Ubud es la parte más mística y exótica de la isla de Bali, un lugar lleno de misterio, tradiciones y con múltiples propuestas de bienestar.
Una de las propuestas más rompedoras en el corazón de la ciudad es el Bisma Eight. Rompedora por su diseño atrevido y al mismo tiempo integrado en el medio, un espacio consciente de dónde está y de lo que representa: el estilo balinés. Es una propiedad moderna y elegante que rinde homenaje a la herencia y la artesanía balinesa.

Os comparto mi experiencia completa:
Ubicación
Bisma Eight está en una calle con muchos restaurantes, cafeterías, tiendas de masaje y muy concurrida. Ubicada tan sólo a 15 minutos a pie del centro de Ubud.
El acceso al hotel es estrecho y casi medio disimulado por lo que cuando paséis por la popular calle Bisma, tenéis que estar atentos. Se accede por un patio y el edificio del hotel se encuentra a diez metros del acceso.

Desde el aeropuerto podéis tardar unas dos horas, siempre dependerá del tráfico de Bali.
Distribución
El hotel está dividido en dos edificios casi como como si fueran dos hoteles diferentes. Distan unos 500 metros uno del otro y están conectados por transfers a cualquier hora. Yo preferí caminar 7 minutos que no es nada.
El hotel Bisma Eight es un edificio alargado, de tres plantas. Al entrar -sin puerta principal como tal-, encontramos una pequeña recepción y una acogedorqa zona de sofás.
El edificio todo de hormigón tiene forma de U.
A la izquierda se encuentra el restaurante japonés Mori, especializado en formato teppanyaki y una escalera central divide el espacio:
En la planta superior y ocupando toda la azotea, se encuentra el restaurante Copper y dos grandes terrazas que funcionan como diferentes zonas del restaurante y también como espacio para eventos. Allí también tiene lugar cada mañana a las 8 la clase de yoga.

En la -1 uno encontramos el pequeño gimnasio y todas las habitaciones que dan al exótico sendero de bambús y palmeras que conducen a la impresionante piscina infinita, con vistas espectaculares a la jungla.
En la planta -2, justo debajo de la piscina, hay habitaciones como la mía y más habitaciones en la planta inferior -3.
La piscina infinita corona la planta superior y ofrece vistas despejadas al valle. Desde las tumbonas el verde y azul se funden en una imagen de absoluta serenidad.
Mi Suite
El hotel Bisma Eight cuenta con 38 suites espaciosas, todas similares aunque con diferentes distribuciones. Destacan la vibrante y exuberante vegetación de sus alrededores, mis vistas desde la cama era el verde intenso de la jungla.

Decorada por artesanos, con tonos cálidos de madera, ricos textiles y mobiliario a medida, se integra con armonía perfecta en el vibrante entorno natural que la rodea.
Por cierto, la cama, comodísima.

Todas tienen una ventana panorámica que se abre hacia palmeras frondosas, así como un área de estar con un cómodo sofá y un televisor, un balcón con mesa y sillas, y un pequeño espacio para comer junto a la cafetera.
Los baños cuentan con ducha tipo lluvia y una bañera personalizada inspirada en el estilo japonés.
Las Villas
No dormí en ellas, pero pude hacer una visita de inspección, y me encantaron. Están en el edificio calle abajo, a unos 500 metros, a un salto de piedra del edificio principal del hotel.

Situadas alrededor de un tranquilo patio y un jardín orgánico, cada una de las doce villas está decorada con tonos suaves de blanco y terracota y amuebladas con madera local trabajada por artesanos balineses. Todas tienen una piscina privada, un espacio de estar al aire libre, una pequeña cocina y un exuberante jardín privado.
En ese edificio también encontramos el Mandala Spa y el restaurante de inspiración mediterránea Embers.
Gastronomía
La propuesta gastronómica de sus restaurantes refleja una profunda comprensión de lo que convierte una comida en una experiencia excepcional. Enraizados en el corazón de la cocina balinesa, rinden tributo a las especias, ingredientes y sabores que conforman su herencia, elaborando platos que trascienden fronteras y ofrecen una combinación de sabores rústicos, frescos, intensos y deliciosos.
– Mori: no lo probé. Es un teppanyaki japonés y tiene capacidad para diez personas. Espero tener tiempo la próxima vez.
– Copper: su filosofía es farm-to-table (de la granja a la mesa). Muchos de los ingredientes provienen de su propia huerta sostenible en Tegallalang, además de productos frescos del campo, mar y bosque de la isla.

Para la cena, platos destacados: incluyen la lubina con almejas, risotto de trufa y setas, rendang de res, entre otros.

Su distribución tiene forma de U porque ocupa la segunda planta de toda la estructura del hotel y la mitad es terraza.
Allí también se sirve el desayuno con una pequeña pero completa propuesta de buffet que ofrece algo para todos: fruta fresca, cesta de panadería y bollería, granola, huevos preparados de diversas formas y opciones indonesias y además de otros platos disponibles a la carta.
– Embers: ubicado en la planta inferior del edificio donde están las villas, es un maravilloso pedacito de paraíso: un diseño de jardín precioso y una decoración balinesa al aire libre.
La propuesta del menú es claramente mediterránea, con influencias libanesas e italianas. Los ingredientes y productos siempre recién cosechados, provienen de su granja orgánica y se combinan con carne y mariscos de origen local, siguiendo la filosofía de la tierra a la mesa.

Mandala Spa
Ubicado en el edificio donde están las villas, ocupa la planta inferior. Se accede por un rampa y primero encontramos el gimnasio y la recepción del spa.
Dispone sólo de 4 salas de tratamientos, dos de las cuales son convertibles en una doble.
Los tratamientos de Mandala Spa se basan en siglos de práctica ayurvédica, por lo que hay un estilo de masaje para aliviar cualquier malestar que puedas sentir en habitaciones tranquilas con revestimiento de madera.
Yo disfruté de un masaje balinés muy profundo (mi espalda lo necesita). Además de una exfoliación corporal con sal de arroz balinesa, chulísimo, la piel me quedó como seda.

Otros tratamientos interesantes incluyen un masaje prenatal de 60 minutos diseñado para futuras mamás y la experiencia Alit Alit pensada para niños (de 6 a 12 años), una actividad encantadora.
Actividades
Bisma Eight ofrece dos actividades gratuitas a diario. Yo me apunté, cada mañana a las 8, a la clase de yoga:
También participé en una sesión de Sound Healing, de lo más relajante y placentero:
Aprendí a hacer Jamu, una bebida tradicional indonesia elaborada con raíces, cortezas, flores, semillas, hojas y frutas. Tiene miles de años de historia y fue reconocida como parte del patrimonio cultural inmaterial de Indonesia. Los ingredientes más comunes incluyen cúrcuma, jengibre, tamarindo, hierbas como limoncillo, y endulzantes tradicionales. Los sabores pueden ir desde ácido-agrio hasta lo bastante amargo, dependiendo de la receta.

Otras actividades incluyen clases de cocina, danza balinesa y balinesa y realización de ofrendas tradicionales. Al llegar al hotel, me entregaron la planificación de actividades de la semana así como un mapa de la zona.
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Aquí podéis leer cuáles son mis cafeterías preferidas en Ubud
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Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.