Una de las capitales de Europa que tenía pendiente hace años es Tallinn, la capital de Estonia. La visité en un viaje fugaz desde Helsinki en el año 2004, ida y vuelta en el día, y siempre recordaba su belleza y poca cosa más. Fue en 2024 cuando por fin me decidí a pasar 4 noches en la ciudad y así conocerla mejor. Y decir que con 4 noches tampoco es suficiente, si eres una persona curiosa como yo, que te gustan los museos, la historia y los cafés y restaurantes bonitos.
Además coincidí con el 20 de agosto fecha en la que se celebra el Día de la Restauración de su Independencia.
De suma importancia compraros con antelación la TallinnCard con la que tuve acceso gratis prácticamente en todos los muesos y atracciones. Pagué 76€ por 72 horas.

Os comparto todo lo que visité:
Casco Antiguo
– Pasear y callejear: el centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por su ambiente medieval y su red de calles y murallas excepcionalmente bien conservadas. Paseé por las estrechas calles empedradas, admiré la arquitectura centenaria, subí a todas las torres que pude y disfruté de cada rincón.
– Ayuntamiento: en el corazón del casco antiguo se encuentra la Plaza del Ayuntamiento, que en su día fue la plaza del mercado y el centro del gobierno de la ciudad.
Mencionado por primera vez en 1322, el Ayuntamiento tiene sus orígenes en el siglo XIII. Fue la sede del gobierno municipal hasta 1970 y, en la actualidad, se utiliza como edificio ceremonial de la administración de la Tallinn.

También es un punto de encuentro para los lugareños y allí tienen lugar una gran variedad de eventos, desde los Días del Casco Antiguo en verano hasta el Mercadillo de Navidad -uno de los más bonitos-. Por cierto, el primer árbol de Navidad público del mundo se erigió aquí en 1441 -o eso dicen-.
La Plaza del Ayuntamiento debe su nombre al Ayuntamiento gótico, que se encuentra en la plaza y ofrece hermosas vistas del casco antiguo desde su torre. En el otro extremo de la plaza se encuentra la Raeapteek, una de las farmacias más antiguas de Europa y la más antigua de Tallinn.
La entrada para subir a la torre cuesta 7€.
– Muralla medieval: el casco antiguo sigue rodeado por 2kms de murallas medievales y sólo algunas de sus 20 torres de vigilancia se pueden visitar. Son uno de los símbolos de Tallinn.
Algunos de los tramos entre torre y torre se pueden recorrer a pie. Yo lo hice entre las torres Nunna, Sauna y Kuldjala, os lo cuento.

– Muralla de la ciudad, Nunna, sauna y torre Kuldjala: las secciones más antiguas de la muralla de la ciudad de Tallinn se construyeron en el siglo XIII. Durante los siguientes tres siglos, se convirtió en uno de los sistemas de defensa más grandes y fuertes de todo el norte de Europa. Más de la mitad del magnífico sistema defensivo se ha conservado como muralla de la ciudad, lo que incluye 1,85 km de la muralla, 26 torres de defensa, 2 puertas y fragmentos de dos puertas frontales. Es posible recorrer a pie un tramo de la muralla que conecta las torres Nunne, Sauna y Kuldjala.
Desde la plataforma de observación de Patkuli se obtiene una excelente vista de la muralla de la ciudad, y varias de sus torres están abiertas al público.
La entrada cuesta 4€.

– Iglesia de San Nicolás: una de las más hermosas y donde se encuentra la colección del Museo Niguliste que contiene la parte más notable y valiosa del arte eclesiástico medieval y moderno del país. La mayoría de las obras de arte de la colección proceden de la propia iglesia y se exponen en sus ubicaciones originales.
Las primeras obras de arte eclesiástico fueron donadas al Museo de Arte de Estonia en la década de 1920, pero la mayoría terminó en el museo después de la Segunda Guerra Mundial.
Os recomiendo que subáis a su torre -en ascensor- para disfrutar de las magníficas vistas 360 grados de la ciudad.
La entrada al museo cuesta 14€ e incluye el acceso a su torre.
– Catedral Alexander Nevsky: esta iglesia ortodoxa de estilo mixto historicista ricamente decorada se completó en 1900 cuando Estonia era parte del Imperio Ruso. La iglesia se remonta a la política de rusificación del siglo XIX y fue erigida justo enfrente del castillo de Toompea como símbolo de la supremacía rusa. La congregación de la Iglesia Ortodoxa Estonia del Patriarcado de Moscú la administra.
Los paneles de mosaico sobre las entradas le dan a la iglesia un increíble valor histórico. Las torres de la iglesia tienen un conjunto de 11 campanas, entre las que se encuentra la campana más grande de Tallin, con un peso de 15 toneladas.

– Puerta Viru: construida en el siglo XIV formaba parte del sistema de defensa de la muralla de la ciudad de Tallin. Un par de siglos después, la ciudad ya contaba con 8 puertas cada una formada por varias torres y muros cortina que las conectaban. La torre principal de una puerta era siempre cuadrada mientras que las barbacanas estaban equipadas con una o dos pequeñas torres redondas. A medida que se ensancharon las entradas a la Ciudad Vieja, se demolieron varias puertas. La Puerta de Viru tuvo que pagar sus cuotas a una ruta de tranvía tirado por caballos que conectaba el Mercado Viejo con Kadriorg.
La calle Viru está llena de tiendas y restaurantes.
– Castillo de Toompea: elevándose sobre el casco antiguo, la colina de Toompea ha sido históricamente una sede de poder. El castillo de Toompea es actualmente la sede del Parlamento estonio. La torre más alta del castillo, llamada Pikk Hermann, es uno de los principales símbolos del estado estonio; la bandera estonia azul-negra-blanca se iza todos los días al amanecer desde la torre al son del himno nacional.
El Día de la Restauración de su Independencia -20 de agosto- puede hacer una visita guiada gratuita, en la puerta repartían unos números para el turno.
Toompea también alberga una serie de románticas plataformas de observación y dos glesias: la Catedral de Santa María de Tallinn y la Catedral de Alexander Nevsky.
– Cárcel de la KGB: otro museo interesante para los amantes de la historia. Construido en 1912, el edificio ha tenido un papel notable en la historia reciente de Estonia. Allí fueron golpeados y torturados políticos estonios, funcionarios públicos, intelectuales, veteranos de la Guerra de la Independencia y personas comunes. Muchos de ellos fueron condenados a muerte o a prisión. Las celdas de la prisión, ubicadas en el sótano han permanecido siendo un símbolo del terror comunista hasta el día de hoy. Los visitantes pueden recorrer el sótano compuesto por dos pasillos, seis celdas de prisión y una celda de castigo.
La entrada cuesta 9€.

– Museo de la KGB: sito en la planta 23 del hotel Viru by Soros, se tiene que pedir cita online para una de las visita guiadas. De hecho no se puede acceder sin el tour guiado.
Corría el año 1972 y aún quedaban dos décadas para la caída del comunismo y el colapso de la Unión Soviética. Cualquier hotel que fuera apropiado para los visitantes extranjeros también tenía que serlo para la KGB… Este museo cuenta la historia de más de un hotel y de la KGB: un verdadero tesoro de historias de dos mundos diferentes: uno era el mundo idealizado en los documentos oficiales, donde los ciudadanos soviéticos vivían felices en armonía, sin carencias, bajo la dirección de un grupo de hombres sabios y todopoderosos, en un lugar donde no existían accidentes ni catástrofes. El otro, el mundo real, era un lugar muy distinto, mucho más duro y complejo para vivir.

Durante la visita se explica en detalle toda la época, se pueden ver las salas «escondidas» desde donde se espiaba a todos los huéspedes del hotel, ya que pues era el único internacional del país. También se puede visitar la terraza, que ofrece unas vistas magníficas; la recomiendo especialmente para tomar algo.
La entrada cuesta 14€. Podéis reservar en su web o por email: viru.reservation@sok.fi
En las afueras
Digo afueras, pero realmente nada está lejos en Tallinn. Yo tardé 15 o 20 minutos en tranvía para llegar a estos sitios, todo muy fácil y muy bien indicado:
– Puerto Noblessner: la historia del puerto de Noblessner se remonta a 1912, cuando Emanuel Nobel (sobrino de Alfred Nobel) y Arthur Lessner fundaron la única fábrica de submarinos del país. El nombre «Noblessner» es una fusión de los apellidos de ambos fundadores. La fábrica construyó un total de 12 submarinos entre 1913 y 1917. Después de la independencia de Estonia en 1918, el astillero comenzó a fabricar buques más pequeños en lugar de submarinos. En 1925 se declaró en bancarrota debido a la falta de pedidos, y las empresas más pequeñas también involucradas en la construcción naval se repartieron los edificios.

Hoy en día, muchos de los edificios industriales históricos de Noblessner, construidos principalmente en la década de 1910, han encontrado una nueva vida a través de la reutilización y la rehabilitación. 
– Palacio de Kadriorg: la pieza central de Kadriorg es el único conjunto de palacio y parque barroco de Estonia, construido hace más de 300 años por orden del zar ruso Pedro el Grande. Caminé por los fantásticos jardines, los estanques, entre jardines de rosas y el jardín japonés.

En los majestuosos salones del Palacio Kadriorg os podréis familiarizar con la colección de arte extranjero del Museo de Arte de Estonia.
La entrada cuesta 12€.

Además del castillo del zar, Kadriorg alberga otros museos, como el Kumu (el edificio principal del Museo de Arte de Estonia), el Museo Mikkel, el Museo Infantil de Miiamilla y las casas museo de Pedro el Grande, Eduard Vilde y Anton Hansen Tammsaare.
– Museo Mikkel: se encuentra en el antiguo edificio de la cocina del Palacio de Kadriorg, junto al Castillo de Kadriorg. En 1994, Johannes Mikkel donó su colección al Museo de Arte de Estonia, una de las que puede considerarse una de las colecciones privadas más ricas del país. Las pinturas, gráficos, esculturas y, sobre todo, la porcelana propias del museo son una parte importante de la colección del Museo de Arte Kadriorg. 
Es el único museo estatal de Estonia dedicado a una colección privada, y también presenta la obra de otros coleccionistas y colecciones privadas de arte. En la planta baja del museo exhiben tanto colecciones contemporáneas como históricas.
La entrada cuesta 9€.

– Torre de la televisión: los Juegos Olímpicos de Verano de 1980 en Moscú incluyeron una regata de vela en Tallinn, y la torre de televisión de 314 metros, el edificio más alto de Estonia, se completó para la ocasión. Hoy en día, la torre alberga un centro de experiencias donde se puede disfrutar de unas vistas impresionantes, tomar algo , visitar una exposición interactiva e incluso caminar suspendido en el borde de la torre.

También podéis visitar el Jardín Botánico de Tallinn, situado justo al lado de la torre.
En este link podéis ver mis fotos de Tallinn
Aquí encontraréis mi experiencia completa en Hotel Kalev Spa
Mis propuestas de qué visitar en Tartu las podéis leer en este link
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