Mi experiencia en la peluquería ecológica de Henna Morena

Soy hija de peluquera, toda la vida he convivido con una peluquería en casa, ya desde niña ayudaba a lavar cabezas y observaba a mi madre cómo peinaba a las clientas que venían y lo ufanosas que salían.
Me encanta ir a la peluquería, que me pongan guapa y salgo con un subidón de autoestima, así es.
Con los años, y la (maldita) aparición de las canas, también soy usuaria de tintes. Qué remedio si no quiero parecer tener ya más años de los que tengo.
Podéis ver mis fotos de #GraupixSpa
Conozco los productos de Henna Morena y me encantan, por ser absolutamente 100% naturales, por sus olores y por sus texturas. Entre mis preferidos: los champús como el de silicio, un oligoelemento que aporta flexibilidad y la flor de henna da fuerza, vigor y salud a la melena;  y además contiene Ginkgo Biloba L. que, por su actividad vaso reguladora, activa el cuero cabelludo.

O el de salvia con lavanda y su fantástico aroma: ideal para las melenas que buscan cuerpo, volumen, ideal para cabellos finos en general. La responsable es la lavanda: del latín lavare (lavar), es un verdadero calmante natural.

Tengo pendiente de probar el nuevo champú en polvo que requiere mezclarlo en casa y parece fácil. Me apetece muchísimo. 

También uso a diario el Sérum Mediterráneo de silicio: un hidratante concentrado que actúa como regenerador inmediato y que actúa recuperando la elasticidad y el brillo de forma inmediata, además de proteger el pelo de las agresiones externas.

Esta vez he ido a la tienda a hacerme el tratamiento de henna, es decir, el tinte natural. Su tienda es un espacio abierto, con un cuidado interiorismo que nos traslada al mediterráneo: maderas naturales, esparto, botellas de vidrio y vasijas de barro. Coqueto y chic. Agradable y encantador.


La molécula del pigmento de henna tiene la propiedad de fijarse en la proteína del cabello sin dañarlo. Le procura coloración pero también brillo, lo mineraliza y lo cuida, y la tonalidad que consigamos varia en el cabello de cada persona, es así. Es natural. 
La parte dónde hacen los tratamientos está por detrás y evoca un parón en el tiempo, una fuente de pueblo, y los matices de nuestra infancia.

¿Cómo son los pasos de la peluquería ecológica? os lo cuento según mi experiencia:
- Preparan la mezcla de la henna con la infusión de plantas, y cerveza.

- Se mezcla bien hasta conseguir una textura pastosa

- Se le añade un enjuague capilar acorde a mis necesidades:

- Rociaron mi cabello con aceite botánico de primera prensada

- Se aplica la pasta bien repartida y por capas:

- Se cubre con papel film –sostenible- y un turbante para mantener la humedad, mínimo 60 minutos (si lo hacéis en casa, no pasa nada si os excedéis en el tiempo).

- Se lava el cabello con productos naturales de Henna Morena.

Y et voilà!

En conclusión: el tinte me quedó super bien, bien aplicado, buenos matices, color perfecto. El cabello suave y elástico. 
Me quedó un olor como terruno en el cabello que con los días fue difuminándose. No era desagradable, sino que era totalmente auténtico.
Volveré sin duda.