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Yo había visitado Catania durante un par de días en la Semana Santa de 2001 y no tenía un recuerdo bonito; más bien todo lo contrario. En mi obsesión de conocer bien las ciudades italianas, decidí darle una segunda oportunidad y reservé tres noches (en realidad fueron cinco, pero la aerolínea me cambió los vuelos).
Y realmente esta vez mi experiencia resultó ser muy positiva y la ciudad me encantó.
Visité Catania justo después de Santa Ágata (5 de febrero) y las decoraciones de la fiesta seguían colocadas por todas partes. De hecho, la letra A y el dibujo de un elefante, pueden verse en muchos edificios como símbolo de protección. La relación de la ciudad con el volcán Etna es muy estrecha, además se puede ver desde el centro. El volcán y su tierra les ha proporcionado un suelo de gran calidad y la materia prima con la que se ha construido la ciudad.

Historia

La historia de Catania se remonta a los años 729-728 a. C., cuando colonos griegos procedentes de Naxos fundaron la ciudad de Katane. Tras un periodo bajo el dominio de Siracusa, la ciudad pasó a formar parte del Imperio romano en el año 263 a. C. A lo largo de los siglos, Catania compartió el destino del resto de Sicilia, marcado por sucesivas dominaciones, destrucciones y etapas de reconstrucción. Entre 1402 y 1416, durante el reinado del monarca aragonés Martín I de Sicilia, Catania llegó a ser la capital del Reino de Sicilia.
Dos graves catástrofes naturales marcaron profundamente a Catania en la Edad Moderna: la erupción del Etna en 1669 y el terremoto de Val di Noto en 1693. Tras este último desastre, la ciudad resurgió adoptando el estilo barroco siciliano, gracias a la creatividad y al talento del arquitecto Giovanni Battista Vaccarini.
Tras del Congreso de Viena, el Reino de las Dos Sicilias surgió de la unión del Reino de Sicilia y el Reino de Nápoles. En este contexto, Catania obtuvo el estatus de municipio y, como resultado de la reforma administrativa borbónica, pasó a ser una de las siete provincias sicilianas.
Catania, incorporada al Reino de Italia en 1860, se la conoce como la ‘Ciudad de los Templos’ debido a la gran cantidad de iglesias que alberga.
Las dos visitas que más me gustaron fueron el Palazzo Biscari y el Monasterio de los Benedictinos. También me encantó subir a la terraza de algunos edificios. Aquí os describo todo con más detalle para que os sea útil:

Iglesias

Basílica Catedral de Santa Agata: es una catedral católica romana dedicada a Santa Ágata, patrona de Catania. Fue construida en 1078 sobre los restos de unas termas romanas. El estilo arquitectónico de la Catedral de Sant’ Agata combina elementos normandos y barrocos. Las fachadas delanteras presentan un diseño de piedra gris, con una serie de columnas ornamentales y estatuas que representan figuras religiosas.
La catedral ha pasado por más de un milenio de renovaciones y restauraciones debido a terremotos y erupciones volcánicas del cercano Monte Etna. En su interior hay una gran cantidad de obras de arte. El famoso compositor Bellini está enterrado dentro de ella.

Iglesia de la Badia de Sant’Agata: es una iglesia del siglo XVIII diseñada por Giovanni Battista Vaccarini. La belleza sencilla de la iglesia se puede apreciar desde su interior: patrones y diseños barrocos modestos e intrincados, con gloriosos altares de color ámbar.
Sin embargo, la Iglesia de la Badia de Sant’Agata es más conocida por sus magníficas vistas panorámicas sobre el centro de Catania, desde donde se puede ver el imponente volcán Etna al norte.
Su azotea es la mejor de la ciudad, subir cuesta 5€.
Iglesia de San Nicolò l’Arena: es uno de los templos más imponentes de Sicilia y un ejemplo destacado del barroco siciliano de grandes dimensiones. Forma parte del antiguo Monasterio benedictino de San Nicolò l’Arena. Su construcción comenzó en el siglo XVII, pero quedó inacabada durante mucho tiempo debido a terremotos, erupciones del Etna y dificultades económicas, lo que explica su aspecto sobrio y monumental.
El interior sorprende por su enorme tamaño, con amplias naves y una sensación de grandiosidad poco común. Destacan el pavimento de mármol, el coro y algunos altares laterales. La fachada, de líneas simples y robustas, refuerza su carácter austero. Uno de los elementos más curiosos es el meridiano solar, una línea trazada en el suelo que servía para medir con precisión el paso del tiempo.
La iglesia acoge las tradicionales candelore durante todo el año excepto, cuando se sacan en procesión y se trasladan a la Catedral durante la festividad de Santa Ágata y el 17 de agosto.
Además, desde las terrazas del complejo se obtienen vistas espectaculares de Catania y del Etna.
Subir a su azotea son 3€.

Yo también visité la Chiesa di San Biagio in Sant’Agata alla Fornace, la Chiesa di Sant’Agata al Carcere y la Chiesa di Sant’Agata la Vetere. La entrada a estas iglesias es de pago, pero en mi caso estaba incluida con el ticket de las Termas y del Museo Sacro.

Museos

Monasterio de los Benedictinos: la iglesia está dedicada a los monjes que siguieron los caminos de San Nicolás de Bari. El santuario forma parte de la Iglesia de San Nicolás Arena, una iglesia barroca tardía cuya construcción comenzó en 1500. El monasterio se ha transformado en la sede del Departamento de Humanidades de la Universidad de Catania.
Fue fundado en 1558 por la orden benedictina y, con el tiempo, se convirtió en uno de los monasterios más grandes de Europa. La construcción original sufrió graves daños por la erupción del Etna de 1669 y el terremoto de 1693, que destruyeron buena parte del edificio. La reconstrucción, iniciada en 1702, contó con la participación de los principales arquitectos sicilianos del barroco tardío, como Vaccarini, Ittar y Battaglia, que enriquecieron el conjunto con nuevos espacios y decoraciones.
En la visita guiada se recorren los claustros y jardines: destacan el antiguo claustro de mármol y el claustro oriental con su jardín, que reflejan la vida monástica y la arquitectura renacentista y barroca. También se visitan espacios de la vida monástica: se pueden ver zonas como la biblioteca, la cocina del siglo XVIII diseñada por Vaccarini, los refectorios y otras salas que muestran cómo vivían los monjes. Además las excavaciones arqueológicas: bajo el monasterio permiten descubrir restos de la antigua ciudad romana, incluidos ejes urbanos y una domus (casa romana), visibles tanto en el patio principal como en algunas salas.
Se visita con un tour guiado que sale una vez por hora y se ofrece en inglés o en italiano. Precio 10€.

Palazzo Biscari: es un palacio histórico y privado situado en el centro de Catania, considerado uno de los ejemplos más importantes del Barroco siciliano en la ciudad y en toda la isla. Fue construido a partir del siglo XVII y desarrollado durante el XVIII por voluntad de la familia aristocrática Paternò Castello, los príncipes de Biscari, tras el terremoto que devastó Catania en 1693. El palacio se alza sobre un tramo de las antiguas murallas del siglo XVI y fue construido en varias fases, ampliándose y decorándose con el paso del tiempo. Su fachada y salones interiores están ricamente ornamentados con elementos escultóricos de estilo barroco, con balcones, estucos, frescos y esculturas que representan temas como la abundancia, la prosperidad y la sabiduría.

El palacio alberga salas magníficas como el Salón de las Fiestas, decorado en estilo rococó con espejos, estucos y frescos pintados por artistas como Matteo Desiderato y Sebastiano Lo Monaco.
Entre otras estancias destacadas están la Galería de los Pájaros, el Cuarto del Don Quijote y los Apartamentos de la Princesa, con suelos de mármol romano y paneles de madera decorada.
La visita es guiada y tuve la suerte que la hiciera uno de los descendientes y actual propietario. Precio 10€

Museo di Arte Sacro: o Museo Diocesano di Catania, es el principal museo de arte sacro de la ciudad, ubicado en el antiguo Palazzo del Seminario dei Chierici, junto a la Cattedrale de Sant’Agata, en pleno centro histórico. Fue creado para conservar, proteger y dar a conocer el rico patrimonio artístico y religioso de la Archidiócesis de Catania.
El museo ofrece una amplia colección de obras y objetos relacionados con la fe y la devoción cristiana: pinturas, ropa, esculturas y objetos de madera o mármol, elementos litúrgicos, etc. Una de las piezas más emblemáticas del museo es el fercolo de Sant’Agata un imponente carro procesional de plata que se utiliza durante las celebraciones en honor a la patrona de Catania.
Su terraza es fabulosa.

Otros

Mercado del pescado: cada mañana, se extiende muy cerca de la Catedral, el mercado de pescado. Venden peces frescos y más allá de la muralla, hay puestos de comida. Tenéis que ser conscientes que la higiene brilla por su ausencia, y que el olor a pescado es intenso…
Termas Achilliane: son un importante vestigio arqueológico del periodo romano tardío que se encuentra bajo la Piazza del Duomo, oculto bajo la Catedral. Se accede por unas escaleras que bajan en una esquina del edificio. Son los restos de un gran complejo termal construido entre los siglos III y V d.C., cuando Catania formaba parte del Imperio romano. Este tipo de instalaciones eran lugares públicos destinados al baño, la relajación y la vida social.

Aunque hoy solo es visible una parte del complejo termal original, destacan varios elementos: la sala principal rectangular con bóveda sostenida por cuatro pilares, que formaba el corazón de las termas, los corredores y pasillos subterráneos que se adentran bajo la plaza, mostrando cómo estaba distribuido el edificio y los restos de sistemas de canales y vasijas que formaban parte del sistema de conducción, filtración y drenaje del agua.
Comprar el billete sencillo son 8€, pero yo opté por el pase para visitar varias iglesias y el museo por 15€

Piazza del Duomo: es la plaza principal de Catania. Esta concurrida plaza atrae a miles de turistas y locales cada año, y también es un cruce de las principales calles de la ciudad. La Piazza del Duomo es especialmente conocida por su Fontana Dell’Elefante, una elaborada fuente con un obelisco egipcio montado sobre un elefante sonriente. La plaza alberga un grupo de otros monumentos destacados, como el campanario y la Catedral.

Porta Uzeda: se trata de un arco monumental, construido en el siglo XVII como entrada a la fortificación que rodeaba Catania, destinada a controlar el acceso al centro de la ciudad. Su nombre proviene del virrey Juan José de Uzeda, quien promovió la reconstrucción y embellecimiento de la ciudad después del terremoto de 1693.
La puerta está realizada en piedra volcánica negra y mármol blanco, típica del barroco siciliano, lo que le da un contraste muy llamativo. Tiene un arco central grande, flanqueado por columnas y detalles ornamentales, y en su parte superior luce escudos heráldicos y relieves decorativos que reflejan el poder virreinal y la historia de Catania.

Anfiteatro Romano di Catania: fue construido inicialmente con piedra de lava y posteriormente cubierto de mármol. Su construcción data aproximadamente del año 300 a.C. y en su momento se utilizaba para eventos, obras de teatro y otros entretenimientos, como luchas de gladiadores y las Naumaquias, batallas navales simuladas en las que el suelo del estadio se llenaba de agua.
La cavea, el área de asientos del público, consta de 14 escalones y también se utilizaba como espacio para la orquesta. Con el paso de los años, la cavea se transformó en un lugar de reunión donde la comunidad compartía opiniones y discutía sobre temas sociales.
La entrada son 4€.

Teatro Romano y Odeón: no lo visité pero anotadlo como punto de interés.
Fuente del elefante: En el centro de la Piazza del Duomo se encuentra la Fontana dell’ Elefante que representa a un elefante sonriente que lleva sobre su espalda un obelisco egipcio. Es conocido localmente como Liotru y se ha convertido en un símbolo de Catania. La tradición popular dice que el obelisco posee poderes mágicos.

Castello Ursino: construido en el siglo XIII por Federico II de Suabia como fortaleza defensiva, más tarde fue sede del Parlamento siciliano y ha servido como residencia real, cárcel y cuartel antes de convertirse en museo. La estructura cuadrada, con sus torres, se ve marcada por el efecto de la colada de lava de la gran erupción del Etna en 1669, que transformó el paisaje a su alrededor.
El patio interior y las distintas salas conservan elementos arquitectónicos como arcos góticos, capiteles decorados y restos de murallas medievales.
Actualmente es la sede del Museo Civico, pero cuando yo estuve permanecía cerrado por reformas.
– Pasear por la Via Etnea, la calle más importante, con una extensión de 3 km. Es peatonal y está llena de tiendas.

– Tomar algo en el restaurante A Putia dell’ostello para poder bajar a su gruta secreta de lava. Es de los pocos lugares donde se ve bien el agua subterránea del río Amenano que atraviesa la ciudad por sus profundidades. Tengo la foto, pero es demasiado oscura.
– Visitar el Monte Etna declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2013. Yo no lo hice, estaba nevado y no lo vi claro.
– Subir a las mejores terrazas, en este link os d

Dónde comer

Il borgo di Federico, Vuciata, U Fucularu, La Pentolaccia, Trattoria dei colori, Panificio San Placido. (para arancine, focaccie y otras cosas deliciosas)
Gelati en Don Pappinu, Scardaci Ice Cafè, Levante gelateria, Verona e Bonvegna 

Dónde dormir

Yo dormí en el hotel Il Principe que es un hotel súper céntrico y muy práctico. Dividido en dos edificios, las habitaciones son muy clásicas y algo cansadas, pero mi experiencia fue buena.
La próxima vez dormiré en el Palazzo Sangiorgio que es el mejor hotel de la ciudad, lo visité y me encantó.

En este link encontráis todas mis fotos de Catania
En este link podéis ver mis propuestas para ver Catania desde lo alto, las mejores terrazas.
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