Uno de mis motivos principales para viajar a Budapest es disfrutar de sus balnearios y aguas termales, no en vano, la ciudad es conocida como la capital mundial de los spas.
Las aguas termales son ricas en minerales disueltos como calcio, carbonato de hidrógeno, magnesio, sodio, cloruros de sulfato y ácido metabórico. Los estudios han demostrado que bañarse en agua rica en minerales puede ayudar a aliviar una serie de problemas de salud que van desde la artritis y el dolor muscular hasta las hernias discales, los trastornos circulatorios, el dolor nervioso, las enfermedades respiratorias y los problemas ortopédicos.
No solo los músculos y los huesos se benefician de las aguas ricas en minerales, también se dice que beberlas mejora la salud desde el interior:

A mí me pirran los balnearios por su efecto calmante y relajante -siempre y cuando pueda evitar que haya demasiada gente, que no siempre es fácil-.
Historia
Hungría está inundada de manantiales termales: hay más de 1000 en el país y más de 100 sólo en Budapest, que producen diariamente unos 40.000m2 de agua tibia y rica en minerales. Antes de la conquista romana, el área alrededor de la actual Budapest estaba habitada por la tribu celta de los Eravisci, que llamaron a esta tierra Ak-ink (Agua Abundante). Más tarde, los romanos fundaron la ciudad de Aquincum como la capital regional y no tardaron en aprovechar las propiedades curativas de las aguas termales, como lo demuestran las numerosas ruinas de casas de baños romanas aún visibles en los alrededores.
Pero el baño solo se convirtió en una parte integral de la vida en Hungría durante la ocupación otomana en los siglos XVI y XVII. Los otomanos construyeron elegantes baños de estilo hammam que consistían en piscinas octogonales coronadas por techos abovedados con altas cúpulas salpicadas de incrustaciones de vidrio, lo que permitía que los rayos de luz brillaran y golpearan el agua.
Consejos
En la mayoría de los balnearios encontraréis piscinas termales cubiertas o en exteriores con diferentes temperaturas: desde tibias a muy calientes. También alguna piscina para nadar. Muchos de ellos ofrecen saunas, baños de vapor, jacuzzis, servicios de masajes e incluso clínicas médicas.
Los balnearios en general no son caros, los precios varían según el día de la semana y la hora. Si acudís a primerísima hora de la mañana, a las 7, veréis donde socializan los mayores en la capital de Hungría.
El vestuario acostumbra a ser mixto y disponen de cabinas privadas donde cambiarse y guardar nuestras pertenencias:

Además del bañador, hay que llevar —o comprar allí mismo— lo siguiente. Y, por supuesto,
aquí van algunos consejos personales:
– Chanclas
– Gorro (sólo es obligatorio en las piscinas)
– Toalla
– Cantimplora para beber agua y llevaros agua termal
– Controlad los horarios
– Tened en cuenta si es día para mujeres o para hombres, algunos, tienen días separados por géneros
– Para disfrutar del balneario con más tranquilidad, mejor evitar las horas de más gente
Szechenyi Bath
Es mi favorito porque es el más grande y dispone de 36.000m2 de instalaciones, lo que significa que hay múltiples actividades, piscinas y saunas para ir probando.
Dispone de varias entradas, en la principal, nada más entrar, te quedas impresionado por la magnificencia del edificio:

Sus aguas termales brotan a 75 grados y tienen que enfriarlas antes de su uso.
Las exteriores están rodeados de magníficos edificios que albergan restaurantes, vestuarios y más espacios de baño (cuenta con 21 piscinas.):

En el interior hay una zona donde se puede hacer prevención y cura:
Y otra con una clínica con el baño de pesos, invento húngaro del reumatólogo Károly Mol. El objetivo del tratamiento es relajar los nervios que salen del canal espinal y que están bajo presión, reducir el tono de los músculos erectores de la columna vertebral y reducir la restricción del rango de movimiento en las articulaciones de la columna vertebral, la cadera y la rodilla. La flotabilidad del agua, la tracción conseguida y, si el tratamiento se realiza con agua termal, el efecto terapéutico contribuyen a alcanzar los resultados deseados:

También cuenta con un spa de cerveza, el llamado Beer Spa: utilizan aguas termales con ingredientes de cerveza, y se puede beber tanta cerveza como queramos del surtidor. ¡Un sueño!
Rudas
Lo encontramos junto al Puente de Elizabeth y se divide en tres: el histórico baño de vapor de la época otomana, una piscina y un centro de spa contemporáneo.
El baño turco cubierto por una cúpula y con una piscina central octogonal se remonta al siglo XVI, y ha sido recientemente renovado respetando su valor patrimonial. Algunos días Rudas permanece abierto para sesiones especiales hasta las 3 de la madrugada los viernes y sábados por la noche.
Documentos que datan del siglo XIII ya mencionaban el uso de las aguas termales de Rudas, y fue a mediados del siglo XVI, durante la ocupación otomana, cuando se construyó el baño turco aún visible hoy en día.

A finales del siglo XIX, la zona turca se amplió con la construcción de una piscina más moderna. Con una temperatura de 29 °C, es la piscina más caliente del país.
La extensión sur del complejo es una zona muy moderna, completamente renovada en 2014.

La temperatura de sus dos piscinas más calientes son extremas: 42 °C, así como la sala de vapor más caliente de la capital.
Además cuenta con el jacuzzi exterior más impresionante de Budapest:
Gellért
*Cerrado por reformas a partir de Septiembre 2025.
El Gellért, con arquitectura Art Nouveau, es la joya de todos los balnearios históricos de Hungría y el más popular. La construcción comenzó en 1912, se suspendió durante la Primera Guerra Mundial y no se completó hasta 1918. La posguerra del Imperio Austro-Húngaro no impidió que se convirtiera en un éxito rotundo desde el momento de su apertura.
Es el balneario más visitado por los turistas.
Fue ampliado en 1927 con el baño de olas y en 1934 con el baño efervescente.
Con sus 10 piscinas con temperaturas de hasta 40° (incluida la piscina más grande de Budapest a esa temperatura), así como varias saunas y baños de vapor y una amplia gama de servicios médicos, es uno de los balnearios más completos del país.
El salón central, con su impresionante altura de techo y sus magníficas columnas alrededor de la piscina, se ha convertido en un icono de fama mundial:
También hay un hotel del mismo nombre donde yo me alojé en 2005 y fue un auténtico desastre por viejo y maloliente. Por suerte en 2025 lo cerraron y están reformándolo completamente para convertirlo en un Mandarin Oriental que será excusa suficiente para hacerme regresar a la ciudad.
Lukács
Este balneario, en mi experiencia, fue el más local, habían poco o cero turistas, y además, no estaba abarrotado. También atrae a muchos clientes habituales porque Lukács tiene un coste significativamente más bajo que otros.
Históricamente fue importante pues aquí se bañaban los soldados cansados en su camino de regreso de las Cruzadas.

Fue construido durante el siglo XII junto a los monasterios con el fin de curar a los enfermos. En los siglos XV y XVI las aguas termales se utilizaban para moler trigo en molinos de viento. En 1884 Fülöp Palotay decidió comprar todo el complejo para convertirlo en un baño termal. Su esplendor se mantuvo intacto hasta hoy. En 1979 se añadió un hospital diurno adyacente a los baños.
La temperatura del agua oscila entre 21° y 49°C; El agua contiene magnesio, hidrocarburos e hidrógeno. El agua a temperatura más alta contiene fluoruro, cloruro y azufre. 
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Sònia tiene la obsesión de conocer todos los hoteles de lujo en cada ciudad que visita. Es una experta en Spas, y dispone del know-how, habilidad y conocimiento para convertir el sueño del viajero en realidad.