeza de las mil y una noches. Esta palabra forma parte de mi imaginario viajero desde siempre, pero hasta hace poco que me puse a organizar ni la ubiqué en el mapa ni en su contexto geográfico, en Uzbekistán. ¡Y qué descubrimiento!
El país y especialmente Samarcanda son fascinantes, un viaje inolvidable. Ciudades fabulosas, tranquilas, seguras, sin gentrificación y a un precio todavía asequible.
Samarcanda es una de las ciudades más espectaculares de la Ruta de la Seda: historia, arquitectura islámica monumental y un ambiente único. Una palabra mítica y mágica en el vocabulario de cualquier viajero.
Amir Timur la convirtió en la capital de su imperio en el siglo XIV.
Gracias a la conservación de estos magníficos edificios históricos, Samarcanda fue incorporada en 2001 a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Nosotras pasamos 3 noches en la ciudad – nos parecieron suficientes- y llegamos en tren procedentes de Tashkent.
Aquí podéis leer mis consejos prácticos imprescindibles.
Qué visitar
La ciudad es realmente monumental y con sus cúpulas turquesas y sus múltiples torres y mosaicos multicolores, es perfecta para nuestras fotos de Instagram. Es, sin duda, uno de los conjuntos arquitectónicos más bonitos del mundo islámico. Visitadla tanto de día como de noche.
Os comparto todo lo que visité:
– Registán: es el icono de la ciudad, consiste en una plaza rodeada de tres impresionantes madrasas con mosaicos azules. Es, sin duda, uno de los conjuntos arquitectónicos más bonitos del mundo islámico. Planead visitarlo de día y de noche.
La entrada son 100.000 soms.
Por sus tres lados, la plaza está flanqueada por imponentes madrasas cuyos portales miran hacia el centro del recinto. Cada una presenta una decoración singular y característica: Madrasa Ulugh Beg (1420), Madrasa Sher-Dor (1612), Madraa Tilya-Kori (1660).
Traducido del uzbeko, “registan” significa lugar de arena. En los tiempos antiguos, esta plaza central se encontraba cubierta de arena. Inicialmente, el lugar no estaba rodeado por madrasas, estos maravillosos edificios aparecieron más tarde.
En 1918 Samarcanda el gobierno soviético prohibió la actividad en cualquier madrasa como escuela religiosa. Durante este período, las construcciones tuvieron que afrontar mucho daño de orden natural por los terremotos y las severas condiciones climáticas. El aspecto que vemos en la actualidad en la Plaza Registán, es fruto del meticuloso trabajo de cientos de restauradores.
Una mañana fuimos a las 8, cuando abren, para poder hacer fotos sin gente. 
Información importante, en la primera madrasa, la de la izquierda, en uno de los rincones, está señalado, se puede subir a la primera planta para tomar algo y se puede dar la vuelta al interior de la madrasa.
Por allí también encontramos el único minarete al que se puede subir, pero no tiene que ser cuando hay alguien allí, nosotras no tuvimos suerte.
De noche, teóricamente a las 9 de la noche, hay un espectáculo de mapping con la historia del país. No siempre empieza a las 9 y no siempre es el mismo. Fuimos tres veces y una de ellas el espectáculo estaba casi terminado. Y en su web -que no está en inglés- no encontramos la información actualizada.
– Mezquita Bibi-Khanym: una de las mezquitas más grandes de Asia Central, mandada construir por Amir Timur a comienzos del siglo XV, tras sus campañas militares en la India en honor a su esposa favorita, Bibi Khanum. Su escala es impresionante, aunque hoy está parcialmente restaurada.
Destaca por su enorme cúpula azul, sus altos minaretes y la riqueza de sus mosaicos y decoraciones de estilo timúrida. Aunque parte de la estructura sufrió daños con el paso de los siglos y varios terremotos, el edificio ha sido restaurado y continúa siendo uno de los símbolos arquitectónicos más importantes de la ciudad.
La construcción duró 5 años (1399-1404) y cuando Timur regresó de otra campaña, ya estaba construida. El patio de la mezquita estaba rodeado por lujuriosas galerías, arcos que descansaban en más de trescientas columnas de mármol con minaretes a cada lado.
La entrada son 75.000 soms.


– Mausoleo Gur-e-Amir: el mausoleo de Amir Timur, con su famosa cúpula azul. Curiosamente Ocupa un importante lugar en la historia de la arquitectura islámica como precursor y modelo de las grandes tumbas de Humayun en Delhi y del Taj Mahal en Agra, construidas por los descendientes de Tamerlán, la dinastía mogol que dominó el norte de la India.

Gur-e Amir significa en persa ‘tumba del Rey’. Este complejo arquitectónico, coronado por una cúpula bulbosa de color azul celeste, contiene las tumbas de Tamerlán, de sus hijos Shahruj y Miran Shah, de su nieto Ulugh Beg (1447-1449) y del sultán Muhammad (1405-1407). Mir Said Baraka, maestro de Tamerlán, también descansa en el mausoleo.

La parte más antigua del complejo fue construida a finales del siglo XIV por orden del sultán Muhammad. La construcción del mausoleo comenzó en 1403, tras la muerte repentina del sultán Muhamad, el heredero y nieto predilecto de Tamerlán.
Es uno de los edificios más elegantes de la ciudad.
La entrada son 75.000 soms.

– Necrópolis Shah-i-Zinda: seguramente es mi lugar favorito en Samarcanda y donde excepcionalmente, había muchos turistas.
Probablemente el lugar más fotogénico de Samarcanda.
Está formado por hileras de tumbas decoradas con sofisticados y brillantes tonos azules. Integrados de manera armoniosa en una composición intensa y conmovedora, diversos mausoleos se alinean a lo largo de sus estrechas calles medievales. Shahi Zinda reúne once mausoleos, edificados sucesivamente entre los siglos XIV y XV.
La entrada son 75.000 soms.

– Observatorio de Ulugh Beg: Construido en la década de 1420 por el astrónomo y noble timúrida Ulugh Beg, es considerado como uno de los mejores observatorios del mundo musulmán de su tiempo. El observatorio está construido sobre la base de un goniómetro o círculo vertical. Se observa un túnel y se intuye lo que había. 
El observatorio fue destruido por fanáticos religiosos en 1449. Fue redescubierto en 1908, por el arqueólogo uzbeko-ruso de Samarcanda Vassily Lavrentyevich Vyatkin, gracias a documentos que describían la ubicación exacta del observatorio. Lo más destacable es su museo.
Creo que esta visita os la podéis ahorrar, no nos pareció tan imprescindible.
La entrada son 75.000 soms.
– Museo Afrosiyob: es un museo que visitamos totalmente solas, que nos gustó bastante.
Lleva el nombre de Afrasiab, rey mítico y héroe de Turán. La exposición permanente del Museo Afrasiab se centra en la historia de la propia ciudad y de la región circundante. La exposición del museo consta de más de 22.000 objetos únicos
El edificio del museo fue diseñado por el arquitecto armenio Bagdasar Arzumanyan en 1970. Es el museo de historia de Samarcanda.
Temáticamente, el museo está dividido en cinco salas dedicadas a diferentes períodos de la vida en el fuerte de Afrasiab. El museo fue concebido como el lugar que compartirá la historia sobre la fundación de la ciudad de Samarcanda, su historia posterior, así como el asentamiento de Afrasiab y también en su región más amplia.
La entrada son 30.000 soms.

– Bazar Siyob: es el mercado principal donde encontraréis de todo. Al ladito de la Mezquita Bibi-Khanym.

– Nosotras también fuimos al mercado de la ropa, y allí compramos chaquetas, abrigos y más cosas a precios estupendos.
Dormir y comer
Nuestro hotel fue Hanifa Boutique Hotel, un hotelito monísimo, muy central de sólo 7 habitaciones y que nos encantó. Pagamos 80€ por la habitación doble.
Para comer no os perdáis la terraza para cenar del restaurante Emirhan, y también el precioso Old Havuz.
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En este link podéis ver todas mis fotos de Samarcanda
Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.