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En el último año he viajado tres veces a Málaga, me habían recomendado visitarla especialmente por su oferta cultural única, seguramente de las mejores de España con museos internacionales de renombre, y por su oferta gastronómica tan deliciosa (y a precios más que correctos), a parte, que además, la ciudad es estupenda para pasear y para aprovechar su benévolo clima  todo el año.
En este link podéis leer mi selección de museos en Málaga
En este link podéis leer mis bares de tapeo favoritos en Málaga
Podéis mirar la etiqueta #GraupixMalaga y #GraupixCostaDelSolMalaga en mis redes sociales para más detalles e inspiración.
Y ¡qué sorpresa en mi última visita! como mis lectores saben, no hay nada que me guste más que un buen tratamiento spa y descubrir cómo los establecimientos aplican productos locales, cómo saben diferenciarse de otros competidores por sus productos, por sus técnicas o por lo que sea. Descubrir lugares donde poder evadirnos de todo y «renacer» después de un buen tratamiento, y eso lo he encontrado en Málaga, en el corazón de la ciudad, en el Hammam Al Ándalus.
En este link podéis ver mi vídeo del Hammam Al Ándalus
Los baños árabes, están ubicados en un casona que refleja el pasado andalusí de la ciudad, en Hammam Al-Ándalus, está todo pensado por y para el bienestar: la decoración de estilo nazarí, los aromas… El espacio cuenta con cinco termas con aguas a diferentes temperaturas, salas de vapor, salas de masajes y mesas donde detenerte para tomar el té.
El viaje del bienestar empieza con el acompañamiento al entrar, elegir el tratamiento y dirigirnos a los bonitos vestuarios para prepararnos. Es entonces cuando el huésped se convierte en Viajero del Hammam: en los baños, ofrecen una base de tratamientos, y luego según la estación del año, hay unas propuestas u otras, por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, lo mejor es aprovechar su oferta Bono Viajero Hammam que ofrece un 25% de descuento sobre su precio original. En mi primera visita, era verano, y estoy deseando regresar en invierno o en primavera para seguir con mi viaje de placer.Lo mejor es ir con tranquilidad y disfrutar de cada una de las termas para poder relajarse, para recibir el efecto beneficioso para la piel. Realizar un viaje del agua de serenidad y sensibilidad, flotaréis y lo amaréis.
Añadid algún tratamiento corporal o facial a vuestra experiencia, en este link encontráis la carta de servicios.
Los tratamientos tienen lugar en la zona superior del hammam, un lugar especial, diferente de cualquier lugar donde hayáis estado previamente y que recuerda los hammams turcos más antiguos:Dividido en diferentes zonas para los tratamientos, yo disfruté de un masaje corporal, sobre cama de piedra caliente aplicado con guante de fibra de algodón y pasta de jabón natural, muy espumosa y cremosa al estilo de un hammam original. Seguido de un masaje relajante de 15 minutos con aceites esenciales. Sensacional, quiero repetir. Y con Renaz, podéis disfrutar de un masaje flotante en el agua, algo muy único y especial, que os aseguro os marcará de por vida, memorias de placer. Sin duda, es mi favorito del mundo, mundial.Si pasáis por Málaga, no dejéis de regalaos un tiempo de mimos, para parar y restablecer el vínculo perdido con nosotros mismos en los escenarios del hammam. Sus rituales que aportan el estado de calma y serenidad necesario para conectarte con tu yo y tener mayor conciencia de quién eres. Placer y relajación que, tras mimar el cuerpo y abrir los sentidos, son la puerta al equilibrio interior.