Visité la bahía de Ha Long en 2004 y no había tenido la oportunidad de regresar por la zona hasta Junio 2026, pero esta vez opté por el crucero Ginger de Heritage Line en la bahía de Lan Ha, que es prácticamente igual pero con menos barcos, y un ambiente más relajado. La isla de Cat Ba es la protagonista de todos los itinerarios de los cruceros.
Todo el golfo de Tonkín es muy parecido. Es de esos destinos increíbles que tendríamos que visitar al menos una vez en la vida: se trata de una zona salpicada por numerosas formaciones de roca caliza que conforman cerca de 1.600 islas e islotes. Como enormes colmillos que se alzan sobre el agua, estas formaciones crean un espectacular laberinto de canales y ensenadas. Algo realmente único.
Lo ideal para conocer esa zona es tomar uno de los múltiples cruceros que se ofrecen para llevar a los visitantes. Yo busqué y opté por uno de los más exclusivos, con tan solo 12 suites: el Ginger de Heritage Line. Con pocas habitaciones, el servicio y la experiencia siempre son mejores. 
Os comparto mi experiencia:
Cómo llegar
La ciudad más cerca y dónde llegamos la mayoría de los viajeros es Hanoi. Desde allí me dirigí a Tuan Chau Marina; en coche se tardan unas dos horas.
Calculad unos 65€ en Grab/taxi. En mi caso, la recogida fue organizada por Heritage Line.

Una vez en Tuan Chau, se realiza el check in en el lounge de Heritage Line, con todas las comodidades:
Después tomamos un barco pequeño:
que rápidamente -unos 20 minutos- nos acercó al estiloso crucero Ginger:
Distribución
La zona de la planta de acceso al barco es donde está el punto de encuentro para salir a las actividades, una mesa a modo de tienda de productos locales y una zona librería con sofás.
Allí encontramos también las Junior Suites 101 a 106, de 37m2.
En la planta 2 están las Signature Suites, de la 201 a la 204 prácticamente iguales que las Junior Suites, pero al encontrarse en una planta superior ofrecen mejores vistas.

Allí también encontramos las dos Regent Suites de 50m2 que, como extras disponen de un jacuzzi gigante, un pequeño balcón, un televisor y son aún más espaciosas.

También está el Ginger Spa con dos cabinas, una individual y una doble, una ducha con baño de vapor y zona de relax.
La tercera «planta» está ocupada por el restaurante, muy amplio y rodeado de ventanales.
Mirad qué maravilla:

También cuentan con un bar muy chic con cócteles y bebidas al gusto:
Disponen además de una pantalla y un proyector para posibles presentaciones o reuniones.
Desde allí se accede a la gran terraza del barco, con una piscina -con jacuzzi– y muchas mesas y tumbonas para ver pasar el tiempo frente a estos paisajes increíbles:
Toda la decoración del barco emana un encantador ambiente indochino local: todo es de madera, delicadas telas de pequeñas flores y los uniformes de todos los empleados están perfectamente integrados en la estética del barco. Todo muy fluido y relajante.
Mi Suite
Yo ocupé la Signature Suite 204, una preciosidad de 37 metros cuadrados de espacio interior decorado fantástico, grandes ventanales, una sala de estar:
Un bonito dormitorio con techos altos y una cama muy cómoda:
Una terraza bastante grande frente al dormitorio, con sillas para ver pasar el tiempo y el paisaje.
Y un gran baño con ducha y bañera:

Tuve una estancia prácticamente perfecta. El único punto mejorable fue el wifi que funcionaba correctamente según la ubicación del barco y la hora del día. Según me comentaron, este aspecto tecnológico será
mejorado próximamente.
Gastronomía
La gastronomía es, para mí, uno de los puntos fuertes del crucero Ginger de Heritage Line. No sólo por la calidad, el sabor y la excelente presentación de los platos, sino también porque podíamos elegir entre un menú de cuatro platos y un postre. Con hambre no me quedé jamás.

Yo no soy nada fácil para los chefs y, gracias a la posibilidad de elegir, además de que me adaptaron un par de platos, disfruté muchísimo. Platos basados en el producto local y en recetas con protagonismo asiático.


Spa
Sorprendentemente el crucero Ginger de Heritage Line dispone de un spa mucho más grande de lo que hubiese esperado. Está compuesto por una gran zona de bienvenida, sofás para descansar y dos salas de tratamientos: una doble y una individual. Incluso la doble cuenta con ducha y baño de vapor.
Yo disfruté de un masaje espectacular pues, las manos expertas de la terapeuta supieron encontrar mis puntos débiles y me dejó fantástica.
Un masaje a bordo es perfecto para terminar el día.

Actividades
Mi programa de tres días y dos noches incluía múltiples actividades. Ví como algunos huéspedes optaban por quedarse en el barco y relajarse en la piscina o en las hamacas o en el spa. Yo preferí probar todo lo que el Ginger de Heritage Line ofrece. Algunas propuestas son activas con bicicletas o caminatas bajo el sol. Estad preparados:
– Visitar a dos familias locales en el pueblo Viet Hai Village: ubicado en el centro del Parque Nacional de Cat Ba, ofrece a los visitantes un refugio tranquilo lejos de los concurridos lugares turísticos. Esta joya escondida no solo es un paraíso natural, sino también una ventana a la vida auténtica de los habitantes de la isla, que preservan una cultura moldeada por la historia y la naturaleza. 
Pudimos elegir bicicleta -que fue mi elección- a pesar del sol de justicia que caía- o vehículo eléctrico:
Y también pudimos charlar con habitantes de la isla y probar los fueres licores de arroz que producen:

– Bañarse y disfrutar de la tranquilidad:

– Kayak: el crucero Ginger de Heritage Line dispone de kayaks. Una de las actividades fue ir en kayak hasta una playa apartada y solitaria y fabulosa:
Directamente toda la playa fue para mí solita y me prepararon un tentempié:
– Cueva de Trung Trang: ubicada a solo 1 km del Parque Nacional de Cat Ba y extendiéndose a lo largo de más de 300 metros, esta maravilla natural en la isla de Cat Ba ofrece un recorrido impresionante. Cautiva con sus estalactitas y pilares de piedra, formados por millones de años por la acción de la naturaleza. Al tocar los pilares se pueden escuchar los suaves tonos melódicos que emiten, un momento encantador en el santuario de la naturaleza. Al salir de la cueva se despliega un paisaje verde y exuberante realmente espectacular.

– Caminata por el Parque nacional Cat Ba: bajo el calor sofocante de la mañana caminamos por senderos selváticos observando animales.
Visité su museo donde se expone la flora y fauna de la isla, para que, especialmente los más pequeños aprendan sobre ella:

– Taichi: a las 6,30 de la mañana, en la cubierta del barco, se ofrecen 30 minutos de taichi, un arte asiático que podría definirse como una meditación en movimiento. Consiste en realizar secuencias de movimientos lentos, fluidos y de bajo impacto combinados con respiración profunda y concentración mental. Y todo ello rodeados por esas espectaculares formaciones rocosas:

– Clase de cocina: aprovechando que estamos en Vietnam, tuve la suerte de aprender cómo hacer los famosos rollitos vietnamitas junto all chef del crucero:
– Pesca de calamares en la oscuridad de la noche: aunque lo intenté, no pesqué nada, pero parece que esa es la hora perfecta para intentarlo:

Y lo mejor del crucero Ginger de Heritage Line fue, sin duda, su equipo humano: amables, serviciales y siempre simpáticos:

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Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.