15 motivos para adorar Le Bristol París

Cuando de un hotel me gusta todo, desde su arquitectura, su desayuno, la vajilla del restaurante, la sonrisa de sus empleados, o incluso su presión de la ducha es mejor compartirlo. Me pasa con pocos hoteles en el mundo, porque al tener la suerte de ir a tantos y tan buenos hoteles, de todos destaco alguna cosa, y muchos de ellos son casi perfectos. Casi perfectos para mi gusto, para mis necesidades viajeras, para hacerme sentir como en un lugar único y con gente encantadora. Yo en un hotel no busco sentirme como en casa, busco sentirme viviendo una historia importante y siendo protagonista en el marco perfecto. 
Me he alojado dos veces en el mítico Hotel Le Bristol de París y fue todo perfecto. Desde su elegante bienvenida, a su acogedora y amplia habitación, a su exclusivo spa y su inolvidable gastronomía. El lujo agradable y sin estridencias.
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He aquí mis 15 motivos por los que Le Bristol París es un hotel diez:
1- Por su discreto servicio y la atención completa de los empleados, desde el de la recepción, al camarero, a la relaciones públicas. Hacen con su sonrisa y esfuerzo, que la estancia sea no sólo lo más agradable posible sino que roce la perfección.

2- Por su larga e increíble historia: El hotel abrió sus puertas en abril de 1925, cuando los locos años veinte se encontraban en pleno apogeo: fue el momento de Josephine Baker, Sydney Bechet y del Charleston. En esa época próspera y despreocupada, París atrajo a todos los grandes nombres del mundo de la cultura y la moda: Rochas, Balenciaga, Chanel, Schiaparelli, Mondrian, Picasso y Dalí. Aunque su historia comienza ya en el año 1.715 cuando se empezaron a edificar lujosas mansiones en Faubourg Saint-Honoré y fue en 1.923 cuando Hippolyte Jammet adquirió el edificio y su ambición era transformar su propiedad en el hotel más lujoso de París. Lo llamó Le Bristol en homenaje al obispo Frederick Hervey, IV conde de Bristol, un viajero del siglo XVIII, famoso por su amor por la comodidad y por su exigencia por disfrutar del más alto estándard.
En junio de 1.940 Le Bristol Paris se convirtió en la sede de la Embajada de Estados y William Christian Bullit Jr., que había sido el primer embajador estadounidense en la URSS, decidió que la representación diplomática debía permanecer en París pese a la invasión nazi. Esto causó un enfrentamiento abierto con la Casa Blanca.

3- Porque en Le Bristol durante la segunda guerra mundial y por decisión de su propietario Hipolytte Jammet se decició que había que facilitar la salida de judíos de Francia. Fue más lejos. En la habitación 106 escondió durante toda la ocupación al arquitecto judío Lerman, al que encargó, mientras estaba escondido, que rediseñara el hotel. La placa de la habitación 106 despareció de la puerta y de los registros del hotel para evitar problemas. De sus 188 habitaciones, había una que no existía. Curiosamente mientras Lerman estaba escondido en la habitación fantasma, el hotel tenía como huésped a John Amery, un británico colaborar de los nazis, profundo antisemita y que acabaría siendo condenado a muerte y ahorcado en Londres el 19 de diciembre de 1945.

4- Su gastronomía bajo la batuta de Eric Frechon: el Chef triestrellado por Michelin es responsable de los restaurantes y bares en Le Bristol Paris y propone diferentes experiencias gastronómicas: En Epicure donde tuve la ocasión de disfrutar de un inolvidable menú degustación todos los días crea cocina exquisita y creativa en un entorno maravilloso. Y en el recientemente merecedor de una estrella Michelin 114 Faubourg, brasserie de lujo donde podemos encontrar un ambiente parisino deliciosamente cálido y acogedor, cocina el Chef Eric Desbordes, bajo la supervisión de Eric Frechon.
Desayuno a la carta, espectacular.

5- Le Jardin Français con su cuidada selección de all day dining, y su espacio exterior: es uno de los mayores jardines de hotel en París, donde se puede disfrutar de un delicioso y ligero desayuno o almuerzo o una cena informal. Una variada selección de cócteles originales están disponibles, y en la hora del té Le Jardin Francais sirve un estilo inglés clásico de afternoon tea. Cuando hace buen tiempo, los huéspedes pueden sentarse en la terraza del jardín magnífico Le Bristol.
6- Le Bar du Bristol, el sitio perfecto para tomar una copa en un ambiente sofisticado y además liderado por Marxie Hoerth Meilleur Ouvrier de France ofrece a los clientes la oportunidad de degustar productos excepcionales y raros, con catas verticales de prestigiosos Champagnes, vinos exclusivos a copas o en botella, cócteles clásicos o de reciente creación, etc. Junto con Roman Devaux forman el equipo perfecto para ser uno de los mejores bares de París.

7- Por su perfecta ubicación para sentirse estrella de cine en el París que hemos soñado siempre. Está situado en la famosa rue du Faubourg Saint-Honoré, la calle comercial parisina icónica, donde se codean boutiques con el poder político. Le Bristol Paris está situado en una ubicación excepcional en París, a unos pocos pasos de los Campos Elíseos, la Place de la Concorde y la avenida Montaigne. Está situado a 10 minutos de los jardines de las Tullerías, el Museo del Louvre, el Museo d'Orsay y la ópera Garnier. Y una boca de metro a pocos pasos del hotel.

8- Spa Le Bristol by La Prairie, con una parte bañada con luz natural y vistas a un jardín interior, el Spa Le Bristol by La Prairie redefine el arte de vivir en Le Bristol y eleva los estándares de lujo francés. Porque Le Bristol sólo utiliza los mejores productos para asegurar una experiencia excepcional, el hotel ha forjado una asociación exclusiva para sus tratamientos faciales con la prestigiosa marca de La Prairie. Este spa multimarca cuenta con 8 salas de tratamiento, incluyendo dos habitaciones dobles, una sala rusa, gimnasio, una guardería para los niños llamada Les Amis d'Hippolyte - perfecto para la relajación de las mamás- e incluso una peluquería.
9- Piscina ubicada en el sexto piso tiene una vista panóramica hasta Montmartre. Dispone de una pequeña terraza y de un hammam. Está hecha con teca maciza, es un recerdo de la proa de un barco de vela grande, con un espléndido cuadro a modo de panel que recuerda los viajes en barco de antaño y de lejos se divisa el maravilloso Hotel du Cap-Eden-Roc, que, como Le Bristol, es propiedad de la familia Oetker.
10- Fa-raon. Sí, con este nombre tan aristocrático, se nos presenta la mascota del hotel, un gato precioso que es el rey de la casa, mimado por empleados y huéspedes. Su suavísimo y blanco pelo es ideal para acariciar y contribuye a crear de Le Bristol una atmósfera familiar y acogedora.
11- Plató de películas: sí, Woody Allen eligió Le Bristol como plató principal de su película "Midnight in Paris". Carla Bruni, una de sus estrellas, es una cliente habitual, sostiene el Tribunal con otras señoras y almuerzan en Faubourg 114, la brasserie casual. Durante mi estancia coincidí en el desayuno con un importante productor de Hollywood y una pareja mediática del lujo, deporte y moda que por discreción obviaré aquí sus nombres. Le Bristol es el lugar perfecto para mitómanos.

12- Su decoración, más elegante y francesa imposible. Mármoles, cortinas con delicados dibujos flores en combinación de las colchas, no existe ninguna habitación igual. Os encantarán.

13- Dispone de una boutique con regalos exclusivos con motivos del hotel, para llevarnos sus recuerdo a modo de souvenir, desde velas aromáticas, a bonitos llaveros, a libretas, preciosos monederos, a perfumes de interior, elegantes paraguas, muñecos de peluche... Colores, estilo y moda.
14- Por sus detalles personalizados para huéspedes especiales. He aquí mi Twitter bienvenida, además de coquetos regalos de su exclusiva boutique que ahora en casa, me recuerdan a mi involvidable estancia.