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Todos los ojos del sector turístico de Tailandia estaban dirigidos a la apertura del año, Aman Nai Lert que abrió sus puertas el 2 de abril de este año. ¿Por qué tanta expectación? Porque los exclusivos hoteles Aman, hasta hace pocos años, sólo se encontraban en ubicaciones increíbles fuera de grandes ciudades. Bangkok se convierte así en el cuarto hotel urbano después de Venecia, Nueva York y Tokio.
De hecho Amanpuri en Phuket fue el primer hotel Aman en 1988. Aman Nai Lert representa, también, el regreso de la marca de ultra lujo a Tailandia.
En junio pude hacer una visita y, en mi siguiente viaje a la capital tailandesa, me alojé teniendo la suerte de poder vivir el hotel en toda su dimensión. Aquí os comparto todo lo que necesitáis saber para elegir Aman Nai Lert Bangkok como vuestro hotel en la ciudad.

El arquitecto y diseñador Jean-Michel Gathy es la mente creativa y quien supervisó el diseño del hotel, combinando elementos del estilo tradicional tailandés con la estética dramática y minimalista característica de Aman.
El hotel está repleto de piezas e instalaciones de arte que está meticulosamente pensadas para destacar la herencia tailandesa y combinarlas con el lujo discreto que define la marca..
Martin Gerlier es el artista, diseñador y narrador que entrelaza la filosofía discreta de Aman, el diseño arquitectónico único de Jean-Michel Gathy y el legado pasado de Nai Lert. Todas las piezas hechas a medida no sólo son fragmentos y recuerdos de la familia Nai Lert, sino también la encarnación de la artesanía tailandesa. Su profunda conexión con Tailandia, junto con el compromiso de Aman con las comunidades locales, subraya el papel del arte tailandés en su obra. El proyecto es una celebración de la artesanía local tailandesa, ya sea en talla de madera, trabajo en metal o cerámica. Todas las piezas de arte se realizan en Tailandia, por artesanos tailandeses.

Historia

Toma su nombre de la familia propietaria y del parque donde se encuentra ubicado. Lert Sreshthaputra fue un empresario pionero tailandés de finales del siglo XIX y principios del XX, una figura clave en el desarrollo moderno de Bangkok.
Nai Lert nació en 1872 y fue uno de los primeros empresarios tailandeses que se involucró en sectores como la infraestructura y el transporte -fundó la primera empresa de autobuses del país-, así como en inmuebles y servicios públicos.
En 1915, compró una gran parcela de tierra en el centro de Bangkok (en lo que hoy es Wireless Road), y la transformó en un espacio verde y residencial para su familia. Ese terreno pasó a conocerse como Nai Lert Park.
Su casa fue una de las primeras con electricidad y agua corriente en Bangkok.
La Casa de Nai Lert aún se conserva como museo y testimonio del estilo de vida y logros de esta prominente familia.

La integración de Aman con la propiedad familiar de los descendientes de Nai Lert garantiza la preservación del el legado cultural e histórico del lugar.
Una vez al año celebran una feria de arte, moda, jardines y flores y coincidió con mi visita, así pues tuve la suerte de disfrutar de la original Nai Lert Flower and Gardening Art Fair.

Es en esa esta zona donde se construyó el edificio de 36 plantas -parte hotel, parte residencias-.
Curiosamente, el tercer árbol más alto de Bangkok está dentro del hotel, el edificio se diseñó preservando el árbol -el Sompong Tree-, algo realmente bonito que forma parte de la postal perfecta junto a la piscina exterior.

Ubicación

La ubicación es insuperable: Aman Nai Lert ocupa los primeros 19 pisos de una torre de 36 plantas que se eleva sobre el Parque Nai Lert, uno de los mayores espacios verdes en la zona de Sukhumvit y cerca del BTS Phloen Chit. Cerca están los mejores centros comerciales, restaurantes y algunos templos.
Desde el aeropuerto se tarda, siempre dependiendo del tráfico, unos 45 minutos.
La reserva de una habitación en Aman Nai Lert incluye siempre que te recojan directamente en el finger del avión y te acompañen en el proceso de control de pasaporte y recogida de equipaje.
Mi #pickupinstyle hasta el hotel con mis maletas Gladiator:

Distribución

En la planta de entrada al edificio hay una pequeña recepción desde donde se distribuye a los visitantes hacia las distintas plantas.
Aman Nai Lert está lleno de arte, aquí el arte nos abraza visualmente con unas curvas serenas y el movimiento fluido de los canales del río Chao Phraya. Estos tranquilos canales inspiran el diseño, reflejándose de manera armoniosa en elementos como los separadores de espacios y las esculturas de iluminación.
Desde aquí se toma el ascensor hasta la planta 9, donde se encuentra la recepción, lobby y buena parte de los restaurantes:

Saliendo del ascensor encontramos la recepción, presidida por una pared que es una escultura iluminada compuesta por 3.000 piezas de cerámica hechas a mano en forma de peonza. La instalación, dispuesta en espiral, si se mira de lejos simboliza el número uno tailandés (๑).
Encontramos una escultura de bronce del escultor suizo Alberto Giacometti que desde lejos parece un árbol real, mientras que sus hojas doradas crean una impactante impresión artística de cerca. Refleja el exuberante verdor del Parque Nai Lert y su árbol de lluvia centenario (Chamchuri). Realmente impresionante.
En esa misma planta encontramos la piscina infinita con zonas de jacuzzi y un bar para poder disfrutar de la gastronomía mientras nos relajamos:
En esa zona de techos altísimos y grandes ventanales, está el 1872, el bar y restaurante donde tomar algo en cualquier momento del día.
La pared del bar 1872 está elaborada en cuero, apoyada sobre un fondo de madera tallada. Rinde homenaje al Nang Yai, una forma de teatro de sombras tradicional del centro de Tailandia. El cuero está trabajado utilizando una técnica de talla tradicional con martillos, la misma utilizada para crear los títeres Nang Yai.
Las nubes, iluminadas por luz de fondo y focos en diferentes momentos del día, proyectan una sombra sobre la pared de madera tallada. La luz cambiante crea un efecto cinético, haciendo que la sombra de la nube se desplace a lo largo del día.

Seguimos con la zona del restaurante italiano Arva:

Sus mesas llegan hasta el fondo de los ventanales, hay una cocina abierta y es también el espacio donde se sirve el desayuno.

En la planta 10 encontramos toda la zona de bienestar: spa, peluquería, salón de manicura, gimnasio, sala de pilates, etc. Mi parte favorita del hotel:
En la planta 8 está el Medical Wellness by Hertitude Clinic.
Y en la planta 19 se encuentra el teppanyaki Hiori y el omakase Sesui, así como el Aman Lounge que de día está reservado para huéspedes del hotel, residentes y fundadores del Aman Club. Sólo hacen un número limitado de reservas a clientes externos.
Allí se puede disfrutar una carta de platos tailandeses e internacionales, cócteles y buen ambiente:
De noche se transforma con actuaciones en vivo:

Mi Suite

El hotel cuenta con 52 suites, todas ellas enormes, los con un tamaño mínimo de 94m2. La mía era la 171, en la planta 17, con una distribución perfecta y un diseño abierto pero flexible.
Una zona para descansar con un amplio sofá y el mini bar (incluído, por cierto):
Ventanales de piso a techo que permiten abundante luz natural y amplias vistas de Bangkok y del parque.
Utilizan los característicos paneles movibles de Aman entre el dormitorio y el baño permitiendo una sensación personalizable. En el baño hay una bañera redonda sobre dimensionada y una gran ducha.

Gastronomía

Como no puede ser de otra manera, el nivel de las propuestas gastronómicas de Aman Nai Lert están a un nivel superior. Todo liderado por el chef ejecutivo Carlo Valenziano y con el chef pastelero Florian Couteau.
Encontramos restaurantes para todos los paladares:
Hiori: es la propuesta de teppanyaki en la planta 19. El chef Yoji Kitayama maneja el cuchillo con gran maestría.

Él y su equipo cocinan sobre planchas en abierto, combinando ingredientes de temporada frescos del mercado con una selección cuidadosamente elegida de licores japoneses premium para una experiencia gastronómica sensorial inolvidable.
Yo, que soy complicada para comer, me adaptaron el menú perfectamente:

Arva: derivado de la palabra latina para cosecha, Arva celebra el patrimonio culinario de Italia a través de platos simples y sabrosos arraigados en la tradición. Inspirado en la comida familiar italiana, Arva en Aman Nai Lert Bangkok fomenta momentos de reconexión alrededor de la mesa con un enfoque en proveedores locales e ingredientes de temporada. Encontramos este restaurante en otros hoteles Aman.
Es también donde se sirve el desayuno a la carta con propuestas infinitas saludables y deliciosas. En este reel podéís ver todos mis #GraupixBreakfast en Arva.

1872: desde auténtica cocina tailandesa elaborada con ingredientes locales hasta la occidental, ideal para compartir. Es un espacio acogedor donde disfrutar de una infinidad de sabores disponibles a lo largo del día.
Mi cena consistió en varios platos occidentales elegidos por mi amiga tailandesa y yo elegí dos clásicos tailandeses deliciosos. Compartimos un postre de mil hojas con crema de pandán y mascarpone:
Aman Lounge: yo lo visité a diario para disfrutar de los canelés del chef pastelero Florian Couteau. ¡Qué tentación!

De noche es además el lugar perfecto para disfrutar de un ambiente increíble, buena música y cócteles particulares:

Allí también participé en un taller de cócteles inspirados en flores, aprovechando que esos mismos días tenía lugar la Nai Lert Flower and Gardening Art Fair.

Spa

Toda la zona de bienestar ocupa las plantas 8 y 9, 8 y 9, aproximadamente con una superficie aproximada de 1.500m2.
A la planta 8 probablemente no acudiréis a no ser que os hagáis un tratamiento clínico.
Donde sí pasaréis mucho tiempo es en la planta 9n donde yo acudía a diario para disfrutar del gimnasio y de la zona de aguas: sauna, hammam y piscinas de agua helada y caliente para los contrastes:
Además cuenta con vistas al Parque, realmente único:

Todos los tratamientos empiezan con el ritual de limpieza de pies, utilizando sales y hierbas específicamente pensadas para el beneficio de nuestra piel:

Yo disfruté de un tratamiento con las pindas compresoras de arroz, que combina arroz orgánico infusionado con lavanda, hierba de limón y otras plantas naturales, naturales, diseñado para restaurar suavemente el equilibrio del cuerpo. Todo está elaborado en la provincia de Siam específicamente para el hotel.
La sensación del calor de las pindas combinada con las manos expertas de la masajista, fue realmente increíble. Los beneficios: mejora la salud de la piel y de la circulación, desintoxicación, alivio del dolor, reducción del estrés, relajación muscular y promoción de un mejor descanso.

Otro tratamiento que disfruté mucho es un masaje profundo, ideal para revitalizar mi cuerpo después del vuelo de largo recorrido. Al mismo tiempo me pusieron una máscara de Aman Essentials que me dejó la piel perfecta y además tiene en cuenta el cuidado de los labios, algo muy poco frecuente.

El spa cuenta además con la Banyan Spa House es una experiencia de spa privada que cuenta con una Banya, un baño de vapor con ducha Vichy, una sala de tratamientos, piscinas de inmersión caliente y fría y una amplia zona de descanso. descanso. Una propuesta todavía más exclusiva.

En este link podéis ver todas mis fotos del Aman Nai Lert Bangkok
Aquí veréis el vídeo de mi suite 171 en el Aman Nai Lert Bangkok
Linkad aquí para ver el vídeo de la zona de bienestar del Aman Nai Lert Bangkok
En este link encontraréis múltiples artículos míos sobre Bangkok
Podéis mirar #GraupixBangkok en mis redes sociales para ver fotos y comentarios sobre Bangkok