La escena gastronómica de Tailandia, y en particular la de Bangkok, vive un momento vibrante. No solo destacan los locales difíciles de clasificar y los puestos callejeros con propuestas irresistibles, sino también restaurantes que ofrecen experiencias culinarias verdaderamente únicas. Uno de los establecimientos con estrella Michelin que más esperaba visitar era Potong.

Potong es el restaurante de la reconocida chef Pam, quien se ha consolidado como una de las figuras emergentes más importantes de la gastronomía tailandesa. En apenas cuatro años desde su apertura, el restaurante ya ha sido galardonado con una estrella Michelin, ocupa el puesto 13 en la lista de los 50 mejores restaurantes de Asia, y ella ha alcanzado el galardón de Mejor Chef Femenina 2025. Tras haber cenado allí, puedo afirmar con total certeza que estos reconocimientos están plenamente justificados.
Chef Pam
Pichaya Soontornyanakij es la primera chef asiática y tailandesa en recibir el título de Mejor Chef Femenina del Mundo, junto con el de Mejor Chef Femenina de Asia obtenido el año anterior.
Tras estudiar en el Instituto Culinario de América y perfeccionar sus habilidades en Jean-Georges en Nueva York, chef Pam regresó a su ciudad natal, Bangkok, y abrió Potong en 2021.

Ubicación
El restaurante está ubicado en SongWat, la calle de moda en Bangkok. Ocupa un edificio de cinco pisos en una calle extremadamente estrecha. Aquí no esperarías encontrar un restaurante Michelin ni, en realidad, ningún restaurante limpio con mesas y sillas, pero lo encuentras, y esa ubicación es solo uno de los pequeños detalles que hace especial a Potong.

Fue en 2019, cuando el edificio de la farmacia herbal china de su familia, con más de 120 años de historia, quedó vacío, que ella encontró la ubicación para su restaurante. Emprendió un extenso proyecto de renovación para desarrollar un concepto de restaurante de varios pisos en el Barrio Chino de la ciudad. Es esa herencia la que utiliza como base tanto para Potong como para el bar de cócteles Opium ubicado en el quinto piso.
La cena
El viaje culinario está íntimamente ligado a la historia de la antigua farmacia de la familia de la Chef. En la planta baja hay cuatro mesas con vitrina donde nos sentamos en un banco. En ellas se exhiben postales y cartas de la familia, así como el brebaje que elaboraban y que se sigue vendiendo hoy en día.
Es allí donde nos explicaron la historia de la casa viendo la vitrina de la barra. Este hilo conductor está presente al llegar y también en los primeros bocados, así como en los diferentes ambientes del restaurante.
Ahí tomamos una kombucha que elaboran ellos mismos, con notas de coco y jengibre, todo muy delicado y perfectamente balanceado.

En un montacargas disfrazado de ascensor se sube a la cuarta planta donde nos reciben con una copa de champagne de bienvenida y se disfruta del primer bocado, un amuse bouche ligero y delicioso. En una tacita monísima me sirvieron un huevo al vapor sedoso con vieira acompañado de un pastelito de nabo con jamón de Yunnan coronado con manteca de cerdo. Salado, con textura suave en la boca, mientras la manteca se derrite delicadamente:

Es una terraza cubierta por un lado y, en el lado opuesto de la casa es una terraza exterior.
Bajamos a la tercera planta donde cenamos. Toda la decoración se inspira en China, precisamente en ese comedor se encontraba el altar de la familia: 
La cena fue una sinfonía de platos auténticos, sin estridencias y con guiños a Tailandia. Sin prisas pero todo servido a un ritmo correctísimo y presentado de manera fabulosa, acompañada de su correspondiente explicación mientras la orquesta tocó para deleitar nuestros paladares.
Comenzamos con un caldo intenso, de nido de pájaro. El caldo de pollo había sido cocinado durante varios días. Antes de servirlo, nos mostraron el nido de pájaro:

El siguiente fue un calamar con textura blanda y delicada, acompañado de una salsa bien estructurada y algo picante.

Seguimos con lengua de cerdo que contrasta muy bien con la sal del caviar. Enrolla la textura del rollito delicioso, una masa de pasta fina perfectamente frita:

El plato de vieira, excepcionalmente fresca, perfectamente a la parrilla con reducción de Maillard, combinada armoniosamente con un sabor concentrado de curry rojo, con el equilibrio justo de picante. Se sirve acompañada acompañada de un brioche recién salido del horno:
Y un pescado sencillo pero delicioso:
El clásico Pad Thai tailandés: mi plato preferido que se dibuja de una manera única y desestructurada: se toma la gamba en bocados y casi lloro:
Además, lo presentan en una lata que cuenta la historia del general tailandés que creó este plato y sus ingredientes:

Para terminar, el plato principal fue el pato -para mí gamba- que era crujiente y blando. Acompañado de arroz con hierbas, espectacular.

De postre, primero disfrutamos de un helado de coco con diferentes texturas, y seguido de una muestra de dulces de sabores tailandeses y escenificando la forma de la casa donde está ubicado Potong:

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Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.