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En el Paseo de Gracia, la calle más cara de Barcelona y ubicado en el novísimo hotel más lujoso de Barcelona, en el nuevo Mandarin Oriental, se encuentra el Moments. Un espacio de tonos dorados, blancos y que transmite tranquilidad. Si bien, el restaurante no es grande, en él caben un máximo de 42 comensales. Las mesas suficientemente separadas como para garantizar la privacidad de las conversaciones, y poder disfrutar de una buena velada en el lujoso entorno.

La carta está firmada por la pentaestrellada chef catalana Carme Ruscalleda y por su hijo Raül Balam, muchos de los platos son herencia del Sant Pau de Sant Pol de Mar. Es decir, que si ya se ha ido al Sant Pau, seguramente ya se habrán probado algunos de los platos del Moments.

La carta de vinos con 950 referencias reunidas por la sumelier Judith Cercós, se presenta en papel heráldico. Las copas de Riedel. Pura elegancia.
La sala bajo la perfecta batuta de Jordi Ciurana es la armonía perfecta para una comida de negocios, de pareja o de tranquilidad. Porque al Moments se tiene que ir a comer sin prisas. Con el menú desgutación estuve unas 3 horas.
No sólo la comida era deliciosa sino también el servicio, la elegancia, las discretas sonrisas… la elegante vajilla combinada con elementos modernos y sorprendentes para presentar los diferentes platos. Me encantaron.
Los aperitivos del micromenú son presentados también con una explicación en formato papel y con unos símiles: Agua: caldo dashi de alga kombu y atún seco, Tierra: texturas arenosas de arroz, maiz, remolacha, espinacas y curry, Fuego: chile picante, pimiento verde y rojo, langostino y absenta, Aire: camomila, polen, flores y perejil. Todo realmente sorprendente.
Seguido de 5 platos principales: Gambas del Maresme, Bacalao a la Santpolenca, Langostino con alcachofas en tres texturas, Besugo con chutney de piña, Filete de ciervo con biscuit de chirivia y frutos rojos con salsa demi-glacé.
Como es ya clásico en los menús de Ruscalleda, los cinco quesos sabrosísimos con su explicación en papel y acompañados de pequeñas sorpresas. Con dos postres como el Ikebana que me pareció la parte más sorprendente de todas: una mezcla de dulce con vinagreta, ¡fantástico! Seguido por la Ganache caliente con grosellas y frutos secos, ¡difícil de olvidar!

Ya para terminar y suponiendo que hemos sabido guardar un rinconcito en nuestro estómago, llegan los 8 Divertimentos de pastelería, otra vez acompañados con su explicación en papel. Diferentes, originales y muy buenos.

Me sorprendió que no ofrecieran variedad de panes para elegir, pero como me comentó Jordi Ciurana, se decidieron no dar demasiado protagonismo al pan, para que el comensal se centrara en los platos. Tengo que decir que el pan que ofrecen, viene de un horno artesanal de Argentona, y es secillamente delicioso!

Según la propia Carme Ruscalleda Moments responde a sentido común, tradición, autenticidad y retorno a las raíces. Y así es: todos los platos del menú degustación que disfruté, responden a la tradición catalana, algunos con un pequeño toque de innovación gustativa en forma de novedad sorprendente, pero en su conjunto una armonía perfecta para mis expectativas gastronómicas.
Agradecí que al terminar la comida saliera a saludar y a comentar el chef Raül Balam. Da gusto conocer gente apasionada por su trabajo y por mejora constante en la gastronomía tradicional.

Este menú degustación cuesta 115€ sin bebidas. Seguramente es para mi su punto flojo, pues aunque todo responde a las expectativas (quizás falla un poco el timing al principio y no ofrecen un reservado para comidas privadas), no creo que un restaurante tenga que empezar su andadura con precios tan elevados, de todas formas fueron pagados a gusto.
En resumen, recomendable 100% para sentirse especial como el mismo restaurante lo es.