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Darakum significa «tu casa» y es el nombre del barco de Mövenpick con el que realizo el crucero de 3 días y 3 noches por el Nilo. 220 kms separan Aswan de Luxor.
El barco tiene 52 cabinas, pero están ocupadas la mitad. La palabra y los comentarios sobre la «revolución» (enero 2.011) son constantes en el sector del turismo. Muchos barcos, pocos turistas. muchos vendedores, pocos turistas. Esperemos que sea cíclico. Sólo puedo tener buenas palabras para Egipto, estoy disfrutando muchísimo de mi viaje, a parte un poco del Tahir Square en Cairo al que tuve la osadía de acercarme y ví que allí sí estaban un poco más «revolucionados», todo el resto de la capital, todo normalito. Y todos los egipcios muy amables.
Y en el Nilo como una reina (en mi imaginación cual Cleopatra), todo perfecto.

Darakum, es un barco de inspiración oriental-marroquí, con lamparas y tejidos que evocan las mil y una noches. Construido en 2.008, se le considera como uno de los mejores barcos que navegan por el Nilo.

 
 
 
 
 
El primer día, se hace check in como en un hotel y después fui a visitar con un guía privado la Gran Presa (o también traducida como Presa alta), inaugurada en 1.972, y construida cual pirámide: en su base mide 980 metros y en su parte más alto donde vamos los peatones y coches 42 metros y 3.600 metros de largo con 111 metros de altura. Los números son espectaculares. Las aguas del Lago Nasser, el lago artificial más grande del mundo, se embalsan tras esta presa, gracias a la cual, todo Egipto recibe agua de riego y electricidad. Circular por allí se paga con 30 libras egipcias. Una presa más, no me pareció nada del otro mundo, pero en Aswan es una de las excursiones obligadas. 
 
El recinto del Obelisco inacabado, bueno, también no me pareció nada del otro mundo. Es el problema de haber viajado mucho, para que me guste mucho algo, tiene que ser espectacular. entrar cuesta 30 libras. Es casi un tercio más grande que cualquier antiguo obelisco egipcio jamás construido. Si hubiese sido acabado habría medido alrededor de 42 metros y habría pesado casi 1.200 toneladas.
Y la tercera visita en Aswan incluía un desplazamiento en barca para llegar al templo de Philae que está en una islita. El conjunto de templos de Filé fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la unesco en 1.979. Sí, Filé es como se llama oficialmente en castellano, yo prefiero usar Philae.
 
 
 
Fue reubicado de su emplazamiento original: en 1.960 rue rodeado por el agua por culpa de la presa de Aswan, y en una hazaña de ingeniería, se trasladó bloque a bloque hasta la isla de Agilka para ser montado nuevamente como un rompecabezas gigante.
Philae en griego o Pilak en antiguo egipcio, significa el final, lo que delimita la parte más meridional de Egipto. Fue iniciado por Ptolomeo II y terminado por el emperador Bizantino Justiniano.
El templo fue dedicado a la diosa Isis, la esposa de Osiris y madre de Horus. Estos tres personajes dominan la antigua cultura egipcia y su historia posee todo el drama de una tragedia de Shakesperianas. Está bastante bien conservado y me gustó mucho. Primer impacto con la historia egipcia.
La entrada cuesta 50 libras, que incluye la barquita hasta la isla, y como casi todo está abierto de 7am a 4pm.

Vuelta al Darakum y recibimiento del capitán con un cocktail. Y fantástica cena a bordo. El descanso de Cleopatra