Fantásticas mezquitas, mausoleos espectaculares y el gran legado de la Ruta de la Seda convierten a Uzbekistán en uno de los destinos más fascinantes de Asia Central. Su impresionante arquitectura, sus bazares y sus antiguas ciudades llenas de historia hacen de este país un lugar único por descubrir. Y todavía poco turístico, cero gentrificación.
El sueño de visitar el corazón de la Ruta de la Seda era algo que tenía en mi mente desde hacía muchísimos años y por fin pude hacerlo realidad. Es mucho más fácil de lo que podáis imaginar. Compramos el vuelo con Turkish Airlines hasta la capital de Uzbekistán, Tashkent. Desde allí nos movimos en tren y sólo tomamos un avión en el tramo largo de regreso a la capital.
Un destino fabuloso, impresionante, fácil, seguro y tranquilo, pocos turistas y sigue siendo muy asequible.
Consejos prácticos
. Organizaos con tiempo porque a pesar de que hay relativamente poco turismo, sigue estando poco desarrollado y no hay mucha oferta turística. Planificad y comprad los billetes de tren en la web oficial. Es fácil y eficiente pero los billetes se ponen a la venta pocas semanas antes de su validez y se agotan fácilmente, por lo que conviene estar muy atentos. En cuanto a los vuelos internos, aparte de Uzbekistan Airways, existe una nueva low cost, Silk Avia con una buena oferta y precios económicos, pero su web solo acepta tarjetas de crédito locales, nosotras recurrimos a una agencia local que compró nuestros billetes con un cargo de 8€ por
billete y pagamos por transferencia bancaria.
. Muchas ciudades no tienen web propia, ni los museos y tampoco la tienen en inglés, sólo en uzbeko y en ruso. Lo mismo ocurre con los hoteles, y por eso tuvimos que reservar vía Booking.
. El mejor cambio de euros a soms uzbekos (14.000 soms por 1€) lo encontramos sorprendentemente en el aeropuerto de Tashkent. Luego cambiamos otra vez en algún mercado donde hay vendedores de soms a la caza de turistas. Euros y dólares se aceptan en la mayoría de sitios. Las tarjetas de crédito no están extendidas.
. Para utilizar taxis, bajaos la app Go Yandex que es perfecta, y no pagamos más de 3€ por ningún trayecto, la mayoría menos de 1€. Para registraros, recibiréis un SMS. Si tenéis una tarjeta e-sim, no creo que os funcione. A nosotras nos funcionó porque compramos una tarjeta sim local en el aeropuerto.
Curiosidades
. En todas, todas, todas partes hay puestos de vendedores, en todos los interiores de las madrasas, en todas las calles, etc. Llega a ser incómodo y para mí, afean el paisaje. Y todos venden lo mismo prácticamente.
. Todo el país sorprende por su limpieza, tranquilidad y seguridad.
. La gran mayoría de mujeres visten vestidos largos y pañuelo en el cabello. También visten una túnica (otramente dicho kimono o bata).
. Aprovechas para comprar ropa, túnicas, foulards, etc
. La granada es la fruta nacional y muchos estampados uzbekos llevan esta fruta.
. Veréis muchos dientes de oro en las sonrisas uzbekas, es símbolo de status.
. A pesar de que hablan poco inglés en general, destaca la amabilidad y simpatía de todos los uzbekos.
. Recomiendo leer el libro de Noah Gordon (o ver la película) El médico.
Tashkent
Es la capital del país. Es donde seguramente aterrizaréis. Nosotras volamos vía Estambul y llegamos a la 1 de la noche, y el pequeño aeropuerto tenía wifi, oficinas de cambio abiertas y también para comprar tarjeta sim local. Reservamos un taxi con la app pues todo era bastante caótico a la salida de la terminal.
Es una ciudad sorprendente donde conviven la herencia islámica, la arquitectura soviética y zonas modernas.
Es muy verde y amplia: tiene avenidas anchas, muchos parques, árboles y plazas. Domina la arquitectura soviética: después del terremoto de 1966 gran parte de la ciudad fue reconstruida con estilo soviético, así que hay edificios monumentales y un metro muy famoso por sus estaciones decoradas. También encontramos un ambiente más moderno, al ser la capital, tiene propuestas más internacionales.
Su mercado central Chorsu es uno de los lugares más conocidos y os encantará, especialmente la zona donde hacen el pan en los hornos tradicionales.
En Tashkent tenéis que tomar el metro, línea roja y azul para ver estaciones preciosas. También tenéis que visitar el nuevo museo Centro de las Civilizaciones Islámicas de Uzbekistan, realmente impresionante -intentad comprar las entradas con antelación, yo no lo hice y estuve 45 minutos haciendo cola y entré dos horas más tarde-.
En Tashkent también aprenderéis quién es Amir Timur -también llamado Temerlán-, el héroe nacional.
Nuestro hotel, el Marmaris Saray, estaba bien y quedamos contentas con él, aunque estaba algo alejado del centro. Si preferís alojaros en plena zona céntrica, recomiendo el Hotel Uzbekistan, un hotel enorme, algo viejuno y con una decoración muy soviética pero muy auténtico.
Samarcanda
Samarcanda es una de las ciudades más espectaculares de la Ruta de la Seda: historia, arquitectura islámica monumental y un ambiente único. Una palabra mítica y mágica en el vocabulario de cualquier viajero. Muchos viajeros la comparan con una ciudad “de cuento” por los colores y la escala de los monumentos.
Amir Timur la convirtió en la capital de su imperio en el siglo XIV
Nosotras llegamos a Samarcanda en tren desde Tashkent, dos horas de viaje. 
La ciudad se siente mucho más antigua, monumental y “legendaria”. Lo más famoso es su arquitectura islámica con cúpulas turquesas gigantes, mosaicos y madrasas decoradas. Os impactará. El Registan es el icono con sus tres impresionantes madrasas con mosaicos azules. Es, sin duda, uno de los conjuntos arquitectónicos más bonitos del mundo islámico. Visitadlo tanto de día como de noche y disfrutad de su espectáculo de luces láser. Fabulosos también la Necrópolis de Shah-i-Zinda y El Mausoleo Gur-e-Amir.
Nuestro hotel fue Hanifa Boutique Hotel, un hotelito monísimo, muy céntrico de sólo 7 habitaciones y que sí recomiendo. Para comer no os perdáis la terraza para cenar del restaurante Emirhan, y también el precioso restaurante Old Havuz.

Bujará
Bukhara es probablemente la ciudad más auténtica de Uzbekistán: su casco histórico parece detenido en el tiempo, con mezquitas, madrasas y callejuelas de la Ruta de la Seda. Es tan perfecta que parece de cartón-piedra. El centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993, destacan especialmente las madrasas, algunas activas, otras visitables y otras convertidas en hoteles o restaurantes
Llegamos en tren desde Samarcanda, tres horas de recorrido. La línea de alta velocidad lo hace en apenas dos horas pero hay pocas frecuencias y se llena muy rápido.
Está considerada como la «Ciudad más interesante de Asia central» y deja sorprendidos a todos los que la visitan. Visitar la fortaleza de los emires, pasear entre sus coloridos bazares o sus baños árabes son experiencias únicas que harán que conectes con la cultura y tradición local. Déjate perder entre sus laberínticas calles, donde descubrir sinagogas, santuarios o madrasas olvidadas. Durante siglos fue un gran centro comercial, cultural y religioso del mundo islámico.

A diferencia de Samarcanda, que impresiona por sus monumentos gigantescos, Bujará tiene un ambiente más íntimo y medieval. Su casco antiguo está muy bien conservado, con callejuelas, caravasares, mezquitas y plazas que parecen detenidas en el tiempo.
Nuestro hotel fue Silk Road Terrace, un hotel nuevo y práctico, de estilo algo soviético, con muchos dorados y marrones, a diez minutos a pie del centro. Para cenar nos encantó la terracita dentro de una antigua madrasa del restaurante Mavrigi.

Khiva
Es como un museo al aire libre: una ciudad amurallada perfectamente conservada que te transporta directamente a la Ruta de la Seda. Es más pequeña que Samarcanda o Bujará, pero increíblemente fotogénica. Es tan perfecta que parece el decorado de una película de Las mil y una noches.
Es famosa por su casco histórico perfectamente conservado, lleno de mezquitas, minaretes, palacios y callejuelas de adobe. Se puede subir a la muralla -a riesgo propio pues no hay barandillas- y es toda una experiencia.

Su parte más conocida es Itchan Kala, la ciudad vieja amurallada, declarada Patrimonio de la Humanidad. Al caminar por ella da la sensación de viajar varios siglos atrás.
Para llegar a Khiva desde Bujará alquilamos un coche con conductor durante 6 horas. Pagamos 68€.
Durante mi estancia en Khiva se celebró el festival internacional de danzas folclóricas Lazgi que tiene lugar cada dos años y estaban los hoteles llenos. Nos quedamos en un guesthouse correcto – el Art House Boutique Hotel – y céntrico pero que no recomiendo.
Recomiendo dos terrazas con vistas espectaculares para cenar: Caravan Khiva y Terrassa Khiva, dos opciones fabulosas.

Fortalezas de Corasmia
Para visitarlas, nosotras contratamos esta excursión en Islambek Travel con chófer privado y para que directamente nos dejara en el aeropuerto de Urgench. La más lejana está casi a dos horas de Khiva.
La región de Corasmia – conocida también como Khorezm – fue uno de los grandes oasis civilizatorios de Asia Central, articulado alrededor del curso inferior del Amu Daria y del antiguo Mar de Aral. El desastre ecológico del Aral, producido sobre todo durante la época soviética por el desvío masivo de agua para el cultivo intensivo de algodón en Uzbekistán y otras repúblicas vecinas, transformó radicalmente el paisaje. Donde antes había humedales, puertos y zonas fértiles, hoy existen grandes extensiones semidesérticas.
Lo fascinante de Corasmia es precisamente su antigüedad. La región estuvo ocupada desde tiempos paleolíticos y desarrolló asentamientos urbanos muy tempranos gracias a complejos sistemas de irrigación. Ciudades como Urgench y Khiva fueron centros políticos y comerciales fundamentales, especialmente entre la Edad Media y la Edad Moderna.

Pero quizá lo más impresionante son las llamadas “fortalezas del desierto”, construidas principalmente entre los siglos VII y IV a. C. por las antiguas culturas corasmias. Muchas estaban hechas casi íntegramente de adobe y barro prensado, lo que hace aún más extraordinario que hayan sobrevivido más de dos milenios en un entorno tan duro. Normalmente se visita:
. Ayaz Kala
. Toprak Kala
. Kyzyl Kala
Estas fortalezas formaban parte de una red defensiva y administrativa ligada a rutas comerciales y sistemas agrícolas irrigados. Algunas tenían murallas monumentales, torres semicirculares y complejos palaciegos.
Además, Corasmia tuvo una identidad cultural muy marcada. Aunque estuvo influida por Persia, por el mundo helenístico tras las conquistas de Alejandro Magno y más tarde por pueblos túrquicos e islámicos, mantuvo durante siglos una lengua y tradiciones propias.
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Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.