Mi experiencia en Tivoli Avenida Liberdade, Lisboa

Lisboa es una ciudad de moda, los últimos años parece que se ha despertado el mundo entero –y que Madonna, Alicia Vikander, Michael Fassbender o el diseñador francés Philippe Stark la hayan escogido como su hogar, algo habrá contribuido- y atrae a muchísimos turistas. Y yo, con la excusa de conocer el reformado Tivoli Avenida Liberdade he regresado a una de mis ciudades europeas favoritas. 

El tiempo de vuelo de Barcelona a Lisboa con Vueling es de una hora y 25 minutos. Pasa rapídisimo.

En el aeropuerto de Lisboa me recoge Beto, el simpático conductor que me mandan del hotel. El aeropuerto se encuentra a 8 kilometros del centro de la ciudad, y llego en quince minutos al hotel Tivoli Avenida Liberdade,

El hotel fue inaugurado en 1933, y con la adquisición del grupo tailandés Minor fue reformado totalmente. La primera impresión es espectacular: gracias a que la claraboya del lobby principal fue abierta y ha ganado en luz y en amplitud de espacio, primer efecto wow.

Checkin rapidísimo y me dirijo a la Cervejaria Liberdade especializada en el mejor pescado y marisco portugués en forma de diferentes platos: sea en ceviche, en sushi o en cualquier otra manera. Su pan tostado que traen para acompañar es la locura, crujiente y delicioso, y su plato estrella, que me hizo tocar el cielo, es la Casquinha de Santola, es decir una pasta de cangrejo que lleva mostaza, tomate, almendra y mahonesa, que untada encima la tostada es puro amor.

Su decoración ha mantenido algunos aspectos originales y ganó en otros más modernos: el ambiente es íntimo, sofisticado y elegante. Su larga barra central evoca los mejores restaurantes de Nueva York;  y sus grandes ventanales de inspiración art-déco nos brindan las mejores vistas de la arteria principal de Lisboa

El hotel cuenta con 285 habitaciones, yo ocupo la suite 230, con dos habitaciones separadas: una salita muy chic y el dormitorio enorme. Con terraza a la Avenida Liberdade, toiletries de Hermés, ducha y bañera. Un placer hospedarme en este elegante y amplia suite

Además, como todas las suites, tenía acceso al Club Lounge en la novena planta que proporciona servicios exclusivos y snacks y bebidas durante todo el día.

El desayuno tiene lugar en el Terraço Restaurant, en la novena planta, y con vistas espectaculares de todo Lisboa. La primera impresión con luz diurna de la ciudad es formidable, y un desayuno para disfrutones: diferentes tipos de panes deliciosos, quesos portugueses, cereales, muchos dulces, frutas, carta de platos calientes, sushi, sopa miso, y por supuesto Nutella para mi. Eso es lo que yo llamo, empezar bien el día.

Después del desayuno, me dirigí a la planta menos uno donde está ubicado el magnífico gimnasio The Shape Club, donde a parte de una zona de yoga, está equipado con la última tecnología.

Seguidamente pude probar el nuevo Tivoli Spa, que es la gran novedad del Tivoli Avenida Liberdade: dirigido por Lucia Cunha. Lucia es una gurú de los spas con experiencia en el Arts de Barcelona, en Bali, en Shanghai y también en Ginebra. Ella ha diseñado el que es, sin duda, el mejor spa urbano de Portugal: cada cabina de tratamiento y todos los procedimientos están diseñados al detalle para tener una experiencia espectacular. Es el mejor lugar de Lisboa para relajarse y escaparse del día a día; cruzar su gran puerta de madera marrón oscura, es traspasar la frontera y entrar en un ambiente de relajación, todo pensado para que el cliente se sienta a gusto y consiga aliviar su stress. El enfoque de Lucia Cunha es la renovación integral del cuerpo y mente, un punto de vista holístico, que me ayudó a sentirme fantástica al salir.

Yo probé el Tivoli Fusion Signature Massage que empieza con un ritual de pies (lavándolos con sal marina y lavanda mezclados en el mismo spa), una exfoliación de espalda con una mezcla de jengibre natural para limpiarla, un masaje con aceites zen para estimular la circulación y también entrar gracias a los movimientos de la terapista, en un profundo estado de relajación.

También pude probar un facial de Biologique Recherche que dejó mi piel espectacular. 

Mi día siguió con una visita a las tiendas de diseño y cafés hípsters de Chiado y del centro de la ciudad. En este link podéis ver mis sugerencias 
La cena fue una perfecta experiencia gastronómica en Terraço, el restaurante en la novena planta donde el chef estrellado Rui Paula ha diseñado una carta muy sofisticada sólo basada en productos portugueses, todo un viaje culinario revitalizante con platos de norte a sur de Portugal. Servicio perfecto, comida deliciosa y arte en la presentación de los platos, con productos locales.

El restaurante está rodeado de ventanales por los lados y se puede observar todas las luces del centro de la ciudad, y por delante tiene la gran baza del hotel: la terraza Sky Bar donde a parte de disfrutar de unas vistas increíbles de la ciudad, la fabulosa configuración de la terraza nos ofrece diferentes lugares para sentarnos y disfrutar. Tiene una capacidad de hasta 350 personas.
El artista portugués Luio Zau ha diseñado el espectacular mural que rompe el monocromático color blanco de la terraza, con una explosión de colores. Es la expresión de la multiculturalidad de la ciudad. 
En este link podéis ver mi vídeo de la terraza Sky Bar

El hotel Tivoli Avenida Liberdade ofrece lujo contemporáneo, atractivo y en el centro de la ciudad
En este link podéis ver mis fotos del Tivoli Avenida Liberdade
En este link podés ver mi vídeo de mi suite en Tivoli Avenida Liberdade
En este link podéis ver mi vídeo del Tivoli Spa en Tivoli Avenida Liberdade
Podéis ver todos mis comentarios, fotos y vídeos en redes sociales siguiendo la etiqueta #GraupixLisboa