Mi experiencia en The Murray Hong Kong

Cuando el arquitecto británico Ron Phillips diseñó en 1969 la torre de oficinas, poco se imaginó que lo que primero había plasmado en una hoja de papel en blanco, perduraría en el nuevo milenio como hotel de lujo. 
El Murray era un edificio gubernamental y era un icono en la zona de Central en Hong Kong. Fue uno de los ocho sitios identificados para proteger y darles una nueva vida. Fue en el año 2009 el Gobierno de Hong Kong decidió convertir ese símbolo en algo perdurable, y abrieron un concurso que en el año 2013 lo ganó Wharf encomendó la misión a Foster + Partners y transformar el edificio en parte de la Conserving Central Initiative

La transformación resultante no sólo es respetuosa de la integridad arquitectónica del edificio original, sino que de alguna manera mejora todo el proyecto: Los aparcamientos y los espacios muertos que rodearon el edificio han sido sustituidos por una serie de jardines y senderos que enlazan con calles cercanas y pasarelas. Los arcos, antes parcialmente encubiertos, han sido expuestos a su altura completa de 11,5 metros, creando portales amplios que se abren a lugares emblemáticos del vecindario como es la Catedral de San Juan, la Iglesia Anglicana más antigua del este de Asia.
El diseño en su conjunto juega con tres colores principales, blanco, negro y toques sutiles de oro. Las líneas son limpísimas y para los amantes de la arquitectura es el hotel donde alojarse, o si no, al menos visitar. Para darle más confortabilidad, las habitaciones han sido decoradas con madera y alfombras, todo parece más cálido con estos dos elementos.
Es sofisticado sin ser pretencioso, y sin duda es espectacular. Además es sostenible, ya en el año 1955 se diseñaron las ventanas de ángulos afilados, para poder blindar el interior de la luz tropical de Hong Kong, fue uno de los primeros edificios sostenibles. En su simplicidad está la atracción de su arquitectura, tanto de día como de noche.

Gracias a ILTM conocía el enorme proyecto de The Murray desde hacía unos tres años. He ido siguiendo la transformación y adecuación de este icónico edificio con detalle. Y por fin, hace unos días, he podido alojarme en él.
Mi idilio con The Murray empezó con un #pickupinstyle en el aeropuerto de Hong Kong.

En poco más de veinte minutos llegamos al hotel, un rápido y eficiente check in y me dirigí a mi habitación 1607

Las 336 habitaciones del hotel destacan por su amplitud – 75% son mayores de 50m2- y por sus vistas panorámicas, sea al parque de Hong Kong, sea al puerto de Victoria. Totalmente chic, bañera de diseño, ducha, toiletries de la marca australiana Grown Alchemist, cama muy cómoda, sofá, mesa para trabajar…

Tuve una bienvenida muy dulce de Nutella, feliz de ver que me conocen. Y más sorpresas. Me encanta que los hoteles consigan sorprenderme

Lo primero que hice fue irme al spa Wellness at The Murray a disfrutar de un facial y de un masaje de Grown Alchemist. Al llegar me recibieron con una bandeja para poder elegir el té de bienvenida.

El spa tiene cinco salas de tratamientos super bonitas y todas disponen o de sauna o de hammam

El gimnasio está equipado con aparatos de última generación y se puede hacer deporte con vistas a Central.

La piscina la encontramos en la planta baja, la planta de entrada. Es interior y el verde es el color protagonista: un jardín vertical inunda la pared y el agua de la piscina refleja ese jardín.

No os perdáis el magnífico jacuzzi bajo una cúpula magnífica.

Si no os alojáis en The Murray, es de obligada visita su terraza Popinjays en la planta superior, la 26, de hecho a pesar de la calor que siempre hace en Hong Kong, no se caracteriza por sus terrazas, de hecho hay poquísimas. Hay una vistas que son únicas de todo Central. Linkad aquí para ver mi vídeo

Podéis escoger sentaros en el exterior, en el interior del Bar

o cenar en el sofisticado Popinjays.

Por cierto, allí tomé uno de los mejores postres de mi vida: “Guanaja chocolate affogato”, no os perdáis mi vídeo en este link

El bar de Popinjays sirve deliciosos cócteles servidos en divertidos y curiosos continentes, todo diseñado y pensado por el conocido barista peruano Manuel Saavedra.

El desayuno tiene lugar en The Tai Pan que también se ha convertido en lugar de culto para el té de la tarde.

El desayuno es buffet y tiene mucha variedad, la parte caliente es a la carta. Tienen incluso Nutella para mi.

Cuando yo me alojé en The Murray acababan de abrir el restaurante chino Guo Fu Lou sito en un pabellón acristalado adyacente del hotel, que se llega por una pasarela. De decoración moderna y sofisticada, su cocina cantonesa es más clásica y con protagonismo del producto.

El hotel está lleno de arte, desde una escultura del catalán Jaume Plensa conocida como "Awilda’s White Head"

a curiosas fotografías al lado de las habitaciones como esta en la mía, del sueco Lars Tunebo y me parece espectacular:

o a estos labios dorados y sensuales del fotógrafo Giuliano Bekor

Es un hotel fabuloso donde seguro podéis tener una experiencia perfecta, y al que seguro, volveré.
Para ver ver todos los detalles del hotel The Murray Hong Kong linkar aquí
Para ver el vídeo de mi habitación en The Murray Hong Kong linkar aquí
Para ver el vídeo de Wellness at The Murray linkar aquí

Para llegar a Hong Kong, escogí volar directamente con Singapore Airlines desde Barcelona a Singapur y pasar un par de noches en la ciudad para adaptarme al horario asiático. En menos de cuatro horas llegué a Hong Kong