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Sentada en el hall del Hotel Palace, tomándome una copa de cava, significa transportarme totalmente a un hotel del París de principios de siglo, cuando la elegancia y la solemnidad formaban parte de la clientela de los hoteles, y el protagonismo lo tomaban los terciopelos y los grandes sofás . Lo he hecho varias veces, sentarme en el hall o en el salón Cugat, (también llamado salón azul), en los magníficos sofás aterciopelados que conforman la sala. Me encanta.
Esta vez, he ido un paso más allá, he podido experimentar este hotel en todas sus vertientes, había acudido a banquetes, a su fantástico Mayan Luxury Spa, y esta vez he podido disfrutar de una de sus habitaciones, del galardonado restaurante Caelis, así como de su famoso Brunch dominical.
 

 

Sí, me encanta. Forma parte de los hoteles elegantes y con clase que están en mi lista de top hoteles. A priori los hoteles con diseños diferentes son los que más me gustan, en los que más curiosidad tengo de alojarme, pero, al fin y al cabo, acabo disfrutando de los hoteles clásicos, de los que saben qué significa servicio, hotelería de toda la vida. El Palace fue abierto en 1.919 como hotel Ritz. Estratégicamente ubicado en el centro de Barcelona, enseguida formó parte de la vida de la bulliciosa metrópolis de principios de siglo y alojó a importantes huéspedes como los Duques de Windsor, Sophia Loren, Woody Allen, Paul McCartney, Salvador Dalí y muchos otros. El músico Xavier Cugat vivió en el Ritz en sus últimos años. No me importaría imitarle una temporada.
El Palace pertenece a la cadena hotelera española Husa, y sin duda es su joya de la corona. El trato con todos los empleados, su sonrisa y su actitud, me recordaron el servicio de los mejores hoteles del mundo en los que he tenido la suerte de estar alojada. Sinceramente, no ví nada que no me gustara, que no me hiciese sentir cómoda o que pudiera comentar para que mejoraran. Quizá añadiría unos altavoces de Ipod en las habitaciones, que ya se encuentran en casi todos los hoteles de lujo, pero encontré todas las amenities que necesito.
 

El hotel sufrió una profunda renovación en 2.009. Sus salones fueron reformados con molduras doradas, muebles clásicos, antigüedades, cortinas y tapices franceses y belgas del siglo XVII y XVIII, murales pintados a mano. Sus clásicos interiores ofrecen un toque contemporáneo y realmente es como si se hubiese parado el reloj y la elegancia volviera a la caótica Barcelona actual. El hotel Palace es para mi, una isla de tranquilidad donde hacer una parada para tomar algo y seguir.

  Un portero con su traje clásico y su gorra reciben al huesped con una sonrisa.  La impresionante entrada del hotel es asimismo discreta, pues la recepción está un poco escondida.
El hotel Palace cuenta con 125 habitaciones –de las cuales 42 son Superiores, con baño Romano, Junior Suites y Suites- equipadas con todas las comodidades y tecnologías actuales, sabiamente integradas en el decorado y mobiliario de época. Todo ha sido pensado para conservar el equilibrio clásico y elegante que siempre ha caracterizado las estancias del establecimiento.

 

Por ejemplo, algunas televisiones de plasma han sido disimuladas en impresionantes espejos con marcos dorados y los espectaculares baños romanos de las suites superiores han conservado sus auténticos mosaicos, incorporando un avanzado equipo de hidromasaje para asegurar el bienestar de sus huéspedes. Todo un deleite de belleza y armonía en un marco muy clásico. Video de mi habítación 519 clicando en este link.

 

 

 

 

 
 

Su restaurante estrella, el Caelis, galardonado con una estrella Michelin (y con probabilidades de conseguir su segunda estrella en las próximas semanas) también fue totalmente reformado. 

Su chef, Romain Fornell, es director de orquestra de este elegante y magnífico restaurante donde disfruté de un menú degustación delicioso. Magníficos platos como las espardenyes con huevo frito, setas, parmentier, emulsión de cebolla o las vieiras a la plancha, berros, aguacate y manzana ácida condimentada o el San Pedro asado, berberechos y navajas, vinagreta tibia de erizo de mar y emulsión de Champagne. Platos sencillos en su base, pero con una imaginación desbordante en sus condimentos y en su elaboración. Todo con un perfecto y sonriente servicio. Se puede optar por el menú a 80€ o a 110€. El menú a escoger entre dos platos cuesta 40€.
Mis fotos del Caelis clicando en este link.
El lugar perfecto para acabar la noche es el Rien de Rien, un gastro bar con música en vivo de martes a sábado. Jazz y cocktails la perfecta combinación. Abierto también como after work. Indudablemente un bar más que agradable con el terciopelo rojo como protagonista en su decorado y cómodos sillones como los de antes. Un placer.

 
 

El hotel Palace es de los pocos que ofrece el Brunch todos los domingos (la deliciosa moda importada de Estados Unidos de combinar el desayuno con la comida), y lo hacen en su oasis escondido, el Jardín del Palace. Un clásico wintergarden con muebles de hierro forjado, cerámicas blancas y negras y un buffet espectacular, salados, dulces, croissants, sushi, lubina a la sal, dim sum, jamón, Nutella, churros, cupcakes, sopas, huevos, seguramente encontraremos todo lo que deseemos.

 

El Brunch completa la gran oferta gastronómica del Palace y por 65€ la fiesta gastronómica combinada con el relax dominical está asegurada. La mayoría de empleados del área de Food & Beverage, son de orígen francés. Indicativo del detalle y diferencia que podemos esperar.

 

 

 

 

Y no hay hotel que se precie sin su spa y gimnasio. La parte deportiva es sólo representativa, pequeña pero seguramente suficiente para el tipo de huésped que se aloja en el hotel. Su spa, el Mayan Luxury Spa, es uno de mis preferidos de Barcelona y cuenta con un temazcal, una sauna pre-hispánica maya siendo el único hotel que ofrece tal singularidad.

Tratamientos singulares como Seda y caracolas del Caribe o el Ritual de arena negra, son perfectos para sorprender a alguien con un regalo o para automimarse. Hace unos meses le dediqué un  post en mi blog.

El hotel Palace es un 5 estrellas GL que se desmarca de la mayoría de la ciudad, por su evocación a la Belle Époque totalmente actualizada y servicio como los que espero cuando entro en un hotel de esta categoría. Chic y lujo parisien en Barcelona.
Mis fotos del hotel clicando a este link.