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Cuántos más países se visita y más acostumbrado a viajar se está como, por suerte, es mi caso, dificil es que algún paisaje u hotel me sorprenda. El hotel Mas Passamaner lo ha conseguido y ha sido un regalo para mi alma y para mis ojos durante los dos días que disfruté de la estancia.

Este magnífico hotel se encuentra en los campos agrícolas de la Selva del Camp y su edificio principal ocupa lo que fue antaño una señorial casa de campo modernista obra del célebre arquitecto Lluís Domènech i Montaner. Este edificio de noble porte, está considerado como uno de los emblemáticos de la villa y está catalogado como de interés artístico. Su construcción se sitúa al final del Modernismo y comienzos del Novecentismo y fue impulsada por Joan Boqué i Reverter, presidente de la Cámara de Comercio de Reus y fabricante de pasamanos, oficio del cual Mas Passamaner toma su nombre. Al uso de su época, J. Boqué decidió contratar a un arquitecto de prestigio para demostrar a todo el mundo su nueva proyección social.
Con estos mimbres, el arquitecto Ángel García Puertas ha diseñado un espléndido hotel de lujo de 5 estrellas rodeado de un magnífico recinto de veinte mil metros cuadrados que sorprenden por la paz interior que allí se respira. El hotel tiene 26 habitaciones, piscina, centro de spa, pista de paddle, césped con zona para poder realizar bodas, fiestas o presentaciones, y dos restaurantes.

Cada una de las 26 habitaciones de Mas Passamaner lleva el nombre de algún arquitecto modernista, tienen diferente diseño y decoración pero todas comparten en común cama queen size 200×160, wifi gratuito, amenities de Bulgari, así como dvd y cd en la habitación. Mas Passamaner dispone de dos suites reales compuestas cada una por un bungalow duplex de dos Dormitorios con dos baños y salón con terraza, jardín privado y piscina. Ideal para tener el máximo lujo y privacidad o para familias que quieren disfrutar de su propia piscina y jardín.

El spa wellness del Mas Passamaner es el lugar perfecto para relajarse antes de la cena o para dejarse mimar por los especialistas con su amplia gama de masajes y tratamientos. Además los clientes pueden disfrutar como yo misma hice, del apacible entorno, de los baños de hidroterapia, jacuzzi, ducha bitérmica, ducha con cromoterapia y saunas húmeda y seca. Asimismo, además del spa también podemos disfrutar en verano de una piscina descubierta para bañarnos y disfrutar del sol.

El Mas Passamaner tiene dos restaurantes: el Casual con una carta casual y mediterránea donde puedo afirmar que he comido los mejores canelones que jamás he probado: de pollo de corral. Todavía se me hace la boca agua cuando pienso en ellos! El segundo restaurante La Gigantea es el restaurante gourmet para un máximo de ocho comensales y sólo abierto por la noche y en fin de semana. La presentación exquisita de todos y cada uno de esos platos corre a cargo del anfitrión Joaquim Koerper, que hace a la vez de maître y sumiller de la famosa y extensísima bodega del establecimiento. Todo el menú es ideado y cocinado por el gran chef Joaquim Koerper.

Para la última copa antes de acostarse, el nuevo Moon bar es el lugar ideal tranquilo y sofisticado para compartir tiempo y espacio con tu pareja o amigos y escuchar buena música.

Quiero destacar el espectacular desayuno, con productos delicatessen del entorno, dulces y salados. Servicio muy atento y simpático. Gracias a sus consejos me organicé unas visitas a Montablanc y a Reus. En resumen, un fin de semana inolvidable en un hotel especial y único por lo que tengo ganas de repetir muy pronto.