Mi experiencia chic y wellness en Bohemia

Es un clásico escaparse un fin de semana largo a la capital de la República Checa, a Praga. Mi primera incursión fue hace muchos años con amigas de la universidad; corrían tiempos post Revolución de terciopelo, y todo era todavía muy gris, monótono pero al mismo tiempo con una belleza única y particular, la misma que sigue atrayendo hoy en día a unos 30 millones de turistas. Cuando la ciudad se ha convertido en una de las más bonitas de Europa y más recomendables. 
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Podéis leer mis sugerencias de hoteles en Praga para todos los bolsillos en este link
Linkar aquí para consultar la web oficial de Turismo República Checa
Si seguís la etiqueta #GraupixCZ podréis ver todas mis fotos y comentarios en las diferentes redes sociales sobre mi viaje a la República Checa

En mi primera visita al país, también llegué a conocer Karlovy Vary, pero fue una excursión de un día desde la capital. Durante mi último viaje a la República Checa, he querido conocer el triángulo de los balnearios y algunas poblaciones preciosas, que no podemos perdernos en Bohemia. Os propongo un viaje de entre 5 o 7 días para disfrutar especialmente de Bohemia Occidental.
Praga es la primera o última parada por motivos logísticos y desde Barcelona llego con Vueling
Desde allí se tarda una hora y media en llegar a Karlovy VaryCarlsbad, como también es conocida la ciudad balneario de fama internacional, sencillamente encantadora. El pequeño aeropuerto conecta básicamente con Rusia y con Alemania, por eso la mayoría de sus visitantes – que acostumbran a ser de larga estancia por motivos médicos- provienen de estos dos países.
Las aguas mineromedicinales están en cada rincón, hoteles de lujo míticos, y en las fuentes vemos a turistas paseándose con su albornoz y su jarroncito característico para ir bebiendo agua de las diferentes fuentes. Estas fuentes sueltan unos 6 millones de litros diarios de agua, y para no perderse cuál es de agua fría, caliente o con sus diferentes características, mejor seguir las indicaciones de la oficina de turismo que ofrece todo tipo de ayuda, folletos e ideas. Más información en este link oficial.
En este link podéis ver mis fotos de Karlovy Vary
Para leer mi selección de hoteles en Karlovy Vary con todos los detalles y mis fotos, linkar aquí
Mi guía durante mi visita a Karlovy Vary fue Katerina Svajdlerova, ella habla perfecto español (incluso entiende perfectamente catalán) y lo conoce absolutamente todo. La podéis escribir a este email para solicitar sus servicios.

Yo estuve alojada en el Imperial Hotel: ubicado en un espectacular edificio histórico fue inaugurado en 1912. Parece más un palacio real que un hotel por sus distancias entre diferentes áreas del hotel. Está a un kilómetro del centro histórico de la ciudad, y en posición elevada, por lo que ofrece vistas espectaculares cuando se tiene la suerte de dormir en una habitación en el quinto piso como la mía. Sus 193 habitaciones y suites son coloridas –algo estridentes- y amplias. Tiene todo lo que podemos esperar de un gran hotel, pero siempre en el marco de la decadencia clásica. 
Su zona de wellness cuenta con una piscina interna muy grande y varios jacuzzis. La zona médica me recordó más bien una fábrica con sus pasillos interminables y “cientos de puertas” con sus 69 salas de tratamientos.
En el vestíbulo del hotel encontramos una fuente con agua de manantial termal para ir bebiendo durante nuestra estancia. 
Para ver mis fotos del Imperial Hotel linkar aquí

Es un placer pasear por las calles de Karlovy Vary, divididas por el río Teplá, en todas partes vemos preciosos edificios, y de vez en cuando fuentes de aguas termales. Históricamente grandes personalidades vinieron para probar sus aguas y dejarse seducir por sus reconocidas propiedades, desde Goethe, de Casanova a Beethoven. Hoy en día vienen turistas de todo el mundo y a parte de beberse el agua que emanan del fondo de la tierra, y, como no, también prueban sus reputadas cervezas. Un lugar que me encantó  para probar las cervezas y para cenar "típico" el restaurante Karel IV donde además producen su propia cerveza. No os lo perdáis

También tenemos que probar el Becherovka, el licor de hierbas, originario de aquí, cuyo museo se puede visitar y es muy recomendable hacerlo. En este link podéis ver mi experiencia en el museo de Becherovka

Otra parada obligada en Karlovy Vary no podemos olvidarnos de visitar sus cristales de Moser, la popular fábrica desde 1857 que sigue fabricando todo tipo de artículos con cristal artesanalmente, y que forma parte de las mesas de las realezas mundiales. Impresionante realizar la visita guiada y comprobar como cada pieza es única. Mi vídeo de cómo trabajan el cristal manualmente en este link
En este link podéis ver de quié se trata la visita a cristales Moser


Seguir la carretera desde Karlovy Vary hacia Mariánské Lázně significa pasar por Loket, es una pequeña población que nos invita a hacer un alto en el camino, de perfil pintoresco perfecto para subir fotos para Instagram.

En él venía a descansar y cazar el rey checo y emperador romano Carlos IV. El castillo real adquirió el nombre de Loket, que significa codo, según el sitio donde el río Ohře forma un meandro con forma de un codo humano. En su castillo se pueden visitar los lugares donde se llevaban a cabo las torturas, en la exposición se pueden escuchar sonidos que se solían oír durante la tortura personas sensibles abstenerse de esta visita.
Más información sobre el castillo de Loket en la web oficial en este link

Las callejuelas de Loket son encantadoras.
Para ver mis fotos de Loket linkar aquí y web oficial de Turismo Loket en este link

También visité un pequeño y curioso hotel: Cisar Ferdinand, que a parte de producir su propia cerveza -yo compré champú y suavizante hechos de cerveza-, atesoran el record guinnes de jarritas de porcelana (con las que se beben las aguas mineromedicinales en las ciudades balneario, también llamadas spa mug) y tienen una exposición de más de 3 mil jarritas en el hotel.

Seguimos por la carretera tranquilamente y disfrutando de los paisajes hasta Mariánské Lázně, o también conocido como Marienbad (el nombre alemán), otra pequeña población con oferta balenaria: unas cincuenta fuentes brotan del subsuelo y entre sus características están mejorar las afecciones del riñón, respiratorias, digestivas, etc
Llena de establecimientos balnearios pomposos que se alternan con parques florecidos, pude pasear con una guía para conocer los detalles de la ciudad, y visitar varios hoteles. Os recomiendo encarecidamente un par de noches en Mariánské Lázně para disfrutar de largos paseos, y de sus cafés con pasteles como si estuviéramos en la Viena imperial.

Mi hotel en la ciudad fue el Danubius Health Spa Resort Nové Lázně, el más lujoso de la cadena hotelera local Danubius Hotels, que dispone de 9 hoteles de diferentes precios en Mariánské Lázně. En él se conserva la preciosa suite de tratamientos real original utilizada por el rey Eduardo VII durante sus estancias en el hotel. Podéis ver mi vídeo en este link
En este link podéis ver mis fotos del Danubius Health Spa Resort Nové Lázně

Tres de los Hoteles Danubius están conectados por unos túneles (no os perdáis este vídeo) y ofrecen tratamientos personalizados como el curiosísimo que disfruté: Maria Spa que es una mezcla de tratamiento de oxígeno e historia. Me senté en lo que había sido un baño original y ahora dispone de varios asientos, de los cuales emana CO2 y llega hasta la cintura mientras se respira oxígeno puro y se disfruta de un espectáculo sobre la historia del lugar con holografía. Muy curioso. En este link podéis ver el vídeo que realicé durante mi tratamiento.
El Danubius Health Spa Resort Nové Lázně dispone de unos baños termales únicos y aristócraticos donde tuve el placer de disfrutar una tarde.

Por ultimo os propongo visitar Pilsenla capital mundial de la cerveza, y también para conocer su encantador centro, que curiosamente cuenta con la tercera sinagoga más grande del mundo, la torre más alta del páis (donde evidentemente subí para obtener vistas espectaculares de la ciudad). Y al mismo tiempo no os perdáis visitar el subsuelo de Pilsen, un laberinto de calles y sótanos bajo el pavimento de la ciudad. La visita es sólo guiada, más información en este link

En Pilsen se fabrica lo que es la cerveza Lager, el sistema utilizado por la mayoría de cerveceros del mundo. Fue allí donde desde 1842 se fabrica la cerveza que conocemos hoy en día. La visita a la fábrica Pilsner Urquell es muy didáctica y vale muchísimo la pena. 
En este link podéis ver mi experiencia durante mi visita a la fábrica Pilsner Urquell y en este link encontraréis la web oficial de la cerveza Pilsen

Desde Pilsen se tarda algo menos de dos horas en llegar al aeropuerto de Praga.
Sin duda un viaje espectacular que os recomiendo encarecidamente.