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He visitado Bali en diez ocasiones, y para aquellos viajeros que llegan a la isla por primera vez, tenéis que saber que la isla es más grande de lo que parece, no por tamaño sino por tiempo y me explico: hay pocas carreteras, todas de un solo carril y hay masificación de turismo, lo que conlleva un tráfico que puede llegar a ser infernal. Mi consejo es siempre visitar Bali por zonas. Y la zona de Uluwatu con sus acantilados y sus vistas impresionantes, es la zona perfecta para relajarse y olvidarse del mundo por unos días. Por eso elegí Six Senses Uluwatu, el lugar ideal para dejarse llevar entre piscinas infinitas, vistas al océano y las inconfundibles propuestas de bienestar que caracterizan a la marca Six Senses.

Os comparto todos los detalles de mi experiencia:

Ubicación

Está ubicado en el extremo suroeste de la península de Bukit, a 9 minutos en coche del famoso templo de Uluwatu. Desde el aeropuerto tardé unos 45 minutos en taxi.
El hotel está enclavado en un acantilado con vistas panorámicas al océano. No tiene acceso a la playa, y al estar situado en una ubicación aislada, alrededor tampoco hay ningún pueblo ni nada en concreto que visitar, por lo que es el lugar perfecto para desconectar y relajarse. Calculad unos 10 minutos en coche para llegar al primer pueblo.

Distribución

El resort es muy fácil de entender y de orientarse, muy práctico. Al llegar, la recepción al aire libre ya nos deja boquiabiertos pues al estar en la parte más alta del complejo, se ve el paisaje infinito de océano y cielo azul.

Las 75 villas están distribuidas abajo. en distintos niveles descendiendo por la ladera del acantilado. Los huéspedes pueden ir a pie u optar por el servicio de transporte de un buggy. Yo bajaba siempre a pie y subía en buggy.
Las instalaciones están todas agrupadas: otra recepción en la parte más baja es la que distribuye los espacios: a la izquierda el Spa, con el gimnasio y la sala de yoga. También el Alchemy Bar y el jardín de plantas orgánicas que son utilizadas por los restaurantes del resort.

Allí también encontramos el edificio que alberga en la parte superior el restaurante Rocka con su terraza. En la parte inferior se ubican la zona para eventos y el cine al aire libre.
En el lado opuesto otro edificio donde se encuentra la boutique del resort -con propuestas locales preciosas- así como el restaurante Watu Steakhouse.
Enfrente se encuentran las dos piscinas enormes, infinitas y perfectas para Instagram, así como la piscina para los niños.

A mano derecha vemos el The Cliff Bar que como su nombre indica está situado justo sobre el acantilado y ofrece las mejores puestas de sol de Uluwatu.

Mi Villa

En el Six Senses Uluwatu hay 75 villas (de una, dos o tres habitaciones) y 28 Skysuites que están en un edificio al lado del lobby. Las Skysuites cuentan con 108m2 y las cuatro penthouse disponen de dos dormitorios y piscina propia.
Yo me alojé en la villa 63. Todas las villas disponen de una espectacular piscina infinita de tamaño medio.

Las Cliffpool one bedroom villa, es decir, la villa de una sola habitación como la mía, cuentan con 198m2 y están inspiradas en la arquitectura balinesa. Al entrar por la puerta de madera tallada y pintada de múltiples colores, encontramos un pequeño altar típico en las casas de pueblo de la isla y un pequeño patio.
Muebles de madera de teka de la isla se combinan con telas de tonos del océano.
Los baños son amplios, equipados con bañera y ducha interior y exterior; las villas incluso tienen dos duchas exteriores ya que hay otra junto a la piscina.

La villa cuenta con una piscina al aire libre de 21 m² con vistas espectaculares al océano Índico. Dispone además de una amplia terraza donde poder disfrutar de la puesta de sol y una cama balinesa para descansar.

Gastronomía

Como en todos los hoteles Six Senses, la gastronomía es lo más local y sostenible posible. En el Six Senses Uluwatu la gastronomía es una oda a la cultura gastronómica balinesa.
Los restaurantes ofrecen una variedad ecléctica de propuestas mientras recorres un viaje culinario con ingredientes locales (recién cosechados del propio jardín).
 Watu Steakhouse: es el lugar al que ir para disfrutar de una carne de primera y mariscos como langosta, pulpo y gambas. Los ingredientes frescos y de origen local son seleccionados a mano por el Chef para garantizar siempre la mejor calidad.
Hay mesas junto a la piscina, pero escogí cenar en el interior, es muy acogedor y el servicio es impecable.
Watu también incorpora un área separada con un estudio de cocina, donde un pequeño grupo puede disfrutar de una cena privada.

Allí degusté el que es un de los postres más deliciosos que he probado nunca: Bedugul sangría (Bedugul es una población en Bali), este postre se trata de sorbete de pitaya, granizado de vino, regado con una infusión fría de flores de rosella, salpicado con varias bayas, perlas de cítricos y gelée de balsámico. Espectacular.

Rocka: es el restaurante principal donde cené dos veces. Tienen un gran comedor interior y la gran terraza exterior con vistas de infarto.

La carta propone platos tradicionales balineses e indonesios junto a a algunos clásicos asiáticos. Todo delicioso.

Allí también se sirve el desayuno, que es muy amplio, saludable: hay 15 jugos naturales para elegir y todos los productos son de Bali, incluido el queso.
Cliff Bar: es el lugar ideal para cócteles al atardecer y comidas más informales como pizzas, pastas y ensaladas, servidas con una espectacular vista de 180 grados a lo largo de la costa.

Wellness & Spa

Dado que Bali es en sí mismo un destino ideal para quienes buscan salud, relax y yoga, en el Six Senses Uluwatu es donde esta experiencia se eleva al infinito. Los masajes, exfoliaciones y envolturas están inspirados en las tradiciones balinesas, utilizando hierbas cultivadas en el jardín orgánico.

Disfruté de un masaje balinés espectacular un día, y al siguiente elaboré mi propio exfoliante corporal con productos del jardín en el Alchemy Bar. Fantástica experiencia.

También me hicieron un masaje con conchas calientes, una terapia que va muy bien para los músculos.

Cuentan con una zona de aguas muy completa, jacuzzi gigante exterior, sauna y hammam.
Hay un gimnasio grande con aparatos de última generación y una sala de yoga muy agradable.

Actividades

El resort ofrece a diario múltiples actividades gratuitas. Yo participé en la clase diaria de yoga a las 9 de la mañana, otro día probé la clase de yoga facial.
En el Alchemy Bar elaboré mi propio exfoliante corporal, y proponen otras actividades similares, para que los huéspedes aprendan a utilizar productos naturales para obtener cremas, jabones y similares.
Cada día hay sesión de cine, de tarde y de noche, una opción increíble en el acantilado con vistas al océano:
Six Senses Uluwatu fue abierto en septiembre de 2018 y en 2026 será totalmente reformado.
Aquí encontraréis mis fotos de Six Senses Uluwatu
En este link veréis mi vídeo de la Villa 63 en el Six Senses Uluwatu
Aquí tenéis mi vídeo del Spa en el Six Senses Uluwatu
Para más información y fotos, podéis seguir #GraupixBali en todas mis redes sociales
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