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De un hotel busco que sea bonito, que la estancia me aporte una experiencia positiva en mi memoria, que la gastronomía me acompañe cuando piense en él, que la simpatía de sus empleados sea digna de mención, que la habitación sea cómoda y agradable y que allá donde esté ubicado tenga excursiones que ofrecerme… El resultado de esta búsqueda de destino fue hace unos días el Hotel Termes de Montbrió. Como su nombre indica, está ubicado en el municipio de Montbrió del Camp, cerca de Reus, tan sólo a una hora y cuarto de distancia de Barcelona y está rodeado de campos de olivos y almendros. Su fama le precede, ya que en Cataluña este hotel es referencia en el mundo de la hostelería y por sus termas y si todo el mundo hace comentarios positivos tendrá su motivo. Decidí pues comprobarlo hace unos días.

Mencionar también, que mi fuente de información más importante es Twitter, y gracias a Twitter he podido seguir el día a día de las actividades tanto del hotel como de Aquatonic 2.0 y ver sus ofertas, concursos y múltiples actividades. Y en realidad, fue lo que despertó mi curiosidad por visitarlo.

Ubicado también cerca de los mejores campos de golf y a pocos minutos de las playas de Cambrils, el Hotel Termes de Montbrió es uno de los mejores Resort & Spa de Europa siendo todo un referente turístico de la Costa Daurada. Pertenece al prestigioso grupo hotelero Andorrano Roc Blanc

La bienvenida empezó en la recepción, un check- in rápido, ágil y eficaz seguido de la oferta de trasladar nuestro coche al garaje. Servicio llaves en mano, como en un hotel de cinco estrellas gran lujo, sí señor!

El hotel dispone de 214 habitaciones, amplias, con vistas y modernamente equipadas. Y además dispone de ocho suites de las cuales cinco son temáticas: británica, flor de loto, toscana, mil y una noches y flor de loto. Lo dicho: totalmente personalizadas. Tuve la suerte de dormir en la suite Toscana con el baño de mármol, bañera jacuzzi con ducha independiente y salón de estar con sofá totalmente separado del dormitorio.

 

No me quedé en la habitación, me fui al magnífico centro termal, a disfrutar de la tranquilidad, relax, bañerita, chorros, sauna turca y sauna finlandesa, hasta que llegó la hora de mi masaje californiano de 50 minutos. 50 fantásticos minutos que pasaron en un plis. Salí como nueva.

Y de allí me dirigí al Aquatonic, el centro de Aguas termales naturales que aporta al organismo todas las propiedades terapéuticas de los minerales de unas aguas verdaderamente especiales, fuente de salud y de pureza ancestral que nos ayudan a reencontrar la armonía y la energía necesarias para dar más calidad de vida a nuestros años.

 

 

Con una superficie en aguas termales de más de 1.000 metros cuadrados, en el espacio Aquatonic se puede disfrutar de múltiples juegos termo-lúdicos: cascadas laminares, jets de hidromasaje rápidos circulares, micro-burbujas y grutas con baños greco-romanos. De día es una cosa, y de noche el lugar perfecto para disfrutar de una experiencia única con discjokey, juegos de luces y momentos mágicos. Yo no lo pude vivir pero me cuentan que es diferente, que se tiene que probar. Así tengo una excusa para volver.

 

 

Lo que más me gustó del Aquatonic: su zona de grutas naturales con aguas termales y las divertidas corrientes circulares. Lo que menos: que en fin de semana hay más gente de la deseada, pues no es sólo para los huéspedes del hotel, sino que también se abren las puertas a todos aquellos que quieren pasar una jornada diferente de relax y diversión.

Termes de Montbrió ocupa la antigua finca conocida como l’Horta Florida, y su edificio más antiguo es el marco perfecto para celebraciones, banquetes o cenas al aire libre como yo tuve la suerte de poder disfrutar por la noche, en un ambiente único, un buffet libre y barbacoa. El final perfecto para un día redondo.

 

 

Decir que al día siguiente, el desayuno ofrecía todo tipo de alimentos y delicatessen locales, incluídos unos deliciosos embutidos, quesos y un espectacular chocolate deshecho. Reconozco ser muy exigente con el tema chocolate, y este era negro y del bueno. Punto mejorable: no tienen Nutella. Sería perfecto si ofreciesen Nutella en el desayuno buffet.

Por sus instalaciones es además un marco perfecto para presentaciones, reuniones de empresa, y como no, bodas. Yo fui por primera vez al hotel hace unos años para una convención, y sus salas de reuniones y l’Hemicicle con una capacidad de 172 personas, con tecnología state-of-the art que responde a las necesidades de las empresas más exigentes y que además se puede combinar perfectamente con la parte del ocio de Aquatonic.

 

 

Un hotel cuatro estrellas con servicio cinco estrellas formidablemente conducido desde hace unos meses por la joven Mireia Besó, con una carrera hotelera forjada en la prestigiosa ELH en Lausanne, donde se forman los mejores profesionales de la alta hotelería mundial y habiendo trabajado en el hotel de Nueva York de una de las cadenas de lujo de referencia mundial: Mandarin Oriental . Mireia demuestra con su energía e ideas, querer mantener el Termes de Montbrió en el lugar de referencia que siempre ha merecido tener. Entusiasta y positiva, está volcando todas sus energías en ofrecer a los huéspedes una estancia memorable, como la que yo me llevé. En definitiva, Termes de Montbrió es un must para los que queramos vivir una experiencia diferente.