Hasta que vi mi itinerario en Polonia, no había oído hablar de la ciudad de Zakopane. Para mí ha sido todo un descubrimiento y os digo, que ya estoy pensando en cuándo puedo volver.
Un poco de contexto e historia: Zakopane se convirtió en un centro para las industrias de minería y metalurgia de la región Podhale; en el siglo XIX, era el centro más grande de metalurgia en la región de Galicia. Su crecimiento se aceleró cuando su clima atrajo a nuevos habitantes, y hacia 1889 pasó de ser un pequeño pueblo a convertirse en centro balneario famoso para el tratamiento de enfermedades pulmonarias. Sus montañas de esquí contribuyeron aún más a su popularidad.
Zakopane se volvió un destino conocido gracias a poetas y artistas, que exaltaban la belleza de la naturaleza de las montañas Tatras y el folclore de los montañeses en sus obras. Además, el área donde se encontraba el pueblo – Galicia- tenía más libertades que cualquier otra zona de la Polonia ocupada (aquel entonces, repartida entre Rusia, Prusia y Austria durante más de un siglo). Las Montañas Tatras se convirtieron en un símbolo de fuerza, libertad y orgullo nacional. Visitar este lugar era, en aquella época, eran extremadamente trendy y se consideraba casi como un deber patriótico.

Es un pueblo agradable, donde disfrutaréis de sus paisajes, deportes, propuestas gastronómicas y culturales. Aquí os comparto todo lo que hice, dónde comí y dormí durante tres días:
Ubicación
Desde Cracovia se llega a Zakopane en tren o autobús, con servicios diarios que tardan entre 2 y 4 horas. Yo hice el trayecto en coche y tardé unas dos horas y media.
Se encuentra en la provincia de Malopolska, dentro de la región llamada Podhale, en pleno corazón de las montañas Tatras. Es, por tanto una zona claramente montañosa. Perfecta para esquiar en invierno y para hacer trekkings en verano.
Calle Krupówki
La arteria principal de Zakopane: una animada calle peatonal con tiendas de souvenirs, restaurantes, cafés y propuestas culturales. Ideal para ambientarse en la ciudad.
Sus orígenes fueron mucho más modestos: en el siglo XIX, era solo un sendero de tierra que conectaba el pueblo con Nowy Targ. A comienzos del siglo XX, comenzó a transformarse en un encantador paseo con tiendas, cafés y restaurantes. En los años 30 ya era el punto de encuentro favorito de visitantes y locales. Hoy, Krupówki es una de las calles más populares de Polonia, rebosante de vida, cultura y tradición.
Curiosamente hay muchos carros de caballos aparcados y también algunos carritos de golf eléctricos, algo que ha surgido con el auge del turismo. En cualquier caso, es una calle donde pasearéis sin duda si visitáis Zakopane.

Arquitectura
Una de las cosas que más destaca de Zakopane es su estilo arquitectónico característico, conocido como el estilo Witkiewicz o estilo de Zakopane. Surgió entre los siglos XIX-XX y mientras en otras partes de Europa se desarrollaba el Modernismo o el Art-Déco, en las montañas polacas surgió este estilo tan característico que les hace únicos.
Se distingue sobre todo por el uso de la madera como elemento principal, muchas formas geométricas, tejados a dos aguas y la ausencia de cemento. Por lo que veréis una arquitectura única mientras disfrutáis de la naturaleza. Veréis muchas casas que siguen bien conservadas a largo del pueblo.
Museos
– Museo Tatra: historia, etnografía y naturaleza de la región, en un edificio de estilo original Zakopane.
Un recorrido por la evolución de la región de Podhale —desde sus orígenes prehistóricos hasta su transformación en un centro turístico y cultural en el siglo XX— a través de fotografías, documentos y objetos históricos.

La zona etnográfica presenta la vida cotidiana a través de la reproducción de una típica cabaña del siglo XIX-. También completan la exposición: vestimenta tradicional, objetos artesanales, muebles tallados y utensilios rurales. La zona de historia natural incluye minerales, fósiles, maquetas geológicas y fascinantes taxidermias de la fauna de los Tatras (osos, lobos, ciervos, aves de rapiña). También se representan los paisajes glaciares y la formación de la región.
La entrada cuesta 25PLN (unos 6€).
– Villa Czerwony Dwór: mansión roja o museo de cultura popular. Fue contruída entre 1901 y 1902 en estilo Zakopane por Wojciech Roja, un estrecho colaborado de Estanislao Witkiewicz. En 1904vivió aquí Arthur Rubenstain y el escritor Stefan Zeromski pasó aquí los años de la Primera Guerra Mundial.
A mediados de 1920, la villa fue comprada por nuevos propietarios quienes instalaron el famoso techo de chapa roja, de ahí su nombre.

Construida en madera, destaca por el detalle de sus tallados y ornamentos, que la convierten en una joya de la arquitectura tradicional polaca. En ella, Witkiewicz materializó su ideal de una arquitectura que armonizara con el entorno natural y honrara las raíces folclóricas del pueblo montañés. Esta obra constituye un legado perdurable del talento artístico y la visión cultural de su autor. Dentro disponen de una galería de artesanía local y de diferentes exposiciones que van cambiando.
La entrada es gratuita.

– Villa Atma: es la casa donde vivió el compositor Karol Szymanowski, hoy convertida en museo con exposiciones y conciertos ocasionales de Szymanowski . Es la única institución biográfica dedicada al gran compositor polaco (1882–1937).
Fue construida a finales del siglo XIX como una vivienda de madera en estilo Zakopane por Józef Kaspruś‑Stoch. El nombre «Atma», de origen sánscrito, fue elegido por turistas y significa “alma” o “espíritu”, en alusión al ambiente sereno del lugar:

Aguas Termales y Spa
– En las proximidades de Zakopane hay muchas propuestas de balnearios, pero en el centro solo hay una, y esa es Termy Zakopiańskie.
En invierno debe ser una experiencia muy emocionante; yo fui en pleno verano y me encantó: encontramos una piscina recreativa con tres carriles de natación y chorros de agua (temperatura: 29–32 °C), una piscina familiar con cascadas, géiseres, ríos de agua a contracorriente y camas subacuáticas.
También dispone de jacuzzis y toboganes para pasarlo bomba.
Cuentan además con gimnasio, cueva de sal, spa, billar y restaurante. El lugar perfecto para disfrutar.
Piscina termal exterior (32 °C) con vistas al macizo del Giewont. Sus aguas ricas en calcio, magnesio, potasio y silicio ofrecen propiedades minerales beneficiosas para la salud.
La entrada básica cuesta 59PLN (unos 14€).
– Aries Spa: es la opción pija y exclusiva. Ubicado en la planta menos uno del Aries Hotel & Spa, es sin duda un spa precioso y con mucha opciones. Cuenta con una piscina interior perfecta, dos jacuzzis exteriores, además de una zona de masajes y saunas.
Sauna finlandesa, hammam y cuba de agua helada. Mi paraíso.
Otra posibilidad es disfrutar de algún tratamiento; yo tuve la suerte de probar un masaje con boles tibetanos y otro con la camilla maravillosa con terapia de sonido y vibración, que proporciona una profunda relajación.
Aquí podéis leer más detalles sobre Aries Hotel & Spa.
Iglesias
– Capilla Gąsieniców: situada justo a la entrada del cementerio, fue construida alrededor del año 1800‑1810 por el montañés Paweł Gąsienica, quien donó el terreno y, según la leyenda, financió la construcción con el botín obtenido durante sus años como bandido, buscando así expiar sus pecados.
Aunque es muy pequeña, tiene gran importancia pero es importante para la historia local.
La capilla permanece cerrada al público, con una reja metálica en la puerta y cristaleras que permiten observar su interior solo desde el exterior.
– Santuario de la Sagrada Familia: erigida a finales del siglo XIX en plena calle Krupówki. La Iglesia de la Sagrada Familia es el templo de ladrillo más antiguo de Zakopane. Ha sido testigo del crecimiento de la ciudad hasta convertirse en el corazón de los Tatras y la región de Podhale.
En 2016, fue declarada Santuario de la Sagrada Familia y, en 1997, recibió la ilustre visita del Papa Juan Pablo II.

– Capilla del Sagrado Corazón de Jesús: está como a diez minutos del centro en coche.
Diseñada por Stanisław Witkiewicz, pionero del estilo zakopeño, y financiada por la familia Uznańskich, su construcción se llevó a cabo entre 1904 y 1907.
Es considerada uno de los ejemplos más impresionantes de arquitectura sacra de madera en Polonia, combinando una base de piedra con una estructura de troncos de madera y un techo alto cubierto de tejas de madera, coronado por una pequeña torre con campana.

Toda la construcción se realizó sin clavos, utilizando técnicas tradicionales de construcción con madera de abeto y arce, trabajada por carpinteros locales.
Desde 1993 está catalogada como monumento y forma parte del Sendero de Arquitectura de Madera de la región de Pequeña Polonia.

Otros
– Cementerio Pęksowy Brzyzek: el cementerio alberga tumbas de personalidades polacas con lápidas artísticas, mientras que la capilla adyacente destaca por su tejado de madera y su valor cultural.
Fundado alrededor de 1848–1850 por el primer párroco de Zakopane, el padre Józef Stolarczyk, y edificado sobre un terreno donado por el montañés Jan Pęksa. Tras el entierro del notable médico Tytus Chałubiński en 1889, el lugar evolucionó de ser un cementerio municipal a convertirse en un panteón nacional para figuras relevantes de Zakopane, Podhale e incluso toda Polonia.
La mayoría de los monumentos funerarios son auténticas obras de arte, elaboradas en madera, hierro, piedra o vidrio pintado, con decoraciones de motivos tradicionales de Podhale. Muchos fueron creados por reconocidos artistas locales como Władysław Hasior, Antoni Kenar o Antoni Rząsa.
En 1931, fue declarado monumento histórico, y desde entonces cualquier nuevo entierro requiere la aprobación del conservador de patrimonio.
Se pagan 3PLN (menos de 1€) para entrar.

– Mercado de Zakopane: el targowisko pod Gubałówką está situado en la parte inferior del funicular de Gubałówka, y se extiende justo antes de la entrada a la calle Krupówki. Ahí encontraréis souvenirs y es el lugar donde podéis probar el queso tradicional oscypek. 
En este link podéis ver todas mis fotos de Zakopane
Aquí podéis leer mis sugerencias sobre dónde dormir y dónde comer en Zakopane
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