Mi experiencia en Six Senses Duxton, y mis sugerencias chic en Chinatown

Amo Singapur y siempre que voy – un par de veces al año- intento ponerme al día en las novedades que ofrece, sea de atracciones turísticas, como de restaurantes y especialmente de hoteles.

En abril abrió el primer hotel urbano de la cadena Six Senses. Nada que ver con los resorts que nos tiene acostumbrados, por lo que mi interés por conocerlo y alojarme en él, era máximo. Six Senses Duxton está situado en Tanjong Pagar, en el corazón del ecléctico Chinatown donde negocios, cultura, compras y la vida nocturna van de la mano. El hotel es el resultado de unir siete shophouses, es decir, casas chinas que servían para comercializar productos –los mercaderes trabajaban en la planta baja y sus famílias vivían en la planta superior- y que ahora gracias al diseño de la aclamada diseñadora británica, Anouska Hempel, alberga a viajeros de todo el mundo. El diseño original sigue los preceptos de Six Senses: autenticidad, sostenibilidad y comunidad. Trabajando únicamente con proveedores locales, el resultado tiene referencias chinas, malayas y también muchos detalles de la plantación de canela que más tarde fue de opio e incluso más tarde se convirtió en una casa de juegos.

La recepción es de dimensiones más bien diminutas y está rodeada de sofás, librería y áreas de socializar, por lo que los detalles de la llegada del huésped se finalizan cómodamente y tomando la bebida de bienvenida, mientras se escucha la música de toda las zonas públicas del hotel –mezclada expresamente para Six Senses entre indie, electrónica y jazz-.
Antes de acceder a mi habitación, me hicieron el ritual de bienvenida con los sonidos de cuencos tibetanos y una pequeña meditación de dos minutos.

Las 49 habitaciones están divididas en ocho categorías temáticas cuyos nombres reflejan la historia local: Opium, Nutmeg, Shophouse, Pearl y dos suites Skylight que es la suite que ocupé yo.
Algunas habitaciones miden entre 18 y 27m2. Mi suite medía 48m2, y debe su nombre al atrio interior que tiene y que lo baña de luz natural. El negro y el amarillo predominan en las partes públicas del hotel, también en las dos suites Skylight. Dividida en cuatro partes: entrada con mesa, sala con televisor, dormitorio con cama con dosel y baño con ducha (sólo las suites Pearl disponen de bañera).

Aunque todo el diseño rinde homenaje al pasado de Singapur, los detalles del hotel no son de ninguna manera tradicionales: disponen de todas las características modernas que necesita cualquier viajero como enchufes por todas partes –incluyendo al lado de la cama- enchufes usb, dos televisores de pantalla plana con canales vía satélite y altavoces Bose.
Y como en todos los hoteles Six Senses, el minibar es espectacular y refleja la cultura local combinada con marcas top internacionales.
La sorpresa vino la última noche que me dejaron encima de la cama unos regalitos preciosos que reflejan la cultura de Singapur -como el famoso tiger balm- y productos ligados a la filosofía de Six Senses.

Muchas paredes están decoradas con caligrafía del siglo XVIII -de la colección privada de la diseñadora Anouska Hempel- sobre un documento legal con los mercaderes chinos de antaño y esto lo hace todavía más encantador. Vivir la historia de Singapur en un hotel, todos los detalles en Duxton son importantes para resaltar la historia y los rastros dejados por chinos, malayos, portugueses, etc.

Al ser el primer resort urbano de la compañía y ser un hotel formado por edificios históricos protegidos, este Six Senses no dispone de spa.
Antes de la cena recomiendo que os paséis por el sofisticado Yellow Pot Bar, donde a parte de los clásicos cócteles, ofrecen algunos que intentan reflejar, una vez más, la historia local.

El restaurante chino del mismo nombre que el bar ofrece cocina china con un toque innovador y en un ambiente con música electrónica para amenizar la velada. Se confirma que la cocina china puede cocinarse con ingredientes puros, inalterados y seguir manteniendo su integridad. La filosofía detrás del restaurante Yellow Pot es la del programa corporativo Eat with Six Senses: el chef Sebastian Goh cocina sin aditivos ni sabores añadidos, respetando los ingredientes de kilómetro cero e intentando llevar el sabor directo de la huerta/granja al plato.
La vajilla preciosa:

Para la cena escogí varios platos para poder probar, y todo estaba super delicioso:

El desayuno es a la carta, con propuestas internacionales clásicas y variedad de asiáticas. Mi preferida la tostada con aguacate y huevo poché:

Pero por favor probad también la tortilla con cangrejo, una especialidad del Yellow Pot:

Al lado de la recepción hay la consulta del médico especialista en medicina china, y no os perdáis una consulta con el Médico Tan Say Long -en la misma calle del hotel tiene consulta y tienda de remedios- quien me controló tocándome la muñeca y mirándome la lengua y me recomendó un par de remedios que me ayudarán a mejorar mi estado físico. Con la consulta de TCM -Traditional Chinese Medicine-, se sigue la filosofía de Six Senses de compromiso y responsabilidad con la comunidad.

Podéis ver todas mis fotos de Six Senses Duxton en este link

Linkar aquí para ver mi vídeo de mi Suite Skylight en Six Senses Duxton
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Cerca del hotel hay varias tiendas y actividades que os recomiendo encarecidamente:
- Workshop sobre té: situado tan sólo a un par de minutos a pie del hotel, encontramos la Teahouse by Yixing Xuan que ofrece esta actividad a grupos o a turistas, cuesta $30 entre 45 minutos y una hora, y aprendí muchísimo. Desde que sólo existen cuatro plantas de té: verde, blanco, oolong y negro. ¿Sabiáis que el más saludable es el té blanco? Contiene tres veces más oxidantes y propiedades que el té verde (hasta ahora yo creía que el té verde era el más saludable). El resto de tés que nos ofrecen en las tiendas o bares, son variedades de estas cuatro plantas.
Y es tan importante el té, como la manera en que lo preparamos y el recipiente en el que lo bebemos.
También podemos optar sólo para ir a tomar el té.

- La librería Littered with Books está casi enfrente del hotel: ofrecen libros en inglés, y es aquí dónde yo encuentro libros dedicados a la historia de Singapur. También es muy recomendable su sección de literatura viajera o de libros infantiles.

- Monument es una tienda de ropa y accesorios de californianos con área de café y bar muy chulo. Os encantará! Lo abrieron en abril del 2017 y siempre está lleno.

- MAVRX es una encantadora y pequeña cafetería donde el café es el protagonista. De decoración minimalista en blanco y negro, tiene una barra en la ventana que da a la calle y poca cosa más. Se autodenominan “apothecary” es decir farmacéuticos, pues "dispensan cafeína a quien la necesite". Café negro $4,50

A pocos minutos del hotel encontramos el corazón de Chinatown donde el Buddah Relic Temple es el protagonista. Alrededor del templo encontraréis muchísimas tiendas de souvenirs chinos, sea para decorar, para vestir o simplemente los típicos recuerdos en forma de llavero o abanico.
El Templo fue construido recientemente en 2007, os llamará la atención su imponente arquitectura y espectacularidad. Su interior está ricamente decorado con varias estatuas de Buda, y la reliquia que da el nombre al templo –el diente- que está resguardada en una estupa hecha con 320 kilos de oro donados por devotos. Siempre que voy a Singapur paso por allí.

- A poca distancia a pie encontramos el Sri Mariamman Temple es el templo hindú construido en 1827 por inmigrantes del Sur de la India. Es el más antiguo de Singapur dedicado a la diosa Mariamman –conocida por su poder de sanación. Entrad y admirad este bonito templo y especialmente su techo.

- Chinatown Complex: es el mercado situado al lado del Buddah Relic Temple y donde encontraremos todo lo que esperamos de un mercado chino y algo kitsch: desde ropa tradicional china a gatos de la suerte que saludan, a caligrafía china, etc. En su planta menos uno encontramos un mercado de comida fresca, lo que llaman wet market

Y en la planta superior un hawker – pequeños y sencillísimos establecimientos donde cocinan a la vista y venden comida y bebida. No esperéis comodidades como aire acondicionado o servilletas, pero os aseguro que comeréis deliciosamente y barato. Los puestos están rodeados de mesas y sillas para que os sentéis con lo que habéis comprado-  donde encontraremos de todo para comer y nos será complicado elegir...

Uno de mis sitios favoritos donde hacen los dimsums en el diminuto espacio que ocupan es Hong Kong Mong Kok Tim Sum, puesto #02-097, sencillos y espectaculares.

Allí mismo también encontraréis en #02-166 el Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle que le dieron una estrella Michelin en 2016. Yo lo probé poco después que le dieran la estrella y sinceramente me defraudó muchísimo, conozco otros establecimientos en hawkers donde se come mucho mejor, pero para gustos, colores. En cualquier caso, la experiencia os la recomiendo y contad con hacer unos treinta minutos de cola mínimo. Por cierto, ahora se llama Lio Fan Hawker Chan pues se han expandido y ha conllevado cambio de nombre.

Cerca del Chinatown Complex también podéis optar por la calle Smith para comer entre la múltiple oferta de street food o restaurantes.

Cerquísima también encontraréis el Maxwell Food Centre, otro de mis hawkers favoritos
- Red Star: es uno de mis restaurantes favoritos de dimsum (recordad que sólo se sirven para desayunar o almorzar). Es un restaurante difícil de encontrar: sito en la séptima planta de un insulso edificio, cuando se entra en él vemos que es un lugar favorito de los locales: lleno de famílias de orígen chino. Van pasando con carritos y se elige entre las diferentes opciones. ¡Toda una experiencia!

Para llegar a Singapur volé en clase Business de Singapore Airlines directamente de Barcelona en los nuevos A350, con el consabido servicio perfecto de siempre. La aerolínea ha sido recientemente premiada por Skytrax como la mejor aerolínea del mundo.