0 elementos
Es de todos sabido que hay destinos turísticos que tienen que luchar contra su propia fama y Lloret de Mar es uno de ellos. Lloret había sido hasta hace unas décadas una pequeña y bella localidad de la Costa Brava pero la construcción incontrolada y la focalización en el turismo de bajo poder adquisitivo ha provocado que no sea un polo de atracción turística para los locales. Por suerte, Lloret de Mar es mucho más que bares, discotecas, restaurantes de comida rápida, sol y playa. Lloret son también los increíbles Jardines de Santa Clotilde sobre un acantilado con impresionantes vistas sobre el mar y testimonio brillante de la unión artística entre el Noucentisme y la burguesía catalanes. Lloret equivale también a hablar de los caminos de ronda que bordean sus calas y respirar su esencia histórica en los múltiples itinerarios que se alinean en el litoral o se adentran en los bosques de su término municipal.
 

Adentrándonos en esos bosques tan típicos de la comarca de la Selva hallamos el enclave de Sant Pere del Bosc. Para ello hay que seguir un camino de tierra que se adentra durante algo más de 2 kms donde la única presencia humana es la de algún jinete, ciclista o jogger que quieren disfrutar de la naturaleza o respirar aire puro.Es en este remanso de paz y en un recodo al final del camino donde por sorpresa se erige, imponente, el edificio modernista Sant Pere del Bosc Hotel & Spa. Vale mucho la pena para empezar, destacar la vertiente histórica del entorno y de este edificio patrimonio arquitectónico. Inicialmente en el lugar había una ermita llamada Sant Pere Salou y la historia cuenta como los religiosos benedictinos habitaron el edificio convertido ya en monasterio hasta que fue incendiado por los invasores franceses en 1.694, momento a partir del cual la comunidad fue incorporada a Sant Pere de Galligans y el monasterio fue clausurado. La época dorada de Sant Pere no empieza hasta 1.860 cuando Nicolau Font i Maig, “Conde del Jaruco”, indiano enriquecido en Cuba encargó a un jovencísimo arquitecto modernista, Puig i Cadafalch, la reforma y ampliación de la finca, convirtiéndose en lo que es hoy, una de las fincas modernistas más señoriales de la zona. Para los interesados la ermita sigue funcionando a petición como marco incomparable para la celebración de bodas o celebraciones.
 

El Sant Pere del Bosch Hotel & Spa, abierto desde verano del año pasado, ofrece 19 suites totalmente diferentes a escoger con temáticas siempre de nombres femeninos que van desde las más románticas como Amélie hasta las más modernas como Silver o las más aventureras como la D. Fossey (no perderse su lavamanos de madera !).

Las dos suites de la parte alta del edificio son inmensas, con zonas abuhardilladas y muy diferentes de las típicas de otros hoteles, dos muy buenas opciones para poder disfrutar de una experiencia diferente. A destacar que todas las habitaciones tienen carta de almohadas y detallitos en la cama recién hecha como bombones y sales de baño. Además huelen a la esencia que se ha elegido al hacer el checkin, una sorprendente y olfativa llegada al hotel! Los trajes de todas las empleadas del hotel son hechos a mano en Nepal, fruto de una colaboración con mujeres en Nepal. Son sobrios, elegantes y diferentes.
Las amenities son de la marca Aqua y muy completas con una excepción, falta suavizante de cabello pero en recepción tienen a petición del huésped. Sus camas son ultra cómodas ya que han sido fruto de la colaboración con el doctor Estivill, máxima autoridad española en las patologías del sueño. La Wifi del hotel es gratuita así como el minibar! y como punto de mejora quizás los televisores tendrían que ser de la misma categoría del hotel, tener los canales listados y además en orden lógico, fácilmente mejorable.

De hecho el Sant Pere del Bosch Hotel & Spa ofrece sobretodo experiencias y servicio. Es lo que yo digo siempre, los hoteles de lujo son siempre fantásticos pero se distinguen por sus servicios y su actitud. En Sant Pere del Bosc Hotel & Spa saben cómo hacer que el huésped se sienta a gusto y quiera volver a repetir. Tengo la suerte de haber estado en muchísimos hoteles exclusivos en todo el mundo y Sant Pere del Bosc Hotel & Spa está a la altura de las grandes cadenas mundiales. Sus dos simpáticas impulsoras, han sumado su experiencia de años al haber trabajado en la aperturas de hoteles de lujo en todos los continentes y tenían muy claro qué servicios querían ofrecer a sus huéspedes: servicios perfectos en un hotel fantástico y en un entorno ideal, donde no se oye nada, tranquilidad y paisaje «mar y montaña» con vistas a la Costa Brava.

 En la parte de Relax y Spa destaco su piscina exterior con agua salada, con sus jardines y terrazas que hacen que se pueda disfrutar de grandes vistas y de una copa en sus comodísimas hamacas.El pequeño y acogedor spa, con su piscina de chorros de agua, su jacuzzi y su hammam, ofrece ofrece más de 50 tratamientos y una carta de servicios ayurvédicos. No hay que perderse la sala de masajes en pareja, un must para escapadas románticas.La gastronomía en Sant Pere del Bosc Hotel & Spa forma parte de esa experiencia de la que hablaba antes ya que para mí es una condición necesaria para ser un buen hotel. En su restaurante L’Indià, pequeño, abovedado y dotado de una iluminación casi navideña, el servicio muy atento, roza la perfección. En él comí en una preciosa vajilla un menú degustación servido en su justa medida, sin ser interminable y de calidad altísima con platos como el carpaccio de gambas con su vinagreta de cítricos o la terrina de rabo de toro con parmentier de patata crujiente.

En L´Indià también se sirve el desayuno, que por otro lado fue perfecto: productos delicatesssen de la comarca, con pastel recién horneado, plum cake calentito, diferentes tipos de pan, una tortilla de patatas como tiene quen ser, zumo de naranja natural, más de 30 tipos diferentes de tés (Harrod’s y a granel), y como no, Nutella! El desayuno se puede tomar dentro del restaurante o en una terraza externa resguardada del sol que seguro es ideal en los días calurosos de verano y que también se agradece en primavera y otoño dada la suavidad de nuestro clima mediterráneo.

 

Sant Pere del Bosc Hotel & Spa también es una opción perfecta para las noches de verano donde tomar una copa en las terrazas de la piscina. Seguro que los cocktails de noches estrelladas son inolvidables. También se pueden celebrar bodas y espero que pronto pueda abrir de nuevo el vecino club de golf Ángel de Lloret lo que aportaría nuevas sinergias. A mi me volverán a ver pronto.

Mis fotos linkar aquí
Mi video de la habitación Martinica linkar aquí