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La gastronomía de Varsovia es deliciosa, acogedora y llena de contrastes: desde platos tradicionales muy contundentes hasta una vibrante oferta vegana y moderna. Aquí tienes un recorrido sabroso por lo mejor de la cocina local.
A mí no me gusta la carne y no he tenido problemas para elegir platos y encontrar sugerencias apetecibles. Cierto es que no es el paraíso para los vegetarianos, pero siempre encontraréis algo a vuestro gusto.
Os comparto los restaurantes y pastelerías que probé durante mi viaje:

Restaurantes

Opasly Tom: con este curioso nombre que viene a traducirse como tomo gordo (tomo de enciclopedia/libro).
No sólo la propuesta gastronómica es espectacular, sino que el espacio, diseñado por Buck Studio en un estilo inspirado en el Art -Déco, os va a entusiasmar. Está distribuido en dos niveles con diferentes ambientes: un bar con sala de lectura, bodega de vinos, cocina de alta gastronomía y una sala de comedor medio escondida privada.

Ofrecen cocina polaca contemporánea con acentos globales, elaborada con ingredientes locales y de temporada procedentes del mercado de la familia Kręgliccy, Forteca.
La cocina está dirigida por el chef Andrzej Hylewicz, que propone menús de degustación de 5 o 7 platos, complementados con un menú a la carta y un menú de vinos y cócteles.
Nombrado en 2020 por Wallpaper* como uno de los cinco restaurantes más bellos del mundo y presentado en la lista de 50 Mejores descubrimientos como uno de los grandes hallazgos culinarios a nivel global.
A mi me encantó.

U Wienlawy: recibe constantemente críticas elogiosas por su combinación de tradición culinaria, encanto histórico y un servicio impecable.
El menú revive platos clásicos polacos de antes de la guerra reinterpretados con un giro ingenioso. Entre los platos más destacados se incluyen el arenque en aceite de linaza, el tartar preparado en la mesa. Otros favoritos del público son el pato “po szarży” con salsa de cereza y rábano picante, o la ternera «zrazy spod szabli” servida con alforfón y encurtidos.
El restaurante se inauguró en junio 2020, sí en plena pandemia. Aun así, al entrar tuve la impresión de estar en un lugar histórico porque está tematizado en los clubes de oficiales de la Varsovia de entreguerras, con fotos vintage, carteles satíricos, sables antiguos y memorabilia militar. El diseño interior es meticuloso: muebles de época, paletas de colores ricas y música ambiental de la era dorada que transportan a los invitados en el tiempo.
Ha sido nombrado Mejor Restaurante en Polonia 2024 por la guía Poland100BestRestaurants.
De postre pedí crêpe suzette que hacía siglos que no probaba y que además te la preparan frente a ti, en la mesa.

Eatery Trad: un restaurante informal y simpático que nos propone una interpretación contemporánea de los clásicos polacos, digamos que refresca los platos tradicionales con una presentación elegante y combinaciones de sabores ingeniosas.

Los comensales alaban el arenque con ensalada de manzana, mollejas, morcilla con manzana y nueces, y los creativos pierogi. El servicio es amable y la decoración moderna.
Pyzy flaki gorace: es un lugar simpático especializado en cocina tradicional local. El restaurante sirve platos clásicos caseros, como los dumplings rellenos de carne -pyzy-, la sopa de tripa de ternera -flaki- y los rollitos de col.

Curiosamente se elige lo que vas a comer en la barra y luego te avisan cuando está preparado. Self-service.
Es un lugar perfecto para una comida rápida auténticamente polaca en un ambiente casual. El bar es popular entre locales y turistas por su gran calidad y precios asequibles.
Y otra curiosidad, los pierogi, se sirven en un pote de cristal y tengo que decir que eran deliciosos.
Zepiecek: hay un par por el centro de la ciudad. Yo no lo he probado pero me han dicho que se come bien a un precio excelente.

Cafeterías

Como fan de los pasteles y similares, quise buscar algunas de las más populares en el centro.
A.Blikle: fundada en 1869 en la calle Nowy Świat -en el corazón del centro-, Blikle forma parte de la historia de la ciudad, ya que ha sobrevivido al dominio imperial, a dos guerras mundiales, a la era comunista y sigue siendo gestionada por la familia fundadora a lo largo de generaciones.
El café insignia muestra un estilo elegante y de viejo mundo, reminiscentes de los clásicos cafés vieneses, con interiores pulidos, techos altos y una atmósfera nostálgica.
La especialidad de Blikle son sus icónicos pączki, una pasta similar a los donuts, rellenos de mermelada de rosa, a mí, me pirran:

Wedel: encontramos varias sucursales en cada ciudad polaca. Os recomiendo la más antigua y con más solera ubicada en la calle Szpitalna 8, donde vivieron sus fundadores alrededor de 1894.
Desde 1831 fabricando chocolate delicioso en Polonia.

Su distintivo logo, «E. Wedel» sigue adornando cada producto como un sello de calidad y autenticidad. A lo largo de su rica historia -que incluye la supervivencia en tiempos de guerra, la nacionalización y la reprivatización, Wedel– se ha mantenido como un símbolo querido de la resiliencia culinaria y la identidad polaca.

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