Cracovia es una de las ciudades más populares de Europa. Es perfecta para visitar en 3-4 días y disfrutar de lo lindo de su arquitectura, sus propuestas culturales y evidentemente de su gastronomía.
Es una ciudad coqueta. Está repleta de cafés, foodtrucks y restaurantes, que sirven desde la cocina polaca tradicional hasta propuestas contemporáneas recomendadas por la guía Michelin.
Sólo pasé 4 días en la ciudad pero fue tiempo suficiente para comprobar que se come de maravilla y explorar muchas de sus variadas propuestas gastronómicas. Esta fue mi experiencia:
Restaurantes
– Noah: directamente es cool y vibrante, está en el barrio judío – Kazimierz -, dónde yo me alojaba.
Es un restaurante con estrella Bib Gourmand de la Guía Michelin, sirve cocina israelí de estilo food sharing, es decir para compartir, fusionada con influencias locales polacas, creando platos coloridos en un ambiente distendido.

Tienen muchísimas opciones vegetarianas, de las mayores que he visto sin ser un restaurante puramente vegetariano.
Me encantó todo, probé varias opciones en tamaño reducido y todas deliciosas. Al ser comida israelí y con giros polacos, me recordó mucho a la gastronomía mediterránea.

La decoración es industrial y moderna, con dos salas, la de la entrada con mesas y bancos, y la segunda que es como un wine bar y con la cocina a la vista, dónde hay mesas altas de mármol.
¡Me encantó!

– Farina Restaurant: es uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad y estaba muy concurrido cuando yo fui a cenar. A dos pasos de la plaza Rynek Glówny, la plaza principal y que cruzaréis en múltiples ocasiones durante vuestro viaje.
Ocupa un antiguo palacio y su interior que conserva las bóvedas originales, es íntimo y elegante. Está completamente restaurado pero conserva los detalles originales como columnas renacentistas y techos con vigas de madera, que combinan una decoración moderna y acogedora. Es maravilloso.

Su punto fuerte: los platos de pescado, mariscos y pastas artesanales con influencia mediterránea, asiática y polaca contemporánea.
Mi primer plato fue una sopa picante de cangrejo, algo muy tailandés que me sorprendió por la autenticidad del sabor. Y escogí la pasta con marisco de segundo. Delicioso.
De postre tiramisù que es mi opción siempre que está en la carta del restaurante.
– Szara Ges: también conocido como Szara Gęś w Kuchni, es un restaurante muy elegante situado en la plaza del mercado. Su nombre se traduce como ·ganso gris en la cocina» e imagino que se debe a que su especialidad es precisamente el ganso.
Ubicado en una impresionante casa renacentista del siglo XIV, con bóvedas góticas decoradas con símbolos ornamentales, techos abovedados y ventanales que dan a la plaza.
La propuesta se centra en una versión refinada de la cocina polaca, con énfasis en aves (como he dicho, especialmente ganso), utilizando ingredientes regionales y técnicas contemporáneas.
Servicio fantástico y el marco perfecto para una comida inolvidable.
Cafeterías
– Jama Michalika: también es un restaurante, pero olvidaos de comer allí. Id para tomar algo, el lugar rezuma historia por los cuatro costados y es un viaje en el tiempo porque es el restaurante más antiguo de Cracovia.
Antiguamente había tenido una parte de cabaret y por eso tiene esta forma más alargada y oscura. Es un lugar que tenéis que visitar sí o sí.
– Tartelette: es una cafetería muy coqueta, escondida en el patio de un callejón en el barrio judío – Kazimierz-, no la encontraréis a pie de calle.
Sus propuestas son deliciosas, yo sólo comí un pastelito porque no me daba la vida para probar todo lo que venden.

– Dobra Pączkarnia: veréis varias de estas pequeñas tiendas por varios lugares. Venden donuts que son más bien con formas redondas o triangulares que recuerdan al sabor y textura de los donuts.
Proponen muchos sabores y todo con mucha grasa pero delicioso:

Me incliné por probar el de sabor a rosa, porque me dijeron que era el más típico. Y sí, la mermelada del relleno recuerda al aroma de la flor. Estaba riquísimo y no me aventuré a comprar más porque muy ligero no es, pero me hubiese encantado.

– Alchemia Bar: en el corazón del barrio judío, está en la plaza principal de Kazimierz. Es muy particular y concurrido, famoso por sus desayunos y brunch.
Yo sólo fui a tomar algo.

También hay música en vivo, es un lugar realmente especial.
También en la plaza Nowy veréis muchísimas opciones para comer bocadillos, kebabs, brunch, etc. La oferta es casi infinita y os gustará.
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